ࡱ> [ D+bjbj E ΐΐ7f 9 9 9 M M M 8 t!M iB"""""#$$$hhhhhhh$Ujlfh9 $$"$$$hZM"(#hggg$:9 #9 #hg$hggg#+ZvM _Fg~hh0ig]mc]mgg&]m9 g$$g$$$$$hhf$$$i$$$$]m$$$$$$$$$ : L POPOL-VUH O LIBRO DEL CONSEJO DE LOS INDIOS QUICHS  Traduccin de la versin francesa del profesor Georges Raynaud, director de estudios sobre las religiones de la Amrica Precolombina, en la Escuela de Altos Estudios de Pars, por los alumnos titulares de la misma MIGUEL NGEL ASTURIAS y J. M. GONZLEZ DE MENDOZA ----------------------------------------------------------------------------------------- BREVE NOTICIA El Popol-Vuh, que puede traducirse Popol, comunidad, consejo, y Vuh, libro, Libro del Consejo o Libro de la Comunidad, fue pintado. Lo dice el texto: Este libro es el primer libro pintado antao. El primer libro? Querr significarse con esto el ms importante, algo as como la Biblia? Pero su faz est oculta, sigue el texto. Oculta, por qu? Fue destruido? Fue quemado? Se consumi en la ciudad de Utatln, entregada a las llamas, reducida a cenizas por el Conquistador? Su faz est oculta al que ve, aade el texto, lo que mueve a pensar que no est oculta para el que, sin ver, conserva dicha faz en la memoria y la transmite oralmente. Originalmente, el Popol-Vuh fue pintura, memoria, palabra, y en esta forma de tradicin oral se conserva hasta mediados del siglo XVI, poca en que vuelve a ser escrito, por un indgena, antiguo sacerdote quiz, en lengua quich, con caracteres latinos. Este manuscrito, que constituye el verdadero original del Popol-Vuh, llega a manos de Fr. Francisco Ximnez, cura prroco de Santo Toms Chuil, poblacin guatemalteca llamada actualmente Chichicastenango, a principios del siglo XVIII. Por eso se conoce el Popol-Vuh con el nombre de Manuscrito de Chichicastenango. Descubrirlo el Padre Ximnez, varn versadsimo en lenguas indgenas, y entregarse a su estudio y traduccin del quich al castellano, todo es uno. Pero el perilustre dominico no se contenta con traducir el Popol-Vuh. Para dar testimonio incuestionable de la autenticidad del texto y curarse en salud ante las autoridades religiosas, tal similitud hay entre el Gnesis indgena y algunos pasajes de la Biblia, hace algo que la posteridad jams le pagar bastante: al par de su versin castellana, en columna paralela, copia del texto quich, es decir, que no slo nos lega su traduccin, sino la transcripcin del texto indgena. El Padre Ximnez realiza dos versiones. Una primera literal, que no le satisface, y una segunda, ms cuidada, que incluye en el primer tomo de la Crnica de la Provincia de Chiapa y Guatemala, obra monumental que del archivo de los dominicos pasa en 1854 con otros documentos del Padre Ximnez, a la Biblioteca de la Universidad de San Carlos Borromeo. A partir de ese momento el libro sagrado de los quichs va a ser traducido a otras lenguas. El Dr. Carl Scherzer copia el texto en la Biblioteca de la Universidad de Carolina, y traducido al alemn lo publica en Viena, en 1857, bajo el ttulo de Las historias del origen de los indios de esta Provincia de Guatemala. El abate Carlos Esteban Brasseur de Bourbourg llega a Guatemala, desde Francia, atrado por la luz de ese manuscrito prodigioso, se afinca en el pas, estudia y profundiza la lengua quich y traduce el Popol-Vuh al francs, versin que publica en Pars, en 1891, con el ttulo de Popol-Vuh, le livre sacre et les mythes de lantiquit amricaine. Varias otras traducciones se han hecho desde entonces, y se han publicado algo ms de treinta y dos volmenes, en todas las lenguas, inters que crece de da en da por tratarse de uno de los documentos milenarios de la humanidad. De estas traducciones, citaremos las ltimas. La del licenciado J. Antonio Villacorta y el profesor Flavio Rodas, publicada en Guatemala, en 1927, con el texto quich fonetizado; la del licenciado Adrin Recinos, el cual encontr en la Biblioteca de Ewberry, de Chicago, el primer texto del Padre Ximnez, la traduccin ms literal, pero no la mejor, dado que el mismo autor la mejor enormemente, y fue su segunda versin, ya ms dueo del idioma quich, la que incluy en su famosa historia. De sta, el profesor Georges Raynaud, despus de ms de cuarenta aos de estudio, toda una vida, realiz su versin francesa ajustada al texto con rigor cientfico, sin restarle por ello su primigenia hermosura, su vuelo potico, su frescor vegetal, su hondura misteriosa. Dos de sus alumnos en la Escuela de Altos Estudios de Pars, el mexicano J. M. Gonzlez de Mendoza y el guatemalteco Miguel ngel Asturias, vierten al espaol, bajo la direccin del propio profesor Raynaud, la traduccin del Popol-Vuh, hasta ahora considerada como la mejor, y la publican en Pars, en 1927, con el ttulo de Los Dioses, los Hroes y los Hombres de Guatemala Antigua, de la que despus se han hecho varias ediciones, siendo merecedora de citarse, en primer lugar, la de la Biblioteca del Estudiante Universitario [El Libro del Consejo], en las publicaciones de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Y es la versin del Profesor Georges Raynaud, la de mayor autoridad cientfica, la que ahora publicamos, en la traduccin al espaol de Gonzlez de Mendoza y Miguel ngel Asturias, seguros de que por igual ha de interesar al investigador, al socilogo, al poeta, al escritor, al artista y al curioso lector que ame los mitos antiguos, y en este caso, el de cmo los dioses formaron el mundo americano y cmo fue creado el hombre de maz. 1 Aqu comenzaremos la antigua historia llamada Quich. Aqu escribiremos, comenzaremos el antiguo relato del principio, del origen, de todo lo que hicieron en la ciudad Quich los hombres de las tribus Quich. Aqu recogeremos la declaracin, la manifestacin, la aclaracin de lo que estaba escondido, de lo que fue iluminado por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores; sus nombres: Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Da [Gran Cerdo del Alba], Gran Tapir del Alba, Dominadores, Poderosos del Cielo, Espritus de los Lagos, Espritus del Mar, Los de la Verde Jadeita, Los de la Verde Copa; as decase. Rogbase con ellos, invocbase con ellos, a los llamados Abuela, Abuelo, Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Guarda Secreto, Ocultadora, Abuela [que forma parte] de la Pareja [Mgica de Abuelos], Abuelo de la [misma] Pareja. As est dicho en la historia Quich todo lo que ellos dijeron, lo que ellos hicieron, en el alba de la vida, en el alba de la historia. Pintaremos [lo que pas] antes de la Palabra de Dios, antes del Cristianismo: lo reproduciremos porque no se tiene [ya ms] la visin del Libro del Consejo, la visin del alba de la llegada de ultramar, de nuestra [vida en la] sombra , la visin del alba de la vida, como se dice. 2 Este libro es el primer libro, pintado antao, pero su faz est oculta [hoy] al que ve, al pensador. Grande era la exposicin, la historia de cuando se acabaron de medir todos los ngulos del cielo, de la tierra, la cuadrangulacin, su medida, la medida de las lneas, en el cielo, en la tierra, en los cuatro ngulos, de los cuatro rincones, tal como haba sido dicho por los Constructores, los Formadores, las Madres, los Padres de la vida, de la existencia, los de la Respiracin, los de las Palpitaciones, los que engendran, los que piensan. Luz de las tribus, Luz de los hijos, Luz de la prole, Pensadores y Sabios, [acerca de] todo lo que est en el cielo, en la tierra, en los lagos, en el mar. He aqu el relato de cmo todo estaba en suspenso, todo tranquilo, todo inmvil, todo apacible, todo silencioso, todo vaco, en el cielo, en la tierra. He aqu la primera historia, la primera descripcin. No haba un solo hombre, un solo animal, pjaro, pez, cangrejo, madera, piedra, caverna, barranca, hierba, selva. Slo el cielo exista. La faz de la tierra no apareca; slo existan la mar limitada, todo el espacio del cielo. No haba nada reunido, junto. Todo era invisible, todo estaba inmvil en el cielo. No exista nada edificado. Solamente el agua limitada, solamente la mar tranquila, sola, limitada. Nada exista. Solamente la inmovilidad, el silencio, en las tinieblas, en la noche. Slo los Constructores, los Formadores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo, los Procreadores, los Engendradores, estaban sobre el agua, luz esparcida. [Sus smbolos] estaban envueltos en las plumas, las verdes; sus nombres [grficos] eran, pues, Serpientes Emplumadas. Son grandes Sabios. As es el cielo, [as] son tambin los Espritus del Cielo; tales son, cuntase, los nombres de los dioses. Entonces vino la Palabra; vino aqu de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo, en las tinieblas, en la noche: fue dicha por los Dominadores, los Poderosos del Cielo; hablaron: entonces celebraron consejo, entonces pensaron, se comprendieron, unieron sus palabras, sus sabiduras. Entonces se mostraron, meditaron, en el momento del alba; decidieron [construir] al hombre, mientras celebraban consejo sobre la produccin, la existencia, de los rboles, de los bejucos, la produccin de la vida, de la existencia, en las tinieblas, en la noche, por los Espritus del Cielo llamados Maestros Gigantes. Maestro Gigante Relmpago es el primero. Huella del Relmpago es el segundo. Esplendor del Relmpago es el tercero: estos tres son los Espritus del Cielo. Entonces se reunieron con ellos los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Entonces celebraron consejo sobre el alba de la vida, cmo se hara la germinacin, cmo se hara el alba, quin sostendra, nutrira. Que eso sea. Fecundaos. Que esta agua parta, se vace. Que la tierra nazca, se afirme, dijeron. Que la germinacin se haga, que el alba se haga en el cielo, en la tierra, porque [no tendremos] ni adoracin ni manifestacin por nuestros construidos, nuestros formados, hasta que nazca el hombre construido, el hombre formado: as hablaron, por lo cual naci la tierra Tal fue en verdad el nacimiento de la tierra existente. Tierra, dijeron y en seguida naci. Solamente una niebla, solamente una nube [fue] el nacimiento de la materia. Entonces salieron del agua las montaas: al instante salieron las grandes montaas. Solamente por Ciencia Mgica, por el Poder Mgico, fue hecho lo que haba sido decidido [concerniente a] los mentes, [a] las llanuras; en seguida nacieron simultneamente en la superficie de la tierra los cipresales, los pinares. Y los Poderosos del Cielo se regocijaron as: Sed los bienvenidos, oh Espritus del Cielo, oh Maestro Gigante [Relmpago], oh Huella del Relmpago, oh Esplendor del Relmpago. Que se acabe nuestra construccin, nuestra formacin, fue respondido. Primero nacieron la tierra, los montes, las llanuras; se pusieron en camino las aguas; los arroyos caminaron entre los montes; as tuvo lugar la puesta en marcha de las aguas cuando aparecieron las grandes montaas. As fue el nacimiento de la tierra cuando naci por [orden] de los Espritus del Cielo, de los Espritus de la Tierra, pues as se llaman los que primero fecundaron, estando el cielo en suspenso, estando la tierra en suspenso en el agua; as fue fecundada cuando ellos la fecundaron: entonces su conclusin, su composicin, fueron meditadas por ellos. 3 En seguida fecundaron a los animales de las montaas, guardianes de todas las selvas, los seres de las montaas: venados, pjaros, pumas, jaguares, serpientes, vboras, [serpientes] ganti, guardianes de los bejucos. Entonces los Procreadores, los Engendradores, dijeron: No habr ms que silencio, inmovilidad, al pie de los rboles, de los bejucos? Bueno es, pues, que haya guardianes; as dijeron, fecundando, hablando. Al instante nacieron los venados, los pjaros. Entonces dieron sus moradas a los venados, a los pjaros. T, venado, sobre el camino de los arroyos, en las barrancas, dormirs; aqu vivirs, en las hierbas, en las malezas; en las selvas, fecundars; sobre cuatro pies irs, vivirs. Fue hecho como fue dicho. Entonces fueron tambin [dadas] las moradas de los pajarillos, de los grandes pjaros. Pjaros, anidaris sobre los rboles, sobre los bejucos moraris; engendraris, os multiplicaris sobre las ramas de los rboles, sobre las ramas de los bejucos. As fue dicho a los venados, a los pjaros, para que hiciesen lo que deban hacer; todos tomaron sus dormitorios, sus moradas. As los Procreadores, los Engendradores, dieron sus casas a los animales de la tierra. Estando pues todos terminados, venados, pjaros, les fue dicho a los venados, a los pjaros, por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores: Hablad, gritad; podis gorjear, gritar. Que cada uno haga or su lenguaje segn su clan, segn su manera. As fue dicho a los venados, pjaros, pumas, jaguares, serpientes. En adelante decid nuestros nombres, alabadnos, a nosotros vuestras madres, a nosotros vuestros padres. En adelante llamad a Maestro Gigante [Relmpago], Huella del Relmpago, Esplendor del relmpago, Espritus del Cielo, Espritus de la Tierra, Constructores. Formadores, Procreadores. Engendradores. Habladnos, invocadnos, adoradnos, se les dijo. Pero no pudieron hablar como hombres: solamente cacarearon, solamente mugieron, solamente graznaron; no se manifest [ninguna] forma de lenguaje, hablando cada uno diferentemente. Cuando los Constructores, los Formadores, oyeron sus palabras impotentes, se dijeron unos a otros: No han podido decir nuestros nombres, de nosotros los Constructores, los Formadores. No est bien, se respondieron unos a otros los Procreadores, los Engendradores, y dijeron: He aqu que seris cambiados porque no habis podido hablar. Cambiaremos nuestra Palabra. Vuestro sustento, vuestra alimentacin, vuestros dormitorios, vuestras moradas, los tendris: sern las barrancas, las selvas. Nuestra adoracin es imperfecta si vosotros no nos invocis. Habr, podr haber adoracin, obediencia, en los [seres] que haremos? Vosotros recibiris vuestro fardo: vuestra carne ser molida entre los dientes; que as sea, que tal sea vuestro fardo. As les fue entonces dicho, ordenado, a los animalitos, a los grandes animales de la superficie de la tierra; pero stos quisieron probar su suerte, quisieron tentar la prueba, quisieron probar la adoracin, mas no entendiendo de ningn modo el lenguaje unos de otros, no se comprendieron, no pudieron hacer nada. Tal fue, pues, el fardo de su carne; as el fardo de ser comidos, de ser matados, fue [impuesto] aqu sobre todos los animales de la superficie de la tierra. En seguida fueron ensayados seres construidos, seres formados, por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores. Que se pruebe todava. Ya se acerca la germinacin, el alba. Hagamos a nuestros sostenes, a nuestros nutridores. Cmo ser invocados, conmemorados, en la superficie de la tierra? [Ya] hemos ensayado con nuestra primera construccin, nuestra formacin, sin que por ella pueda hacerse nuestra adoracin, nuestra manifestacin. Probemos, pues, a hacer obedientes, respetuosos sostenes, nutridores, dijeron. Entonces fue la construccin, la formacin. De fierra hicieron la carne. Vieron que aquello no estaba bien, sino que se caa, se amontonaba, se ablandaba, se mojaba, se cambiaba en tierra, se funda; la cabeza no se mova; el rostro [quedbase vuelto] a un solo lado; la vista estaba velada; no podan mirar detrs de ellos; al principio hablaron, pero sin sensatez. En seguida, aquello se licu, no se sostuvo en pie. Entonces los Constructores, los Formadores, dijeron otra vez: Mientras ms se trabaja, menos puede l andar y engendrar. Que se celebre, pues, consejo sobre eso, dijeron. Al instante deshicieron, destruyeron una vez ms, su construccin, su formacin, y despus dijeron: Cmo haremos para que nos nazcan adoradores, invocadores? Celebrando consejo de nuevo, dijeron entonces: Digamos a Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Da: Probad de nuevo la suerte, su formacin. As se dijeron unos a otros los Constructores, los Formadores, y hablaron a Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. En seguida, el discurso dicho a aquellos augures, a la Abuela del Da, a la Abuela del Alba por los Constructores, los Formadores; he aqu sus nombres: Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Y los Maestros Gigantes hablaron, as como los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Dijeron entonces a Los de la Suerte, los de [su] Formacin, a los augures: Es tiempo de concertarse de nuevo sobre los signos de nuestro hombre construido, de nuestro hombre formado, como nuestro sostn, nuestro nutridor, nuestro invocador, nuestro conmemorador. Comenzad, pues, las Palabras [Mgicas], Abuela, Abuelo, nuestra abuela, nuestro abuelo, Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Haced pues que haya germinacin, que haya alba, que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos conmemorados, por el hombre construido, el hombre formado, el hombre maniqu, el hombre moldeado. Haced que as sea. Declarad vuestros nombres: Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Da, Pareja Procreadora, Pareja Engendradora, Gran Cerdo del Alba, Gran Tapir del Alba. Los de las Esmeraldas. Los de las Gemas, Los del Punzn, Los de las Tablas, Los de la Verde Jadeita, Los de la Verde Copa, Los de la Resina, Los de los Trabajos Artsticos, Abuela del Da, Abuela del Alba. Sed llamados as por nuestros construidos, nuestros formados. Haced vuestros encantamientos por vuestro maz, por vuestro tzit. Se har, acontecer, que esculpamos en madera su boca, su rostro? As fue dicho a los de la Suerte. Entonces [se efectu] el lanzamiento [de los granos], la prediccin del encantamiento por el maz, el tzit. Suerte, frmate, dijeron entonces una abuela, un abuelo. Ahora bien, este abuelo era El del Tzit, llamado Antiguo Secreto; esta abuela era La de la Suerte, la de [su] formacin, llamada Antigua Ocultadora con Gigante Abertura. Cuando se decidi la suerte, se habl as: Tiempo es de concertarse. Hablad; que oigamos y que hablemos, digamos, si es preciso que la madera sea labrada, sea esculpida por Los de la Construccin, Los de la Formacin, si ella ser el sostn, el nutridor, cuando se haga la germinacin, el alba. Oh maz, oh tzit, oh suerte, oh [su] formacin, asios, ajustaos, fue dicho al maz, al tzit, a la suerte, a [su] formacin. Venid a picar ah, oh Espritus del Cielo. No hagis bajar la boca, la faz de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo, dijeron. Entonces dijeron la cosa recta: Que as sean, as, vuestros maniques, los [muecos] construidos de madera, hablando, charlando en la superficie de la tierra. Que as sea, se respondi a sus palabras. Al instante fueron hechos los maniques, los [muecos] construidos de madera; los hombres se produjeron, los hombres hablaron; existi la humanidad en la superficie de la tierra. Vivieron, engendraron, hicieron hijas, hicieron hijos, aquellos maniques, aquellos [muecos] construidos de madera. No tenan ni ingenio ni sabidura, ningn recuerdo de sus Constructores, de sus Formadores; andaban, caminaban sin objeto. No se acordaban de los Espritus del Cielo; por eso decayeron. Solamente un ensayo, solamente una tentativa de humanidad. Al principio hablaron, pero sus rostros se desecaron; sus pies, sus manos, [eran] sin consistencia; ni sangre, ni humores, ni humedad, ni grasa; mejillas desecadas [eran] sus rostros; secos sus pies, sus manos; comprimida su carne. Por tanto [no haba] ninguna sabidura en sus cabezas, ante sus Constructores, sus Formadores, sus Procreadores, sus Animadores. stos fueron los primeros hombres que existieron en la superficie de la tierra. 4 En seguida [lleg] el fin, la prdida, la destruccin, la muerte de aquellos maniques, [muecos] construidos de madera. Entonces fue hinchada la inundacin por los Espritus del Cielo, una gran inundacin fue hecha: lleg por encima de las cabezas de aquellos maniques, [muecos] construidos de madera. El tzit [fue la] carne del hombre: pero cuando por los Constructores, los Formadores?, fue labrada la mujer, el sasafrs [fue la] carne de la mujer. Esto entr en ellos por la voluntad de los Constructores de los Formadores. Pero no pensaban, no hablaban ante los de la Construccin. Los de la Formacin, sus Hacedores, sus Vivificadores. Y su muerte fue esto: fueron sumergidos; vino la inundacin, vino del cielo una abundante resina. El llamado Cavador de Rostros vino a arrancarles los ojos: Murcilago de la Muerte, vino a cortarles la cabeza: Brujo-Pavo vino a comer su carne: Brujo-Bho vino a triturar, a romper sus huesos, sus nervios: fueron triturados, fueron pulverizados, en castigo de sus rostros, porque no haban pensado ante sus Madres, ante sus Padres, los Espritus del Cielo llamados Maestros Gigantes. A causa de esto se oscureci la faz de la tierra, comenz la lluvia tenebrosa, lluvia de da, lluvia de noche. Los animales pequeos, los animales grandes, llegaron: la madera, la piedra, manifestaron sus rostros. Sus piedras de moler [metales], sus vajillas de barro, sus escudillas, sus ollas, sus perros, sus pavos, todos hablaron; todos, tantos cuantos haba, manifestaron sus rostros. Nos hicisteis dao, nos comisteis; os toca el turno; seris sacrificados, les dijeron sus perros, sus pavos. Y he aqu [lo que les dijeron] sus piedras de moler: Tenamos cotidianamente queja de vosotros; cotidianamente, por la noche, al alba, siempre: Descorteza, descorteza, rasga, rasga sobre nuestras faces, por vosotros. He aqu, para comenzar, nuestro cargo a vuestra faz. Ahora que habis cesado de ser hombres, probaris nuestras fuerzas: amasaremos, morderemos, vuestra carne, les dijeron sus piedras de moler, Y he aqu que hablando a su vez, sus perros les dijeron: Por qu no nos dabais nuestro alimento? Desde que ramos visto?, nos perseguais, nos echabais fuera: vuestro instrumento para golpearnos estaba listo mientras comais. Entonces vosotros hablabais bien, nosotros no hablbamos. Sin ello no os mataramos ahora. Cmo no razonabais? Cmo no pensabais en vosotros mismos? Somos nosotros quienes os borraremos [de la haz de la tierra] ; ahora sufriris los huesos de nuestras bocas, os comeremos: [as] les dijeron sus perros, mostrando sus rostros. Y he aqu que a su vez sus ollas, sus vajillas de barro, les hablaron: Dao, dolor, nos hicisteis, carbonizando nuestras bocas, carbonizando nuestras faces, ponindonos siempre ante el fuego. Nos quemabais sin que nosotros pensramos mal; vosotros lo sufriris a vuestro turno, os quemaremos, dijeron todas las ollas, manifestando sus faces. De igual manera las piedras del hogar encendieron fuertemente el fuego puesto cerca de sus cabezas, les hicieron dao. Empujndose [los hombres] corrieron, llenos de desesperacin. Quisieron subir a sus mansiones, pero cayndose, sus mansiones les hicieron caer. Quisieron subir a los rboles; los rboles los sacudieron a lo lejos. Quisieron entrar en los agujeros, pero los agujeros despreciaron a sus rostros. Tal fue la ruina de aquellos hombres construidos, de aquellos hombres formados, hombres para ser destruidos, hombres para ser aniquilados; sus bocas, sus rostros, fueron todos destruidos, aniquilados. Se dice que su posteridad [son] esos monos que viven actualmente en las selvas; stos fueron su posteridad porque slo madera haba sido puesta en su carne por los Constructores, los Formadores. Por eso se parece al hombre ese mono, posteridad de una generacin de hombres construidos, de hombres formados, pero [que slo eran] maniques, [muecos] construidos de madera. 5 No haba, pues, ms que una luz confusa en la superficie de la tierra, no haba sol. Un [personaje] llamado Principal Guacamayo se enorgulleca. Al principio existieron el cielo, la tierra, pero ocultas [estaban] las faces del sol, de la luna. l, pues, deca: En verdad, la posteridad de esos hombres ahogados es extraordinaria; su vida es como [una vida] de Sabios. Yo soy, pues, grande por encima del hombre construido, del hombre formado. Yo el sol, yo la luz, yo la luna. Que as sea. Grande [es] mi luz. Por m andan, caminan los hombres. Mis ojos, en metales preciosos, resplandecen de gemas, de verdes esmeraldas. Mis dientes brillan en su esmalte como la faz del cielo. Mi nariz resplandece a lo lejos como la luna. De preciosos metales [est hecho] mi sitial con respaldo. La faz de la tierra se ilumina cuando yo avanzo ante mi sitial con respaldo. As pues, yo soy el sol, yo soy la luna, para la luz de la prole, la luz de los hijos. As es, porque a lo lejos penetra mi esplendor. [As] deca Principal Guacamayo, mas en verdad Principal Guacamayo no era el sol, sino que se enorgulleca de sus jadeitas, de sus metales preciosos: pero en realidad su esplendor desapareca all adonde l se sentaba, su esplendor no penetraba en todo el cielo. No se vean an, pues, las faces del sol, de la luna, de las estrellas, an no haba claridad. As, pues, Principal Guacamayo se alababa como sol, [como] luna; la luz del sol, de la luna, todava no [se haba] mostrado, manifestado; pero l quera sobreponerse en grandeza. Entonces fue cuando ocurri la inundacin a causa de los maniques, [muecos] construidos de madera. Contaremos tambin cmo muri, fue vencido. Principal Guacamayo [y despus], en qu tiempo fue hecho el hombre por Los de la Construccin, Los de la Formacin. 6 He aqu el origen de la derrota de Principal Guacamayo por dos engendrados, el primero llamado Maestro Mago, el segundo llamado Brujito; [los dos] eran dioses. A causa del mal que vean en el que se enorgulleca y que l quera hacer a la faz de los Espritus del Cielo, aquellos engendrados dijeron: No est bien que pase eso; ese hombre no debe vivir aqu, en la superficie de la Tierra. Trataremos, pues, de tirar con cerbatana contra su comida; tiraremos con cerbatana contra ella, introduciremos en ella una enfermedad que pondr fin a sus riquezas, a sus jadeitas, a sus metales preciosos, a sus esmeraldas, a sus pedreras, de las cuales se glorifica como lo harn todos los hombres. Los metales preciosos, no son un motivo de gloria. Que as se haga, pues. [As] dijeron los dos engendrados, cada uno [con] su cerbatana sobre el hombro. Pero Principal Guacamayo tena dos hijos: Sabio Pez-Tierra [era] el primer hijo. Gigante de la Tierra, el segundo hijo. La que se Torna Invisible, [era el nombre de su madre, esposa de Principal Guacamayo. A este Sabio Pez-Tierra [servanle] de juguetes las grandes montaas Chicak, Hunahpu, Pecul, Yaxcanul, Macamob, Huliznab, se cuenta, nombres de las montaas que existieron cuando el alba; nacieron en una noche por [la accin de] Sabio Pez-Tierra. De igual modo por Gigante de la Tierra eran removidas las montaas; por l eran agitadas las montaas pequeas, las montaas grandes. Los hijos de Principal Guacamayo hacan tambin de ello una causa de Orgullo: Vosotros! heme aqu, yo el sol, deca Principal Guacamayo. Yo hice la Tierra, deca Sabio Pez-Tierra. Yo sacudo al cielo, trastorno a toda la tierra, deca Gigante de la Tierra. As, despus de su padre, los hijos de Principal Guacamayo se atribuan la grandeza. He aqu, pues, el mal que vieron los engendrados. Nuestras primeras madres, nuestros primeros padres no haban sido hechos todava. As fue decidida la muerte [de los tres], su prdida, por los engendrados. 7 He aqu ahora los disparos de cerbatana contra Principal Guacamayo por los dos engendrados; contaremos ahora la derrota de aquellos que se enorgullecan. Este mismo Principal Guacamayo tena un gran rbol, el Byrsonia; era el alimento de Principal Guacamayo; cada da iba al Byrsonia, suba al rbol; vea algunas vainas comidas por Maestro Mago. Brujito. Por su parte, espiando a Principal Guacamayo al pie del rbol, los dos engendrados venan a esconderse en el follaje del rbol cuando Principal Guacamayo vena a comer [las frutas de] el Byrsonia. Despus fue tiroteado con cerbatanas por Supremo Maestro Mago, quien le plant la bala de la cerbatana en la mandbula; grit a voz en cuello al caer del rbol al suelo. Supremo Maestro Mago se apresur, corri aprisa para apoderarse de l; pero entonces el brazo de Supremo Maestro Mago fue asido violentamente por Principal Guacamayo, quien al instante lo sacudi, lo arranc bruscamente del omoplato. Entonces Supremo Maestro Mago dej ir a Principal Guacamayo. As es, as como hicieron, sin haber sido vencidos los primeros por Principal Guacamayo. Llevando as el brazo de Supremo Maestro Mago, Principal Guacamayo camin hacia su casa, adonde lleg sostenindose la mandbula. Qu te ha sucedido, pues?, dijo entonces La que se Torna Invisible, esposa de Principal Guacamayo. Qu? Dos engaadores me han tiroteado con su cerbatana, me han dislocado la mandbula. A causa de eso, se han aflojado mi mandbula, mis dientes, que me hacen sufrir mucho. Por de pronto traigo [esto] sobre el fuego para que permanezca sobre el fuego hasta que, en verdad, vengan a recogerlo, a tomarlo, esos engaadores, respondi Principal Guacamayo, suspendiendo el brazo de Supremo Maestro Mago. Habiendo celebrado consejo, Supremo Maestro Mago, Brujito, hablaron con un abuelo, y verdaderamente blanca era la cabellera de este abuelo, y con una abuela, y verdaderamente era una abuela encorvada, quebrantada por la vejez. Gran Cerdo del Alba, nombre del Abuelo; Gran Tapir del Alba, nombre de la abuela. Los engendrados dijeron, pues, a la abuela, al abuelo: Acompaadnos para ir a coger nuestro brazo en casa de Principal Guacamayo, pero nosotros iremos detrs de vosotros. Son nuestros nietos a quienes acompaamos; su madre, su padre, han muerto; por tanto, nos siguen por todas partes adonde nos conviene permitrselo, pues sacar los animales de las mandbulas es nuestro oficio, diris vosotros. As Principal Guacamayo nos mirar como a nios, y estaremos all para daros consejos, dijeron los dos engendrados. Muy bien, fue respondido. En seguida se encaminaron hacia la punta en donde Principal Guacamayo estaba sentado en su sitial con respaldo. La abuela, el abuelo, pasaron entonces, [con] dos engendrados jugando detrs. Cuando pasaron al pie de la casa del jefe, Principal Guacamayo gritaba a voz en cuello a causa de sus dientes. Cuando Principal Guacamayo vio al abuelo, a la abuela y a los que les acompaaban, De dnde vens, abuelos nuestros?, dijo al instante el jefe. Buscamos con qu sostenernos, oh T, Jefe, respondieron ellos. Cul es vuestro alimento? Son vuestros hijos, esos que os acompaan? No, oh T, jefe. stos son nuestros nietos, pero comprendes? tenemos piedad de sus rostros, les damos y partimos la mitad [de nuestro alimento], respondieron la abuela, el abuelo. El jefe, pues, estaba extenuado por el sufrimiento de sus dientes, y con esfuerzo era como hablaba. Yo os suplico, tened piedad de mi rostro. Qu hacis? Qu curis?, dijo el jefe. Solamente sacamos de los dientes los animales, curamos solamente los ojos, componemos solamente los huesos, T, Jefe, respondieron. Muy bien. Curadme en seguida, os suplico, mis . dientes, que verdaderamente me hacen sufrir. Cada da no tengo reposo, no tengo sueo, a causa de ellos y de mis ojos. Dos engaadores me han disparado con cerbatana, para comenzar. A causa de esto no como ya. Tened, pues, piedad de mi rostro, pues todo se mueve, mi mandbula, mis dientes. Muy bien, T, Jefe. Un animal te hace sufrir. No hay ms que cambiar, que sacar los dientes, T. Ser bueno quitarme mis dientes? Por ellos soy jefe; mi ornamento: mis dientes y mis ojos. Pondremos al instante otros en cambio; huesos puros y netos entrarn. Ahora, pues, esos huesos puros y netos no eran ms que maz blanco. Muy bien. Retiradlos pues y venid en mi ayuda, respondi l. Entonces se arrancaron los dientes de Principal Guacamayo; no se le puso en cambio ms que maz blanco; al instante ese maz brill mucho en su boca. Al instante descendi su faz; no pareci ya jefe. Se acab de quitarle sus dientes en pedrera que, brillantes, ornaban su boca. Mientras que se cuidaban los ojos de Principal Guacamayo se desollaron sus ojos, se acab de quitarle sus metales preciosos. Pero l no poda ya sentirlo; todava vea cuando lo que le enorgulleca hubo acabado de serle quitado por Maestro Mago. Brujito. As muri Principal Guacamayo cuando Maestro Mago vino a recuperar su brazo. La que se Torna Invisible, esposa de Principal Guacamayo, muri tambin. Tal fue el fin de las riquezas de Principal Guacamayo. Fue el mdico quien tom las esmeraldas, las pedreras, de las cuales, aqu en la tierra, se gloriaba. La abuela Sabia, el abuelo Sabio, hicieron esto. El brazo fue pegado; pegado estuvo bien. Ellos no quisieron obrar as ms que para matar a Principal Guacamayo; consideraban como malo que se enorgulleciese. En seguida los dos engendrados caminaron, habiendo ejecutado la Palabra de los Espritus del Cielo. 8 He aqu en seguida la Gesta de Sabio Pez-Tierra, primer hijo de Principal Guacamayo. Yo hacedor de montaas, deca Sabio Pez-Tierra. He aqu que Sabio Pez-Tierra se baaba al borde del agua cuando acertaron a pasar cuatrocientos jvenes, arrastrando un rbol para pilar de su casa; cuatrocientos jvenes iban caminando, despus de haber cortado un gran rbol para viga maestra de su casa. Entonces Sabio Pez-Tierra camin adonde estaban los cuatrocientos jvenes. Jvenes, qu hacis?. Solamente, un rbol que no podemos levantar para llevarlo sobre nuestros hombros. Yo lo llevar al hombro. Adonde llevarlo? Cul trabajo hay en vuestro espritu? Solamente la viga maestra de nuestra casa. Perfectamente, dijo l, [y] despus tir [del rbol], lo carg sobre sus hombros y lo llev a la entrada de la casa de los cuatrocientos jvenes. Y bien! Estte pues con nosotros, oh joven. Tienes madre, padre? No tengo, dijo l. Y bien! Nosotros te emplearemos otra vez maana para sealarte uno de nuestros rboles para pilar de nuestra casa. Bien, dijo l. En seguida los cuatrocientos jvenes celebraron consejo. He ah a ese joven. Cmo haremos para matarlo, pues no est bien que haga eso, que l solo levante ese rbol? Cavaremos un gran hoyo, [y] despus lo incitaremos a descender en el hoyo. Vete a agrandarlo. Toma y trae tierra del hoyo, le diremos, y, cuando haya descendido y est inclinado en el hoyo, lanzaremos un gran rbol en l; entonces morir en el hoyo. As hablaron los cuatrocientos jvenes. Entonces cavaron un gran hoyo que descenda profundamente, y despus llamaron a Sabio Pez-Tierra. Nosotros te estimamos. Ve pues, y cava an la tierra, en el sitio de donde nosotros no pasamos, le dijeron. Muy bien, respondi l, y despus descendi al hoyo. Llamndole mientras que l cavaba la tierra: Ya has descendido muy hondo?, le dijeron. S, respondi, comenzando a cavar el hoyo, pero cavaba un hoyo de salvamento. l saba que queran matarlo; mientras que cavaba el hoyo, cavaba al lado un segundo hoyo para salvarse. Est ya muy hondo?, le fue dicho desde arriba por los cuatrocientos jvenes. Todava estoy ocupado en mi excavacin, pero os llamar desde abajo cuando haya acabado de cavar, les respondi desde el fondo del hoyo Sabio Pez-Tierra. Mas no cavaba el fondo del hoyo [destinado] para [su] tumba; no cavaba sino el hoyo para salvarse. En seguida Sabio Pez-Tierra llam, no gritando sin embargo sino cuando estuvo en el hoyo de salvamento. Venid a buscar, a llevar la tierra del hoyo que he cavado. Por l he descendido verdaderamente lejos. No os mi llamada? Pero he aqu vuestra llamada que repercute como uno, dos ecos; oigo donde estis vosotros, deca Sabio Pez-Tierra en el hoyo en donde se ocultaba; y llamaba desde el fondo de aquel hoyo. Y he aqu que con fuerza fue trado el gran rbol por los jvenes; en seguida lanzaron vivamente el rbol en el agujero. Que ninguno hable. Esperemos solamente a que grite a voz en cuello, a que muera, se dijeron unos a otros, mas se hablaban en secreto, mas se cubran la boca, mirndose mutuamente, mientras lanzaban prontamente el rbol. Ahora, pues, he aqu que Sabio Pez-Tierra habl, grit a voz en cuello, pero no llam sino una sola vez mientras que el rbol caa. Oh, cmo hemos llevado a buen fin lo que le hemos hecho! Muerto est! Si por desgracia hubiera continuado el trabajo del cual se haba encargado, desgraciados [de nosotros]. Se habra introducido [como] el primero entre nosotros los cuatrocientos jvenes, dijeron, alegrndose an. Es preciso hacer durante tres das nuestra bebida fermentada, pasar tres das ms en beber por la fundacin de nuestra casa, nosotros los cuatrocientos jvenes, dijeron. Maana veremos, pasado maana tambin, si no vienen de la tierra las hormigas a llevarse, cuando hieda, la inmundicia. En seguida nuestro corazn estar en reposo, mientras bebemos nuestra bebida fermentada, dijeron. Ahora, pues, all en el hoyo. Sabio Pez-Tierra oa lo que decan los jvenes. Despus, al segundo da, llegaron de repente las hormigas, yendo y viniendo en muchedumbre para reunirse debajo del rbol. De todas partes trajeron cabellos, trajeron uas de Sabio Pez-Tierra; viendo esto los jvenes. Acabado est, ese engaador! Ved! Las hormigas se renen, llegan en multitud, traen de todas partes sus cabellos, sus uas. He aqu lo que hemos hecho, se dijeron unos a otros. Pero Sabio Pez-Tierra estaba bien vivo: haba cortado los cabellos de su cabeza, se haba recortado las uas con los dientes, para darlos a las hormigas. As los cuatrocientos jvenes lo creyeron muerto; despus, al tercer da, comenzaron su bebida fermentada; entonces se embriagaron todos los jvenes. Estando todos ebrios, los cuatrocientos jvenes no tenan ya Sabidura; entonces su casa fue derribada sobre sus cabezas por Sabio Pez-Tierra, y acabaron por ser todos destruidos. Ni uno ni dos de aquellos cuatrocientos jvenes se salvaron; fueron matados por Sabio Pez-Tierra, hijo de Principal Guacamayo. As murieron los cuatrocientos jvenes. Se dice tambin que entraron en la constelacin llamada a causa de ellos el Montn, pero esto no es quizs ms que una fbula. Aqu contaremos tambin la derrota de Sabio Pez-Tierra por los dos engendrados Maestro Mago, Brujito. 9 He aqu la derrota, la muerte de Sabio Pez-Tierra cuando fue vencido por los engendrados Maestro Mago. Brujito. He aqu lo que hiri el corazn de aquellos engendrados: los cuatrocientos jvenes matados por Sabio Pez-Tierra. Solamente de pescados, solamente de cangrejos, se sostena l, se nutra, al borde del agua; se era su alimento cotidiano. De da erraba, buscando su subsistencia; de noche, transportaba las montaas. En seguida un gran cangrejo fue imitado por Maestro Mago, Brujito. Le pusieron una faz en madera de Ek; pues la madera de Ek se encuentra por doquiera en las selvas; hicieron con ella las grandes patas del cangrejo; despus, de Pahac las patas pequeas. Pusironle un carapacho de piedra que acab la faz posterior del congrejo. En seguida, pusieron a esta tortuga en el fondo de una gruta al pie de una gran montaa; Meavn, nombre de la montaa de la derrota. Despus, los engendrados fueron al encuentro de Sabio Pez-Tierra, al borde del agua. Adonde vas, oh hijo?, dijeron a Sabio Pez-Tierra. No voy a ninguna parte, sino que busco mi subsistencia, respondi Sabio Pez-Tierra. Cul es tu alimento?. Solamente pescados, solamente cangrejos; no he podido cogerlos aqu. Hace dos das que no he comido y ya no puedo ms de hambre, dijo Sabio Pez-Tierra a Maestro Mago, Brujito. All abajo, en el fondo de la barranca, hay un cangrejo, un cangrejo verdaderamente grande; seria un glorioso bocado para tu subsistencia. Pero nos mordi cuando quisimos cogerlo, y nos asustamos; por nada iramos a cogerlo, dijeron Maestro Mago, Brujito. Tened piedad de mi faz. Venid a mostrrmelo, oh engendrados, dijo Sabio Pez-Tierra. De ningn modo, no queremos; solamente t ve all; no es posible perderse; ve solamente al borde del agua y llegars al pie de una gran montaa donde resuena en el fondo de la barranca; vete, llega, respondieron Maestro Mago, Brujito. Ah, tened piedad de mi faz! Oh engendrados, en dnde encontrarlo? Venid a mostrrmelo. Hay muchos pjaros cantores a los que podris disparar con cerbatana; yo s dnde estn, dijo Sabio Pez-Tierra. Su humildad complaci a los engendrados. Sabrs cogerlo si volvemos [all abajo] por tu causa? Cierto, no probamos ya ms; nos mordi cuando entramos agachados; nos asustamos cuando entramos encorvados, pero por poco lo alcanzbamos. Es bueno, pues, que entres all encorvado, le dijeron. Muy bien, respondi Sabio Pez-Tierra. Entonces camin en su compaa. Despus, fue lleg al fondo de la barranca. Inclinado de los dos lados, el cangrejo enderezaba hacia adelante su dorso. En el fondo de la barranca estaba la aagaza de ellos. Perfectamente! Quisiera ya ponerla en [mi] boca, [dijo] alegrndose Sabio Pez-Tierra, porque en verdad se mora de hambre. As, pues, quiso intentar, quiso encorvarse, quiso entrar. El cangrejo fue hacia lo alto. Entonces l se retir. No lo has alcanzado?, dijeron [los dos engendrados]. No est ah, sino que subi: pero al principio por poco lo coga. Quizs fuera bueno que yo entrase, respondi l. Despus, encorvndose, entr; acab de entrar; no mostr afuera ms que las puntas de los pies. La gran montaa acab de minarse, se aplast, descendi sobre su corazn. l ya no se revolvi ms: Sabio Pez-Tierra fue piedra. Tal fue la derrota de Sabio Pez-Tierra por los engendrados Maestro Mago, Brujito. Hacedor de Montaas, dice el relato de antao. Primer hijo de Principal Guacamayo. Al pie de la montaa llamada Meavn fue vencido. No es sino por Magia como fue vencido el segundo de los que se enorgullecan. Vamos a contar la historia de otro. 10 El tercero de los que se enorgullecan, segundo hijo de Principal Guacamayo, llamado Gigante de la Tierra, deca: Yo destruyo las montaas. Y Maestro Mago, Brujito, vencieron tambin a Gigante de la Tierra. Maestro Gigante [Relmpago], Huella del Relmpago, Esplendor del Relmpago, dijeron, hablando a Maestro Mago, Brujito: Que tambin sea vencido el segundo hijo de Principal Guacamayo. Tal es nuestra Palabra, porque no est bien lo que l hace sobre la tierra: exaltar su gloria, su grandeza, en potencia. Que ya no sea ms as. Atraedlo dulcemente hacia el Oriente, dijeron tambin los Maestros Gigantes a los dos engendrados. Muy bien, jefes, respondieron stos. No est bien lo que vemos. No sois vosotros la Existencia, la Fundacin, los Espritus del Cielo?, dijeron los engendrados, recibiendo la Palabra de los Maestros Gigantes. Y en aquel momento Gigante de la Tierra destrua las montaas. Por poco que con el pie golpease la tierra, en seguida a causa de esto se desgarraban las montaas grandes, las montaas pequeas. Entonces fue encontrado por los engendrados. Joven, adonde vas?, dijronle a Gigante de la Tierra. No voy a ninguna parte, solamente derribo las montaas, yo soy su destructor, mientras haya das, mientras haya albas, dijo l, respondi l entonces. Despus, a su vez, Gigante de la Tierra [les] dijo a Maestro Mago, Brujito: Por qu vens vosotros? Yo no conozco vuestros rostros. Cul es vuestro nombre?; [as] dijo Gigante de la Tierra. No tenemos nombre. Solamente cazamos con cerbatana, solamente cazamos con liga, en las montaas. Nosotros [somos] solamente unos pobres; nada [es] de nosotros, oh joven. Solamente recorremos las pequeas montaas, las grandes montaas, oh joven. He aqu que hemos visto una gran montaa, pero en donde est se ven precipicios; se eleva a gran altura: es tan alta que sobrepasa a todas las montaas. No hemos podido coger, pues, en ella uno, dos pjaros, oh joven. Pero derribas verdaderamente todas las montaas, oh joven?, dijeron Maestro Mago, Brujito a Gigante de la Tierra. Visteis verdaderamente la montaa que decs? En dnde est? Yo la ver, la derribar. En dnde la visteis? Est all abajo, al Este, respondieron Maestro Mago, Brujito. Bien. Elegid nuestro camino, dijo l a los engendrados. No, no. Te pondremos entre los dos en medio, y uno estar a tu izquierda, uno a tu derecha, a causa de nuestras cerbatanas; si hay pjaros nosotros les dispararemos con las cerbatanas, respondieron. Alegremente probaron a disparar con sus cerbatanas. He aqu que disparando con las cerbatanas no haba bala en sus cerbatanas; solamente soplaban disparando con las cerbatanas contra los pjaros; Gigante de la Tierra estaba maravillado. Entonces los engendrados frotaron fuego, asaron sus pjaros ante el fuego. Untaron con creta alrededor un pjaro, le pusieron tierra blanca. He aqu lo que le daremos para excitar su gula por el husmo que en l encontrar. Nuestro pjaro le derrocar. De igual modo que de tierra est envuelto todo alrededor por nosotros este pjaro, a tierra le echaremos, en tierra le inhumaremos. Demasiada Ciencia en un construido, un formado, cuando comienza la germinacin, cuando comienza el alba, dijeron los engendrados. Cierto, a causa del deseo de todos los corazones de comer, de triturar, el corazn de Gigante de la Tierra desear lo mismo, dijeron entre s Maestro Mago, Brujito. Durante este tiempo asaban al pjaro, el cual coca y amarilleaba asndose; el jugo del pjaro goteaba, flua por todas partes, tena un husmo muy suave. He aqu que Gigante de la Tierra dese comer de l y que se le hizo agua la boca, que bostez, que la saliva, la baba, corri a causa del sabroso pjaro. Entonces pregunt: Qu es este alimento? Siento un husmo verdaderamente exquisito. Dadme pues un poco; [as] dijo. Se [le] dio entonces el pjaro a Gigante de la Tierra, para vencerlo. Despus de que hubo acabado [de comerse] aquel pjaro, caminaron de nuevo dirigindose hacia el Oriente, en donde estaba la gran montaa. He aqu que va Gigante de la Tierra se desvaneca de los pies, de las manos, estaba sin fuerzas, a causa de la tierra con la cual se haba untado todo alrededor el pjaro del que haba comido. No poda ya hacerles nada a las montaas ni acabar de derribarlas. Y entonces, ligado por los engendrados, [estando] sus manos atadas atrs, sus manos guardadas por los extranjeros, el cuello y las piernas ligados juntamente, fue en seguida tendido en tierra, fue inhumado. Tal fue la derrota de Gigante de la Tierra, solamente por Maestro Mago, Brujito. Innumerables [fueron] sus acciones sobre la tierra. He aqu que contaremos el nacimiento de Maestro Mago, Brujito, pues hemos contado primeramente la derrota de Principal Guacamayo y la de Sabio Pez-Tierra y la de Gigante de la Tierra, sobre la tierra. 11 He aqu que diremos el nombre del padre de Maestro Mago, Brujito. Musitaremos el origen, musitaremos solamente la historia, el relato, del engendramiento de Maestro Mago, Brujito; no diremos de esto sino la mitad y solamente una parte de la historia de su padre. He aqu, pues, la historia de ste. Su nombre es Supremo Maestro Mago, como se dice. Sus padres son Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Por ellos, en la noche, fueron engendrados Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, por Antiguo Secreto. Antigua Ocultadora. Ahora pues, Supremo Maestro Mago engendr dos hijos: Maestro Mono [es el] nombre del primer hijo, Maestro Simio [es el] nombre del segundo hijo. Y el nombre de su madre, [es] ste: Paridora de Monos; tal es el nombre de la esposa de Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, sin esposa, clibe. Pero estos dos hijos eran muy grandes Sabios; grande su Ciencia; augures aqu en la tierra; buenos su existencia, su nacimiento. Se mostr toda la Ciencia ante Maestro Mono. Maestro Simio, hijos de Supremo Maestro Mago. Maestro Mono. Maestro Simio, llegaron a ser msicos, cantantes, tiradores de cerbatana, pintores, escultores, joyeros, orfebres. Ahora bien, Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, no hacan cotidianamente ms que [jugar al] blanco, que jugar a la pelota. Cada dos das encontrbanse cuatro, reunanse en el juego de pelota. Para verlos vena el Gaviln, mensajero de Maestro Gigante [Relmpago], Huella del Relmpago, Esplendor del Relmpago. Ahora bien, este Gaviln, de no lejos de aqu en la tierra, de no lejos de Xibalb llegaba seguidamente al cielo, junto a los Maestros Gigantes. Mientras ellos permanecan aqu en la tierra, la madre de Maestro Mono, Maestro Simio, muri. He aqu que, caminando hacia Xibalb jugaron a la pelota, lo que oyeron Supremo Muerto. Principal Muerto, jefes de Xibalb. Qu hacen sobre la tierra? Quin la hace temblar? Quin hace tal batahola? Que se enve a buscarlos, a traerlos aqu; que vengan a jugar a la pelota a fin de que los venzamos. Verdaderamente, no somos obedecidos por ellos: no hay obediencia, no hay respeto para nuestro ser. No hacen mas que batallar sobre nuestras cabezas, dijo todo Xibalb. Entonces todos celebraron consejo. Estos llamados Supremo Muerto, Principal Muerto, los Grandes Decidores de Palabra. He aqu a todos los jefes, a quienes stos daban sus cargos de poder; cada uno jefe por orden de Supremo Muerto. Principal Muerto. He aqu, pues, los nombres de los jefes: Extiende Tullidos. Rene Sangre: su cargo: los hombres que tienen flujos de sangre. He aqu tambin a los jefes Hacedor de Abscesos. Hacedor de Ictericia; su poder: dar a los hombres tumores, darles abscesos en las piernas y amarillearles el rostro, lo que se llama ictericia, y ste era el poder de Hacedor de Abscesos, Hacedor de Ictericia. He aqu adems a los jefes Varilla de Huesos, Varilla de Crneos, los de la varilla de Xibalb; solamente de huesos [eran] sus varillas; su mayordoma: osificar a los hombres a fin de que, no siendo ms que huesos y crneos al morir, no haya que recoger ms que sus esqueletos; tal era la funcin de los llamados Varilla de Huesos, Varilla de Crneos. He aqu tambin a los jefes llamados Hacedor de Traicin, Hacedor de Infortunio; he aqu sus cargos: chocar al hombre contra la traicin; sea detrs de su morada, sea delante de su morada; que tuvo la mala suerte de caer, boca arriba, sobre el suelo: se mora; tal era el poder de Hacedor de traicin, Hacedor de Infortunio. He aqu tambin a los jefes llamados Gaviln [de sangre], Opresin; he aqu su poder: el hombre mora en camino de lo que se llama muerte sbita, vinindole la sangre a la boca; entonces l mora, vomitando la sangre; a cada uno [corresponda] el cargo de romper la garganta, el corazn del hombre, para que muriese en camino, hacindole llegar de repente [la sangre] a la garganta mientras marchaba; tal era el poder de Gaviln [de Sangre], Opresin. He aqu que se reunieron en consejo para combatir, atormentar, a Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Xibalb quera burlarse de Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, de sus escudos de cuero, de sus anillos, de sus guantes, de sus coronas y de los cascos con que se engalanaban Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. He aqu, pues, que contaremos su viaje a Xibalb, dejando permanecer [aparte] a Maestro Mono, [Maestro] Simio, hijos de Supremo Maestro Mago y cuya madre estaba ya muerta. En seguida, [contaremos] la derrota de Maestro Mono, Maestro Simio, por Maestro Mago, Brujito. 12 En seguida partieron los mensajeros de Supremo Muerto, Principal Muerto. En camino, oh Consejeros de los Varones. Id a llamar a Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Decidles: Venid con nosotros Que vengan, dicen los jefes. Que vengan aqu a pelotear con nosotros: que nos revivifiquemos nuestros rostros con ellos; en verdad, admiramos sus bocas; as, pues, que vengan, dicen los jefes. Que al venir traigan lo que tienen: sus anillos, sus guantes; que vengan tambin con su pelota, dicen los jefes. Decidles: Venid. As fue dicho a los mensajeros. He aqu a los mensajeros Bhos: Flecha-Bho, Maestro Gigante Bho, Guacamayo-Bho, Cabeza-Bho; as se llamaban los mensajeros de Xibalb. Flecha-Bho era rpido como una flecha. De Maestro Gigante Bho la naturaleza era de gigante. De Guacamayo-Bho, la naturaleza era [tener] un dorso de fuego. Cabeza Bho no tena ms que una cabeza, no tena piernas pero s alas. Esos cuatro mensajeros tenan el oficio de Consejeros de los Varones. Partidos de Xibalb, llegaron en seguida y se posaron en el juego de pelota. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, peloteaban all, en el juego de pelota llamado Juego de Pelota Ornado con Gran Frontn. Los Bhos se posaron en el juego de pelota, [y] formaron su discurso exactamente en el orden del discurso de todos los jefes llamados Supremo Muerto, Principal Muerto. Hacedor de Abscesos, Hacedor de Ictericia, Varilla de Huesos, Varilla de Crneos, Extiende Tullidos. Rene Sangre, Hacedor de Traicin, Hacedor de Infortunio, Gaviln [de Sangre], Opresin, que haban formado el discurso para los Bhos. Los jefes Supremo Muerto. Principal Muerto, dijeron verdaderamente eso? Dijeron verdaderamente que debanlos acompaaros? -Que traigan sus accesorios de juegos, dijeron los jefes. Muy bien. Esperadnos. Al momento nos despedimos de nuestra madre, dijeron ellos, Fueron en seguida a la casa y dijeron a su madre, porque su padre ya haba muerto: Oh madre nuestra, partimos. Los mensajeros de los jefes han venido a recogernos. Que vengan, han dicho ellos, dicen los que fueron enviados hacia nosotros. Pero nuestra pelota quedar como testigo, aadieron [y] luego fueron a atarla en un agujero en lo alto de la mansin. Despus: La recogeremos. En cuanto a vosotros, no haced ms que absorber, cantar, pintar, cincelar, recrear vuestra casa, recrear el corazn de vuestra abuela, dijeron a Maestro Mono, Maestro Simio. Cuando se despidieron, su madre Antigua Ocultadora llor de emocin. Nos vamos, no estamos muertos; no os aflijis, dijeron Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, ponindose en camino. En seguida, Supremo Maestro Mago, Principal! Maestro Mago, caminaron precedidos por los mensajeros. Despus descendieron al camino que lleva a Xibalb, de pendientes muy en declive. Habiendo descendido as, llegaron al borde de los ros encantados de barrancos llamados Barranco Cantante Resonante, Barranco Cantante, que pasaron sobre ros encantados con rboles espinosos; innumerables [eran] los rboles espinosos, pasaron sin hacerse dao. En seguida llegaron al borde del ro de la Sangre, [y] all pasaron sin beber. Llegaron a otro ro, de agua solamente; no habiendo sido vencidos, lo pasaron tambin. Entonces llegaron all donde cuatro caminos se cruzaban: all fueron vencidos, all donde cuatro caminos se cruzaban. Un camino rojo, un camino negro, un camino blanco, un camino amarillo; cuatro caminos. He aqu que El del Camino Negro dijo: Tomadme, yo el camino-jefe; [as] dijo El del Camino. All fueron vencidos. He aqu que siguieron el camino de Xibalb. Al llegar all donde se congregaba el gobierno de Xibalb, fueron vencidos. Ahora bien, los primeros sentados eran un maniqu, [y] un [mueco] hecho de madera, arreglados por Xibalb. stos fueron los primeros a quienes saludaron. Salud. Supremo Muerto, dijeron al maniqu; Salud, Principal Muerto, dijeron al [mueco] hecho de madera. stos no respondieron. Entonces los jefes de Xibalb hicieron ruido de risa: todos los jefes hicieron ruido de risa, pues en su espritu eran victoriosos y Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, estaban vencidos. Rieron primeramente. Despus Supremo Muerto, Principal Muerto, dijeron: Muy bien! Habis venido. Que maana se despierten vuestros rostros, vuestros anillos, vuestros guantes: [as] dijeron. Sentaos en nuestro banco, fue dicho, pero el banco que daban era una piedra quemante; al sentarse en el banco, se quemaron; verdaderamente se escurrieron de aquel banco sin encontrar alivio: verdaderamente se levantaron, aquel asiento les quemaba. Entonces los Xibalb se rieron otra vez; de risa tenan Ja lengua espesa; la serpiente Risa naca en su corazn, en su sangre, en sus huesos. Rean, todos los Xibalb rean. Id a vuestra morada. All se os ofrecer en el dormitorio vuestro pino, vuestro tabaco, se les dijo. En seguida llegaron a la Mansin Tenebrosa; no haba ms que tinieblas en el interior de la mansin. Entonces los Xibalb celebraron consejo. Sacrifiqumoslos maana; que mueran pronto; su juego nos insulta, se dijeron unos a otros los Xibalb. Ahora, pues, su pino era una flecha redonda, del pino llamado Blanco Pedernal, el pino [pedernal sacrificatorio] de Xibalb; puntiagudo era, pues, su juego; deba llegar aprisa a su fin y favorecer el plan de Xibalb. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, entraron en la Mansin Tenebrosa. Se les dieron sus pinos; a cada uno el pino encendido de Supremo Muerto. Principal Muerto: con esto a cada uno lleg tambin de los jefes su tabaco encendido; llegse entonces a darlos a Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago. Estaban en la obscuridad cuando se lleg a darles sus pinos y su tabaco; desde la entrada los pinos alumbraron. Que cada uno queme su pino y su tabaco; que a la aurora vengan a darlos: pero que sin gastarlos nos los devuelvan, os dicen los jefes, djose. As fueron derrotados. El pino se consumi, el tabaco tambin se consumi, que se les haba dado. Numerosas las pruebas de Xibalb; muchas suertes de pruebas. La primera, la Mansin Tenebrosa, toda de oscuridad al interior. La segunda, llamada Mansin de los Calofros, en la cual un fro muy insoportable, un fro muy picante, llenaba el interior. La tercera, llamada Mansin de los Jaguares, donde no haba ms que jaguares entremezclndose, atacndose, enseando los dientes, mofndose, jaguares encerrados en la mansin. Mansin de los Murcilagos, nombre de la cuarta mansin; en el interior de la mansin, solamente murcilagos que gritaban, que aleteaban, que revoloteaban en la mansin, murcilagos encerrados sin poder salir. La quinta. Mansin de Obsidiana; no haba ms que vencedores, con sus flechas, en silencio, en lucha, en la mansin. stas son las primeras pruebas de Xibalb, pero Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, no entraron; basta con mencionar los nombres de las mansiones de pruebas. Cuando Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, llegaron ante Supremo Muerto. Principal Muerto. Dnde est mi tabaco, dnde est mi pino, que se os llevaron ayer noche?, [les] fue dicho. Los acabamos, oh jefes. Muy bien. Ahora acabaremos vuestros das, moriris; seris perdidos, seris cortados; aqu vuestra faz ser escondida; seris sacrificados, dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto. Entonces se les sacrific, se les enterr en el Juego de Pelota de los Sacrificios, as llamado. Se cort la cabeza de Supremo Maestro Mago, y el primognito fue enterrado con el segundn. Que se ponga su cabeza en el rbol que est en el camino, dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto. Cuando se fue a colocar la cabeza en medio del rbol, entonces el rbol dio frutas; no haba frutas antes de que fuera puesta la cabeza de Supremo Maestro Mago en medio del rbol. Ahora bien, esta cabeza es la que llamamos ahora Cabeza de Supremo Maestro Mago, como se dice. Supremo Muerto, Principal Muerto, consideraron asombrados las frutas del rbol, frutas enteramente redondas. No se vea en dnde estaba la cabeza de Supremo Maestro Mago, fruta idntica a las frutas del calabacero. Toda Xibalb vino a mirar, a ver aquello. Grande se volvi en su espritu el carcter de aquel rbol a causa de lo que se haba sbitamente hecho en l cuando se haba colocado en medio de l la cabeza de Supremo Maestro Mago. Entonces los Xibalb se dijeron entre s: Que ninguno coja sus frutas. Que ninguno venga al pie del rbol; [as] dijeron todos los Xibalb, vedndose mutuamente, prohibindose mutuamente. Desde entonces la cabeza de Supremo Maestro Mago no se descubri ya ms; no form ms que un todo con las frutas del rbol llamado Calabacero. Pero una joven oy ese gran relato, y he aqu, pues, que contaremos su aventura. 13 Y he aqu la historia de una joven, hija de un jefe llamado Rene Sangre. Y he aqu que una joven, hija de un jefe, oy. Rene Sangre, [era] el nombre de su padre. La de la Sangre, [era] el nombre de la joven. Cuando oy la historia de las frutas del rbol, que le fue contada por su padre, se maravill grandemente de tal relato. Por qu no ira yo a ver ese rbol del cual se habla? Por lo que oigo decir, esas frutas son verdaderamente agradables, se dijo ella. Entonces parti sola, [y] lleg al pie del rbol plantado en medio del Juego de Pelota de los Sacrificios. Ah, ah! Son sas las frutas del rbol? Cuan agradables las frutas de ese rbol! Morir, me perder si cojo algunas?, dijo la joven. Entonces el hueso que estaba en medio del rbol habl. Qu deseas? Estas bolas redondas en las ramas de] rbol no son ms que huesos, dijo la cabeza de Supremo Maestro Mago, hablndole a la adolescente. Las deseas todava?, aadi. se es mi deseo, dijo la joven. Muy bien! Extiende solamente el extremo de tu mano. S, dijo la adolescente, alargando su mano que extendi ante el hueso. Entonces el hueso lanz con fuerza saliva en la mano extendida de la joven; sta, al instante, mir con mirada curiosa el hueco de su mano, pero la saliva del hueso ya no estaba en su mano, En esa saliva, esa baba, te he dado mi posteridad. He aqu que mi cabeza no hablar ya ms; ya no es ms que un hueso descarnado. As son igualmente las cabezas de los grandes jefes. Slo la carne vuelve buena la cara, de donde [proviene], cuando mueren, el terror de los hombres a causa de las osamentas. Lo mismo pasa con los hijos, cuyo ser es como la saliva, la baba, la cual, sea de hijos de jefes, sea de hijos de Sabios, de oradores, no se pierde sino que se extiende, se contina, sin que se extinga, sin que se aniquile la faz del jefe, del Varn, del Sabio, del Orador. Tal como pasa con los hijos que vienen, as he hecho contigo. Sube, pues, a la tierra sin morir. Que en ti penetre mi Palabra. Que as sea, dijo la cabeza de Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Ahora bien, esta Magia la haban hecho ellos por la Palabra de Maestro Gigante [Relmpago], Huella del Relmpago, Esplendor del Relmpago. La joven volvi entonces a su casa, habindole sido hechas numerosas advertencias. Y al instante, solamente por la saliva, sus hijos nacieron en su vientre. Tal fue el engendramiento de Maestro Mago, Brujito. La adolescente lleg a su casa. Seis lunas se acabaron. Entonces ella fue examinada por su padre; Rene Sangre, nombre de su padre. Despus del examen de la joven por el padre, ste vio que all haba un hijo. Entonces los jefes Supremo Muerto, Muerto Principal, juntaron toda su sabidura con la de Rene Sangre. Oh, jefes, he aqu que por fornicacin mi hija tiene un hijo, dijo Rene Sangre, al llegar junto a los jefes. Y bien! Cava su boca. Si no habla que se la sacrifique, que se vaya a sacrificarla lejos de aqu. Muy bien, oh grandes jefes, respondi l. Entonces [le] pregunt a su hija: Oh, hija ma, cul es el posesor del hijo [que hay] en tu vientre?. Ella respondi: Oh, padre mo, ah no hay hijo; no hay ningn hombre del cual yo conozca la faz. l respondi: Perfectamente! Verdaderamente! Oh fornicadora! Que se la lleven. Oh Consejeros de los Varones, sacrificadla, recoged su corazn en una copa. Volved hoy al lado de los jefes, dijo l a los Bhos. Entonces [los] cuatro [Bhos] fueron a coger la copa, caminaron, transportando a la adolescente en sus brazos, llevando el Blanco Pedernal para sacrificarla. Oh mensajeros, no harais bien en matarme, pues sin fornicacin [conceb] lo que est en mi vientre, que se engendr cuandro fui a admirar la cabeza de Supremo Maestro Mago, que est en el Juego de Pelota de los Sacrificios. As, pues, no me sacrifiquis, oh Mensajeros, dijo la adolescente, hablndoles. Qu pondremos en cambio en tu corazn? Nos ha sido dicho por su padre: Recoged su corazn, volved al lado de los jefes; cumpliris, [y] despus manifestaris el cumplimiento; traed prontamente en una copa, colocad en el fondo de la copa el corazn. No nos habl as? Qu presentaremos, pues, en la copa? Sin embargo, desde luego, queremos que no mueras, dijeron los mensajeros. Muy bien. Este corazn no puede ser de ellos. Vuestra casa no puede tampoco estar aqu. No solamente tendris poder sobre la muerte de los hombres, sino que, en verdad, vuestros sern los verdaderos fornicadores. Mos sern en seguida Supremo Muerto, Principal Muerto. Que slo la sangre del Drago est ante sus rostros. Este corazn no ser quemado ante ellos. Poned el fruto del rbol, dijo la joven. Y, roja, la savia del rbol sali y fluy en la copa; se hinch all y se volvi bola en reemplazo del corazn. Brotante sali la savia del rbol rojo; semejante a sangre; la savia sali en cambio de la sangre; entonces la sangre, la savia del rbol rojo se form en bola; semejante a sangre, apareci brillante, rojiza, en bola, en la copa. Entonces el rbol se volvi clebre a causa de la adolescente; fue llamado rbol Rojo de Cochinilla; fue pues llamado Sangre a causa de la sangre del Drago, as llamado. All pues seris amados, y lo que est en la superficie de la tierra ser vuestro, dijo ella a los Bhos. Muy bien, joven. Partimos, vamos a dar cuenta. Sigue tu camino. Vamos a presentar ante los jefes la imagen, el sustituto, de tu corazn, respondieron los mensajeros. Cuando llegaron ante los jefes, todos esperaban ansiosamente. Se acab?, dijo entonces Supremo Muerto. Se acab, oh jefes. He aqu ahora el corazn en la copa. Muy bien. Que yo vea, dijo Supremo Muerto. Entonces l levant aquello. La savia rojiza se esparci como sangre. Animad bien el resplandor del fuego. Poned esto en el fuego, agreg Supremo Muerto. Despus de que se le hubo puesto en el fuego, los Xibalb comenzaron a oler [el olor], todos comenzaron a estar aturdidos, pues verdaderamente agradable era el perfume que olan del humo de la sangre. Mientras que permanecan [as], los Bhos, advertidos por la adolescente, subieron numerosos a la cavidad sobre la tierra, adonde subi tambin su [dadora de] aviso. As fueron vencidos los jefes de Xibalb por esta joven que los burl a todos. 14 La abuela de Maestro Mono, Maestro Simio, estaba all cuando la mujer Sangre vino a casa de la abuela de Maestro Mono, Maestro Simio. En ella vivan sus hijos, y poco faltaba para que naciesen los llamados Maestro Mago, Brujito. Cuando la mujer lleg a casa de la abuela, la mujer dijo a la abuela: Llego, oh madre, yo Tu nuera, yo Tu hija, oh Madre; as dijo al entrar en casa de la abuela. De dnde vienes t? Dnde estn mis hijos? No han muerto en Xibalb? Sus dos descendientes, el signo de su Palabra, llamados Maestro Mono. Maestro Simio, no los ves t? Sal de aqu. Vete, fue respondido por la abuela a la adolescente. En verdad, yo soy ciertamente tu nuera. Yo soy de Supremo Maestro Mago; helo aqu llevado vivo. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, no estn muertos; su sentencia les ha hecho ilustres. T eres Mi suegra. As, ve sus rostros queridos en los que yo traigo, dijo ella a la abuela. En seguida, Maestro Mono, Maestro Simio, se irritaron. No hacan ms que msica, ms que canto; su trabajo cotidiano no era sino pintura, sino escultura; recreaban el corazn de su abuela. La abuela recomenz: Ninguna necesidad [tengo] de ti para nuera ma. Slo la fornicacin [hay] en tu vientre. Oh mentirosa, mis hijos de los cuales hablas, han muerto. La abuela dijo otra vez: Demasiado verdaderas son mis palabras. Pero sea, t eres mi nuera, a lo que entiendo. Ve pues a recoger su alimento para los que comen; ve a coger una gran red llena. Vuelve [en seguida] puesto que eres mi nuera, a lo que entiendo, [le] dijo a la joven. Muy bien, respondi sta, [y] despus tom el camino de las sementeras que haban sembrado Maestro Mono, Maestro Simio, por quienes haba sido desmontado el campo; la adolescente lo sigui y lleg as a las sementeras. Un solo tallo en el campo; no haba dos tallos, tres tallos; slo un tallo manifestaba su faz. Entonces se angusti el corazn de la joven. Desdichada de m, yo, deseadora carnal. Dnde recoger la red de alimentos que se me ha dicho?, aadi. Entonces invoc a Guardin del Alimento para que l viniera y para que ella llevara. La de la Lluvia. La de la Madurez. La del Cacao, vosotras que preparis el maz, t, Guardin del Alimento de Maestro Mono, Maestro Simio!, dijo la adolescente. Entonces tom las barbas, las brcteas de la mazorca, las arranc dulcemente, sin coger la mazorca, [y] las arregl como mazorcas en la red; llen la gran red. Entonces la joven se fue. Unos animales se encargaron de la red; al llegar fueron a poner la banastada contra la pared de la mansin. La abuela corri para verla. Cuando la abuela vio una gran red llena de alimento: De dnde te ha venido este alimento? Has arruinado, has acabado de coger mis sementeras? Voy a ver, dijo la abuela, ponindose en camino, yendo a ver sus sementeras. Pero haba como siempre un tallo. Se vea dnde haba sido puesta la red. Por tanto, la abuela volvi aprisa a la casa; [y] dijo a la adolescente: En verdad, se es el signo de que eres mi nuera. An ver tus actos, los de los muy Sabios que estn en ti; [as] [le] dijo a la joven. 15 He aqu que diremos la infancia de Maestro Mago, Brujito. He aqu que vamos a contar su infancia. Cuando fue llegado el da del alumbramiento, la adolescente llamada Sangre dio a luz. La abuela no asisti al parto. Al instante nacieron los dos que fueron paridos, llamados Maestro Mago, Brujito; en la montaa nacieron. Entonces entraron en la morada: pero no dorman. Vete a llevarlos afuera. En verdad gritan sus bocas, dijo la abuela. Entonces se les puso sobre las hormigas, pero su sueo fue agradable. De all se les llev y se les puso sobre espinas. Ahora bien. Maestro Mono. Maestro Simio, deseaban que muriesen all, sobre las hormigas, que muriesen all, sobre las espinas. Lo deseaban porque [eran] rivales, envidiados, para Maestro Mono, Maestro Simio. Al principio sus hermano? menores no fueron recibidos por ellos en la mansin; sto? no los conocieron y vivieron en la montaa. Ahora bien. Maestro Mono, Maestro Simio, eran grandes msicos, cantantes. [Los dos recin nacidos] crecieron, y grandes tormentos [y] penas los fatigaron, los atormentaron. Habanse vuelto grandsimos sabios: habanse vuelto msicos, cantantes, escultores: todo era bien [hecho] por ellos. Saban su nacimiento; saban tambin [que eran] los sustitutos de su padre, quien haba ido a Xibalb, adnde haba muerto su padre. Maestro Mono. Maestro Simio, eran grandsimos sabios; en su espritu lo haban sabido todo desde luego, cuando haban nacido sus hermanos menores. Pero su sapiencia no se mostr a causa de su envidia; en ellos domin la humillacin de sus corazones. Pero ningn acto de Maestro Mago, Brujito, les haba perjudicado. En efecto, stos no hacan cada da ms que tirar con cerbatanas. No eran amados por su abuela y por Maestro Mono, Maestro Simio. No se les daba de comer, sino que, cuando la comida haba acabado, cuando Maestro Mono, Maestro Simio, haban comido, entonces venan ellos. No se encolerizaban, no se irritaban, pero sufran. Conocan su ser y vean claro. Cada da al venir traan pjaros que Maestro Mono, Maestro Simio, coman sin darles nada al uno o al otro, Maestro Mago, Brujito, Maestro Mono, Maestro Simio, no hacan ms que msica, canto. Ahora bien. Maestro Mago, Brujito, haban venido sin traer pjaros; la abuela se irrit cuando entraron: Por qu no trais pjaros?, les dijo a Maestro Mago, Brujito. Madre nuestra, he aqu que nuestros pjaros se han enredado en as ramas frondosas de un rbol, respondieron. Abuela nuestra, no podemos subir al rbol para cogerlos; pero que nuestros hermanos mayores suban a l, que vengan con nosotros y que bajen los pjaros, aadieron. Muy bien. Al alba iremos con vosotros , respondieron los primognitos. Ahora bien, la Sabidura de Maestro Mono, Maestro Simio, estaba muerta en ellos dos en lo concerniente, a su derrota. No cambiaremos sino su ser y su vientre. Nuestra Palabra obrar a causa de los grandes tormentos que nos han infligido para que murisemos, que fusemos aniquilados, que nos sobreviniese [una] desgracia a nosotros sus hermanos menores. Como a sirvientes nos han rebajado en sus corazones; nosotros los humillaremos lo mismo, lo cual haremos como signo, su dijeron el uno al otro mientras iban al pie del rbol llamado Palo-Amarillo. Acompaados de sus hermanos mayores, caminaban disparando con las cerbatanas, innumerables [eran] los pjaros que gorjeaban en el rbol, y sus hermanos mayores se maravillaban de ver aquellos pjaros. He aqu pjaros, pero ni uno slo ha cado al pie del rbol; no ha cado ninguno de nuestros pjaros; id a hacerlos caer, dijeron a los primognitos. Muy bien, respondieron stos. Pero cuando hubieron subido al rbol, el rbol creci, su tronco engros; y cuando Maestro Mono, Maestro Simio, quisieron bajar despus, no pudieron descender de la cima del rbol. Desde la cima del rbol dijeron: Oh, hermanos menores nuestros, cmo ha pasado esto? Tened piedad de nuestros rostros. He aqu que este rbol espanta a los que lo miran, oh hermanos menores nuestros; [as] dijeron desde la cima del rbol. Y Maestro Mago, Brujito, dijeron: Desenrrollad vuestros taparrabos, atadlos bajo vuestros vientres, [con] una larga punta colgando que echaris por detrs, y as marcharis cmodamente, [as] respondieron los dos hermanos menores. Muy bien, dijeron [los primognitos] tirando de las extremidades de sus taparrabos, pero al instante stas se volvieron colas, y ellos fueron metamorfoseados en monos. En seguida caminaron por las cimas de los rboles de las montaas pequeas, de las montaas grandes; caminaron por las selvas, alegrndose, balancendose en las ramas de los rboles. As fueron vencidos Maestro Mono, Maestro Simio, por Maestro Mago, Brujito, quienes no lo hicieron sino por su Ciencia Mgica. Volvieron entonces a su casa. Al llegar dijeron a su abuela y a su madre: Oh abuela nuestra, qu les ha pasado, pues, a nuestros hermanos mayores? Sbitamente sus rostros se han vuelto como los de los animales, as dijeron. Si sois vosotros quienes habis hecho eso a vuestros hermanos mayores, me habis hecho infeliz, me habis hecho desdichada. Oh hijos mos, no haced, pues, eso a vuestros hermanos mayores, respondi la abuela a Maestro Mago, Brujito. Ellos respondieron entonces a su abuela: Oh abuela nuestra, no os aflijis; volveris a ver los rostros de nuestros hermanos mayores; volvern, pero esto ser una prueba para vos, nuestra abuela. Guardaos de rer. Probad ahora su suerte. En seguida comenzaron a tocar la flauta, a tocar el Mono de Maestro Mago. Despus cantaron, taeron la flauta, tocaron el tambor, tomando sus flautas, sus tambores. Sentaron entonces con ellos a su abuela; cuando taeron la flauta, con el canto y con la msica ejecutaron el aire llamando con el nombre de Mono de Maestro Mago. Entonces entraron Maestro Mono, Maestro Simio, quienes danzaron al llegar. Cuando la abuela ech de ver sus feas caras, cuando ella los vio, entonces la abuela se ri, la abuela no pudo contener la risa; al instante, furonse; ella no vio ya ms sus caras. Eh, abuela nuestra, se han ido a la selva! Abuela nuestra, por qu hicisteis eso? Cuatro veces solamente probaremos. Solamente tres veces todava haremos resonar la flauta, el canto. Retened vuestra risa, y que la prueba recomience, dijeron otra vez Maestro Mago, Brujito; despus, tocaron de nuevo la flauta. [Los primognitos] volvieron entonces, danzando, al centro de la morada, pero causaban tanto placer, incitaban tanto a rer a su abuela, que bien pronto la abuela se ri. Verdaderamente risibles [eran] sus faces de monos con sus anchos vientres, sus colas inquietas, sus estmagos lisos; cuando entraron, esto hizo rer a la abuela. Entonces, volvieron a las montaas. Abuela nuestra, qu haremos? Solamente por la tercera vez probaremos, dijeron Maestro Mago, Brujito, quienes tocaron una vez ms la flauta. [Los primognitos] volvieron de nuevo bailando, pero su abuela se abstuvo de rer. Subieron a la terraza del edificio; sus ojos, muy rojos, chispeaban; se acurrucaron; [con] sus hocicos alargados se hicieron muecas. Entonces la abuela los mir de nuevo, y al instante la abuela estall en risa. A causa de la risa de la abuela no se volvieron a ver ya ms sus rostros. Oh, abuela nuestra, los llamaremos todava, por cuarta vez. Entonces [los segundones] tocaron de nuevo la flauta, pero [sus hermanos mayores] no volvieron a la cuarta vez, sino que se fueron al instante a la selva. [Los segundones] dijeron, entonces, a la abuela: Abuela nuestra, habamos probado y al principio vinieron; acabamos an de probar a llamarlos. No os enfadis. Nosotros somos, nosotros, vuestros nietos y os miramos como a nuestra madre, oh abuela nuestra, en memoria de nuestros hermanos mayores que se distinguieron, que se llamaron Maestro Mono, Maestro Simio, as llamados; [as] dijeron Maestro Mago, Brujito. Ahora bien, [los primognitos] eran invocados por los msicos, por los cantantes, entre los hombres de otros tiempos; antao tambin los pintores, los cinceladores, los invocaban. Pero se volvieron animales, fueron hechos monos, porque se enorgullecan, porque maltrataban a sus hermanos menores. As fueron aminorados sus corazones; as fueron perdidos, fueron aniquilados Maestro Mono, Maestro Simio, vueltos animales. Ahora bien, haban estado siempre en su casa, en donde se haban hecho grandes msicos, cantantes, cuando vivan con su abuela, con su madre. 16 [Los segundones] comenzaron sus trabajos para manifestarse ante su abuela, ante su madre. Primeramente hicieron su campo. Oh abuela nuestra, oh madre nuestra, trabajaremos en los campos, dijeron. No os aflijis. Nosotros somos, nosotros, vuestros nietos, nosotros los sustitutos de nuestros hermanos mayores, dijeron Maestro Mago, Brujito. Entonces tomaron su hacha [para madera], su azadn, su coa, y caminaron, cada uno con su cerbatana al hombro. Al salir de su casa recomendaron a su abuela que les llevara su comida. Oh abuela nuestra, que se nos d a medioda nuestro alimento, dijeron. Muy bien, oh nietos mos, respondi su abuela. Llegaron en seguida all donde estaba el campo. Por todas partes en donde hundieron su azadn en la tierra, el azadn slo trabaj la tierra; ellos no trabajaban; el azadn slo. Y golpearon con el hacha los troncos de los rboles y las ramas de los rboles, derribando, podando, derribndolo todo, rboles, bejucos; y cortaba aquella madera, haca todo aquello, un hacha sola. He aqu que el azadn arrancaba mucho; innumerables las zarzas, los espinos, trabajados por un azadn slo; innumerable lo que fue arrancado en las montaas pequeas, las montaas grandes. Entonces ordenaron a un animal llamado Paloma Torcaz; habindola hecho subir a un gran tronco, Maestro Mago, Brujito, le dijeron: Mira cuando nuestra abuela venga a darnos nuestro alimento; arrulla luego que llegue, arrulla y cogeremos el azadn, el hacha. Muy bien, respondi Paloma Torcaz. He aqu que ellos no hicieron ms que tirar con cerbatanas; en realidad no trabajaron el campo. Despus de lo cual. Paloma Torcaz arrull. Al instante vinieron, el uno a tomar el azadn, el otro a tornar el hacha. Habindose envuelto la cabeza, el uno se cubri falazmente de tierra las manos, ensucindose el rostro lo mismo, como un verdadero labrador; el otro se cubri falazmente de astillas de madera la cabeza, como si verdaderamente hubiera podado, carpinteado. Entonces fueron vistos por su abuela. En seguida comieron. En verdad, no haban trabajado el campo; llegse, pues, sin causa, a darles su comida. Cuando llegaron a la casa: Abuela nuestra, verdaderamente nos acostamos, dijeron al entrar, estirando sin motivo sus piernas, sus brazos, delante de su abuela. Cuando al da siguiente volvieron, llegaron al campo, todos los rboles, los bejucos, se haban vuelto a levantar, todas las zarzas, los espinos, estaban enmaraados, cuando llegaron. Quin se ha burlado de nosotros?, dijeron. Los que hicieron esto son todos los animales pequeos, los animales grandes, puma, jaguar, venado, conejo, zorro, coyote, cerdo, puerco-espn, los pjaros pequeos, los pjaros grandes; son ellos quienes hicieron esto y lo hicieron en una noche. En seguida comenzaron de nuevo a trabajar el campo, hicieron lo mismo en la tierra para cortar los rboles; celebraron consejo mientras cortaban los rboles, mientras arrancaban. Solamente velaremos nuestro campo. Quizs sorprenderemos a quienes vinieron a hacer esto, dijeron celebrando consejo; despus volvironse a la casa. Qu vis? Se burlan de nosotros, oh abuela nuestra? Grandes hierbas, la gran selva, [hay] all adonde estaba nuestro campo cuando de da fuimos, oh abuela nuestra, dijeron a su abuela, a su madre. Volveremos, velaremos; no [est] bien que se nos haga eso, dijeron. En seguida se armaron, en seguida volvieron a sus rboles cortados y se ocultaron en ellos, se abrigaron a la sombra. Entonces los animalitos se congregaron, cada especie reunindose, todos los animales pequeos, los animales grandes; he aqu que a media noche llegaron. He aqu sus Palabras: Arboles, levantaos! Bejucos, levantaos!; [as] dijeron al llegar, amontonndose bajo los rboles, bajo los bejucos; entonces avanzaron, se mostraron, ante los rostros [de los dos segundones]. He aqu los primeros: el puma, el jaguar; [los jvenes] quisieron cogerlos, pero no se dieron a ellos. Entonces avanzaron, colas acercadas, el venado, el conejo; [los jvenes] los asieron pero no arrancaron ms que la extremidad de la cola del venado, [del conejo], que se les qued entre las manos: habiendo asido la cola del venado, la cola del conejo, dichas colas fueron acortadas. El zorro, el coyote, el cerdo, el puerco-espn, no se dieron a ellos. Todos los animales se mostraron ante Maestro Mago. Brujito. Los corazones de stos fueron afligidos porque no cogieron ninguno. Otro lleg, el ltimo; lleg brincando. Entonces ellos se pusieron de travs [en su camino], cogieron en un pauelo a la Rata. Habindola cogido le apretaron vivamente la cabeza, queriendo ahogarla. Le quemaron la cola en el fuego; entonces la rata comenz a llevar as la cola, a no tener pelos en la cola; sus ojos [volvironse saltones] porque haban querido ahogarla los engendrados Maestro Mago, Brujito. Que yo no muera por [obra de] vosotros. Vuestro oficio no es cultivar, les dijo la rata. Qu nos cuentas t ahora?, respondieron a la rata los engendrados. Dejadme un momento. Mi Palabra est en mi vientre y yo os la contar: dadme ahora algo de comer, dijo la rata. Despus te daremos de comer; cuenta primero, fue dicho. Muy bien. He aqu que los bienes de vuestros padres llamados Supremo Mago, Principal Maestro Mago, quienes murieron en Xibalb, existen suspendidos en lo alto de la mansin; sus anillos, sus guantes, su pelota; pero vuestra abuela no quiso mostrroslo, pues vuestros padres murieron por eso. Dices la verdad?, dijeron a la rata los engendrados. Gran alegra [hubo] en sus corazones al or la historia de la pelota. Habiendo contado la rata, ellos dieron de comer a la rata. He aqu tu alimento; maz, pimiento blanco, frijoles, cacao [moneda], cacao [clase extra], sern tuyos; lo que fuere conservado, olvidado, tuyo tambin y t lo roers, dijeron a la rata Maestro Mago, Brujito. Muy bien, engendrados. Qu dir si vuestra abuela me ve?, respondi. Que tu corazn no tema. Aqu estamos nosotros, prestos estamos nosotros para responder a nuestra abuela. Vamos aprisa a subir a ese rincn de la mansin; vamos adonde es preciso ir; t subirs aprisa adonde aquello est suspendido; nosotros veremos en los cordajes de la mansin; tambin veremos por nuestra comida, dijeron a la rata. Se consultaron una noche; despus de haber celebrado consejo, Maestro Mago, Brujito, llegaron a medioda. Sin mostrar la rata que llevaban, llegaron; el uno entr abiertamente en la casa; el otro fue al rincn de la mansin, en donde al instante dej trepar a la rata. Pidieron entonces a su abuela su comida. Moled solamente nuestro alimento; no deseamos ms que un caldo con pimiento, oh abuela nuestra, dijeron. Ella les prepar al instante una copa de caldo caliente que puso delante de sus rostros. Solamente para engaar a su abuela, a su madre. Derramaron el agua del cntaro. Nuestras bocas estn verdaderamente secas. Id a buscar nuestra bebida, dijeron a la abuela. S, dijo ella saliendo. Sin embargo, comieron, verdaderamente sin hambre; no obraban sino por fingimiento. Mientras vigilaban el caldo de pimiento para la rata, la rata trepaba junto a la pelota suspendida en lo alto de la mansin. Mientras vigilaban el caldo de pimiento, enviaron un Mosquito; el Mosquito, animal semejante a un cnife, fue al borde del ro; al instante agujere el fondo del cntaro de la abuela, y el agua se derram por el fondo del cntaro; ella trat de tapar el fondo del cntaro pero no pudo. Qu hace nuestra abuela? Nos sofocamos, [por falta] de agua; nos acabamos por nuestras bocas secas, dijeron a su madre, envindola afuera. La rata subi en seguida junto a la pelota que cay de las cuerdas de la casa con los anillos, los guantes, los escudos de cuero; los tomaron al instante y fueron a esconderlos en el camino que conduca al juego de pelota. Despus fueron a buscar a su abuela al borde del ro; su abuela, su madre, trataban cada una de tapar el fondo del cntaro. Llegaron ellos, cada uno con sus cerbatanas, [y] avanzaron hasta el borde del ro. Qu hacis? Nuestros corazones se cansan; venimos, dijeron. Ved el fondo del cntaro; no se puede tapar, respondi la abuela. Al instante ellos lo taparon. Volvieron, marchando delante de su abuela. He aqu cmo les fue entregada la pelota. 17 Ahora bien, ellos se regocijaron de ir a pelotear en el juego de pelota. Fueron lejos a jugar solos; barrieron el juego de pelota de su padre. Entonces los jefes de Xibalb los oyeron. Quines son esos que comienzan ahora a jugar sobre nuestras cabezas, que no se avergenzan de hacer temblar la tierra? Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, que quisieron enorgullecerse ante nuestros rostros, no estn muertos? Que se vaya, pues, a llamar a sos, dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto, a todos los jefes. Enviaron. Dijeron a sus mensajeros: Id a decirles: que vengan, dicen los jefes. Aqu queremos pelotear con ellos; dentro de siete das jugaremos, dicen los jefes. Id a decirles eso, fue repetido a los mensajeros. stos tomaron el gran camino que los engendrados haban desmontado hasta su casa, recto hasta su casa; por l los mensajeros llegaron directamente hasta [donde estaba] la abuela, [los engendrados] coman [en el juego de pelota] cuando llegaron los mensajeros de Xibalb. En verdad, que vengan, dicen los jefes, dijeron los mensajeros de Xibalb. Entonces los mensajeros de Xibalb indicaron el da de la venida [de los engendrados]. Dentro de siete das se les esperar, dijeron a Antigua Ocultadora los enviados. Muy bien. All estarn, oh mensajeros, respondi la abuela. Y los enviados se pusieron en camino y regresaron [a Xibalb]. Entonces se angusti el corazn de la abuela: A quin enviara yo para hablar a mis nietos? En verdad, no es as como antao vinieron los mensajeros a coger a sus padres?, dijo tristemente la abuela entrando sola en la casa. Al instante por debajo [de su vestido] cay un Piojo. Ella lo asi, lo levant, lo puso en su mano en donde el piojo se movi, anduvo. Oh nieto mo, quieres que te enve al juego de pelota para llamar a mis nietos?, le dijo al piojo. Unos mensajeros han venido como heraldos a decir a vuestra abuela: Que se preparen y que dentro de siete das vengan; [as] han dicho los mensajeros de Xibalb. As dice vuestra abuela, le dijo al piojo. Entonces ste camin, se apresur. Ahora, pues, sentado en el camino, [encontr a] un engendrado llamado Batracio, un sapo. Adonde vas?, le dijo el sapo al piojo. Mi palabra est en mi vientre; voy hacia [donde estn] los jvenes, dijo el piojo a Batracio. Muy bien. No te apresuras, por lo que veo, fue dicho al piojo por el sapo. Quieres que te trague? Vers cmo me apresuro. Llegaremos al instante. Muy bien, dijo el piojo al sapo, e inmediatamente fue tragado por el sapo. Ahora bien, el sapo anduvo largo tiempo, caminando sin darse prisa; despus encontr a una gran serpiente llamada Blanca Vbora. Adonde vas, oh Batracio, oh engendrado?, dijo Blanca Vbora al sapo. Soy un mensajero; mi Palabra est en mi vientre, dijo el sapo a la serpiente. Por lo que veo, no te apresuras. Ir yo ms aprisa?, dijo la serpiente al sapo. Ven aqu aprisa, aadi; entonces el sapo fue tragado por Blanca Vbora. Desde entonces las serpientes toman [al sapo] como alimento; se comen ahora a los sapos. La serpiente caminaba, corra. La serpiente fue encontrada por el Gaviln, gran ave; al instante la serpiente fue tragada por el gaviln, quien poco despus lleg a lo alto del juego de pelota. Desde entonces el gaviln tom por alimento, se comi a las serpientes en las montaas. Al llegar, el gaviln se pos en el reborde del [edificio] del juego de pelota en donde se divertan en pelotear Maestro Mago, Brujito. Al posarse el gaviln grit: Gaviln! Gaviln!; su grito dijo: Gaviln. Qu es ese grito? Pronto, nuestras cerbatanas, dijeron [los engendrados], [y] despus dispararon con las cerbatanas al gaviln, le enviaron en los ojos el hueso de la cerbatana; al instante dio una vuelta sobre s mismo y cay. Corrieron inmediatamente a cogerlo. | y] despus lo interrogaron: Por qu vienes?, le dijeron al gaviln. Mi mensaje est en mi vientre, pero primero curad mis ojos [y] despus os lo dir, dijo el gaviln. Muy bien, dijeron ellos. Tomaron un poco de la pelota de su juego de pelota y lo aplicaron sobre la faz del gaviln. Esto fue llamado Remedio-Pelota por ellos. Al instante con eso curaron bien la faz del gaviln. Habla ahora, le dijeron al gaviln. Entonces l vomit a la gran serpiente. Habla, le dijeron a la serpiente. S, dijo sta, y entonces vomit al sapo. Dnde est el mensaje anunciado?, le dijeron al sapo. En mi vientre est mi Palabra, dijo el sapo. Entonces trat [de vomitar], hizo esfuerzos, pero no vomit; la tentativa solamente cubri de baba su boca, sin vomitar. Los engendrados quisieron entonces maltratarlo. Eres un engaador, dijeron patendole el trasero : entonces los huesos de su trasero descendieron sobre sus piernas. Prob otra vez; solamente baba ensuci su boca. Entonces abrieron la boca del sapo; fue abierta | su boca] por los engendrados; buscaron en su boca; ahora bien, el piojo estaba junto a los dientes del sapo; estaba en su boca. No se lo haba tragado: solamente como si se lo hubiera tragado. As fue vencido el sapo; no se conoce la clase de alimentos que le fue dada; no corre; no es sino carne para serpientes. Habla, fue dicho entonces al piojo. l cont su mensaje. Oh engendrado, vuestra abuela ha dicho esto: Ve a llamarlos. De Xibalb han venido a llamarlos los mensajeros de Supremo Muerto, Principal Muerto. Que vengan aqu a pelotear con nosotros dentro de siete das; que vengan tambin sus accesorios de juego; pelota, anillos, guantes, escudos de cuero; que aqu se vivifiquen sus rostros, dicen los jefes. En verdad, ellos han venido, dice vuestra abuela. Entonces yo he venido. Vuestra abuela ha dicho eso verdaderamente. Vuestra abuela llora, gime. Yo he venido. Es verdad esto?, dijeron en sus corazones los engendrados, al escucharlo. Al instante caminaron, llegaron junto a su abuela, solamente para despedirse de su abuela, para partir. Oh abuela nuestra, partimos, nos despedimos de vos. He aqu que dejamos el signo de nuestra Palabra. Cada uno plantamos aqu una caa; las plantamos en medio de la casa. Si se secan, signo ser de nuestra muerte. Han muerto, diris si se secan. Si echan yemas diris: Viven. Oh abuela nuestra, oh madre nuestra, no lloris. He aqu el signo de nuestra Palabra que queda junto a vosotras, dijeron. Partieron, luego que Maestro Mago hubo plantado una [caa], [y que] Brujito hubo plantado una [caa]. Las plantaron, no en las montaas, no en una tierra verdeante, sino en una tierra seca, en medio de la casa en donde las dejaron plantadas. 18 Entonces caminaron, cada uno con su cerbatana. Descendieron hacia Xibalb. Descendieron aprisa la pendiente rpida y pasaron los ros encantados de los barrancos; los pasaron entre pjaros; son los pjaros llamados Congregados. Pasaron el ro Absceso, el ro Sangre, en donde, en el espritu de los Xibalb, deban ser vencidos; no los pasaron sino sobre sus certabanas. Salidos de all, llegaron a la encrucijada de los Cuatro Caminos. Ahora bien, ellos conocan los caminos de Xibalb: el camino negro, el camino blanco, el camino rojo, el camino verde. Por tanto, desde all enviaron a un animal llamado Mosquito; ste deba recoger las noticias que ellos le enviaban a buscar: Pica a cada uno de ellos. Muerde primeramente al [que est] sentado primero, [y] despus, acaba por picarlos a todos. Tu alimento ser chupar en los caminos la sangre humana, fue dicho a Mosquito. Muy bien, respondi Mosquito. Entonces entr por el camino negro. Lleg junto al maniqu, al [mueco] labrado en madera, los primeros sentados, engalanados. Pic al primero, que no habl. Pic al otro, pic al segundo sentado, que no habl. Pic al tercero; el tercero era Supremo Muerto. Ay! Ay!, dijo Supremo [Muerto] cuando fue picado. Qu, Supremo Muerto, quin os pic?, le dijo Principal Muerto. No s, respondi Supremo Muerto. Ay! dijo el cuarto sentado. Qu, Principal Muerto, quin os pic?, dijo el quinto sentado. Ay! Ay!, dijo. Extiende Tullidos. Principal Muerto le dijo: Quin os pic?. Picado, el sexto dijo: Ay!. Qu, Rene Sangre?, le dijo Extiende Tullidos. Quin os pic?, dijo el sptimo, que entonces fue picado. Ay!, dijo. Qu, El del Absceso?, le dijo Rene Sangre. Quin os pic?, dijo el octavo sentado que fue entonces picado. Ay! dijo. Qu, El de la Ictericia?, le dijo el del Absceso. Quin os pic?, le dijo el noveno sentado que entonces fue picado. Ay!, dijo. Qu, Varilla de Hueso?, le dijo el de la Ictericia. Quin os pic?, le dijo el dcimo sentado, que fue entonces picado. Ay! Qu, Varilla de Crneos?, le dijo Varilla de Huesos. Quin os pic?, dijo el undcimo sentado, que fue entonces picado. Ay!, dijo. Qu?, le dijo Varilla de Crneos. Quin os pic?, dijo el duodcimo sentado, que fue entonces picado: Ay!, dijo. Qu, Opresin?, le fue dicho. Quin os pic?, dijo el decimotercero sentado que fue entonces picado. Ay!. Qu. Gaviln de Sangre?, le dijo Opresin. Quin os pic?, dijo el decimocuarto sentado que fue entonces picado. Ay!. Quin os pic. Garras Sangrientas?, le dijo Dientes Sangrientos. As fueron nombrados sus nombres; todos se nombraron el uno al otro; as, manifestaron sus rostros; al nombrar sus nombres, siendo nombrado cada uno de los capitanes por el otro; el nombre de uno, sentado en el rincn, fue dicho. [No hubo] ninguno cuyo nombre se omitiera. Se acab de nombrar todos sus nombres cuando fueron picados por el pelo de la faz de la rodilla de Maestro Mago; en realidad no era un mosquito quien les haba picado, quien haba ido a escuchar todos sus nombres para Maestro Mago, Brujito. En seguida, stos caminaron, llegaron adonde estaban los de Xibalb. Saludad a los jefes, se [les] dijo; sos sentados, [les] dijo un tentador. sos no son los jefes, sino un maniqu, un mueco de madera, dijeron ellos avanzando. Entonces saludaron: Salud, Supremo Muerto. Salud, Principal Muerto. Salud, Extiende Tullido. Salud. Rene Sangre. Salud, El del Absceso. Salud El de la Ictericia. Salud, Varilla de Huesos. Salud, Varilla de Crneos. Salud. Gaviln de Sangre. Salud, Dientes Sangrientos. Salud. Garras Sangrientas, dijeron al avanzar. De todos descubrieron los rostros, nombraron todos sus nombres; no hubo ni un nombre omitido. [Los Xibalb] hubieran querido que sus nombres no fuesen descubiertos por ellos. Sentaos, les dijeron, deseando que se pusiesen sobre un banco, pero [los engendrados] no quisieron. se no es nuestro banco sino un banco de piedra quemante dijeron, invictos. Maestro Mago. Brujito. Muy bien. Id a vuestra morada, se les dijo. Entonces invictos, entraron en la Mansin Tenebrosa. 19 sa era la primera prueba de Xibalb. Entonces, en el espritu de Xibalb, desde la entrada comenzaban su derrota. Primeramente entraron en la Mansin Tenebrosa. Se fue en seguida a darles sus pinos encendidos; entonces fue entregado a cada uno su tabaco por los mensajeros de Supremo Muerto. El jefe dice: He aqu los pinos. Al alba devolvern sus pinos y sus tabacos; los devolvern intactos; as dice el jefe, dijeron al llegar los mensajeros. Muy bien, se respondi. En realidad ellos no encendieron sus pinos, sino que pusieron en su lugar algo rojo; fue una cola de guacamayo lo que vieron, semejante a pinos [encendidos], los veladores. Pusieron sobre su tabaco solamente bestezuelas de fuego. Alumbraron con aquello una noche. Estn vencidos, dijeron los veladores. Pero sus pinos no estaban acabados, [tenan] el mismo aspecto, y su tabaco, que no haban encendido, la misma forma; fuese a darlos a los jefes. Cmo han hecho? De dnde vienen esos Varones? Quin los llev, quin los engendr? Verdaderamente nuestro corazn arde por esto. No est bien lo que nos hacen. Extraos [son] sus rostros, extraos sus seres, se dijeron entre s. Entonces todos los jefes los hicieron llamar: Vamos, juguemos a la pelota, oh engendrados, dijeron. Entonces Supremo Muerto, Principal Muerto, los interrogaron: Oh vosotros, de dnde vens? Contdnoslo todo, oh engendrados, les dijeron los Xibalb. De dnde venimos? No sabemos, respondieron ellos sin responder nada ms. Bien. Lancemos pues nuestra pelota, oh engendrados, les dijeron los Xibalb. Ellos respondieron: Bien. No usarnos sino nuestra pelota, la de nosotros. Los Xibalb dijeron: No usaris la de vosotros, sino la de nosotros. Los engendrados dijeron: No es sa, es la nuestra la que usaremos. Muy bien, dijeron los Xibalb. Los engendrados dijeron: Id solamente por un Chil. Los Xibalb dijeron: No, sino una cabeza de puma. Est dicho, dijeron los engendrados. No, dijeron los Xibalb. Muy bien, dijo Maestro Mago. Cuando el juego fue comenzado por los Xibalb, stos enviaron [la pelota] ante el anillo de Maestro Mago. En seguida, mientras que los Xibalb miraban su lanzamiento de juego, la pelota se lanz, se fue botando por todas partes en el suelo del juego de pelota. Qu, pues?, dijeron Maestro Mago, Brujito. Queris pues que muramos. No habis enviado [a decir] que vinisemos aqu? Vuestros mensajeros no vinieron? En verdad, tened piedad de nuestros rostros. Pero nos vamos, dijeron los engendrados. He aqu lo que [Xibalb] deseaba para los engendrados: que muriesen pronto en el juego de pelota, que fuesen vencidos. [No fue] as, sino que los Xibalb fueron vencidos por los engendrados. No partis, oh engendrados. Juguemos a la pelota; admitimos la vuestra, se [les] dijo a los engendrados. Muy bien, respondieron stos [y] despus lanzaron su pelota. Entonces ces el juego de pelota. En seguida apreciaron sus derrotas. Cmo los venceremos?, dijeron los Xibalb. Partid pues en seguida, se [les] dijo a los engendrados. Cogednos cuatro jarrones de flores, dijeron los Xibalb. Perfectamente. Cules flores?, dijeron a los Xibalb los engendrados. Un ramo de rojas Crotalarias, un ramo de blancas Crotalarias, un ramo de amarillas Crotalarias, un ramo de Grandes Peces. dijeron los Xibalb. Muy bien, respondieron los engendrados. Entonces descendieron las flechas [que los guardaban; todas iguales en fuerza; numerosas las flechas [que guardaban] a aquellos engendrados; pero buenos los corazones de stos cuando se dieron a aquellos que deban vencer a los engendrados. Los Xibalb se regocijaban ya de que stos seran vencidos. Obramos bien. Desde luego sern vencidos, decan los Xibalb. Adonde iris a coger las flores?, decan en su pensamiento. En verdad esta noche nos daris las flores. Venceremos ahora, dijeron los Xibalb a los engendrados Maestro Mago, Brujito. Muy bien. Esta noche jugaremos tambin a la pelota, dijeron despidindose de ellos. Cuando los engendrados entraron despus en la Mansin de Obsidiana, la segunda prueba de Xibalb, [los jefes] haban ordenado que fuesen atravesados de parte a parte por las flechas; que esto sucediera prontamente [estaba] en sus corazones: que muriesen [estaba] en sus corazones; pero no murieron. [Los engendrados] hablaron entonces a las flechas, les mandaron entonces: He aqu. Para vosotros [sern] todas las carnes de animales, dijeron a las flechas; stas no se movieron ya ms, todas las flechas se inclinaron. Estuvieron ellos as [toda] la noche en la Mansin de Obsidiana. En seguida llamaron a todas las hormigas. Hormigas-Obsidianas. Hormigas Zampopos venid, id todas, id a tomar todas las clases de flores que pidieron los jefes. Muy bien, respondieron ellas. Todas las hormigas fueron a coger las flores del jardn de Supremo Muerto. Ya stos haban ordenado a los Vigilantes de las flores de Xibalb: Oh vosotros que vigilis nuestras flores, no las dejis robar por esos engendrados [a los] que venceremos. Adonde iran ellos a ver en otra parte las [flores] que les hemos ordenado? No hay. Velad esta noche. Muy bien, respondieron. Pero los vigilantes del jardn no oyeron [a las Hormigas]. En vano gritaban entre las ramas de los rboles del jardn, con los mismos cantos y palabras: Se ha entrado en lo negro, se ha entrado en lo negro, deca el uno cantando]. Sobremos montes, sobre los montes, deca [el otro] cantando. Sobres los Montes, nombre de los dos Vigilantes del jardn de Supremo Muerto, Principal Muerto. Pero no supieron que las hormigas robaban lo que ellos guardaban. Iban por filas, cortando los arriates de flores, caminando con aquellas flores que llevaban con sus pinzas, sobre los rboles, aquellas flores olorosas, bajo los rboles. Sin embargo, los Vigilantes gritaban a voz en cuello, sin saber que unas pinzas aserraban sus colas, aserraban sus alas. Era una cosecha de flores la que cortaban las pinzas, de perfumes, la que transportaban las pinzas. Apresuradamente se llenaron los cuatro jarrones de flores y estaban llenos al alba. Los mensajeros fueron en seguida a llamarlos: Que vengan, dice el jefe, que traigan inmediatamente aquello de que hemos hablado, dijeron a los engendrados. Muy bien, dijeron stos. Tenan los cuatro jarrones llenos de flores, cuando se presentaron ante los rostros del jefe, de los jefes; stos tomaron las flores, agradables de ver. As fue vencido Xibalb. Los engendrados no haban enviado sino hormigas. En una sola noche, las hormigas haban cogido las flores, las haban dado | a los engendrados] en los jarrones. Entonces todos los Xibalb palidecieron; a causa de aquellas flores sus rostros emblanquecieron. Al instante enviaron a buscar a los Vigilantes de las flores. Por qu dejasteis robar nuestras flores? He aqu que vemos aqu nuestras flores!, dijeron a los Vigilantes. Nosotros no supimos nada, oh jefes. Nuestras colas sufrieron, respondieron ellos. Entonces se laceraron sus bocas, en pago del robo de lo que vigilaban. As Supremo Muerto, Principal Muerto, fueron vencidos por Maestro Mago. Brujito; [ste fue] el comienzo de sus acciones. Desde entonces los Se ha entrado en lo negro tienen la boca hendida; ahora est hendida. Despus de esto se descendi a jugar a la pelota. Todos juntos pelotearon. Entonces se previnieron para el alba; as dijo Xibalb. Muy bien, respondieron finalmente los engendrados. 20 Entraron en seguida en la Mansin del Fro . Incalculable el fro. Denso el granizo menudo en la Mansin, casa del fro. El fro ces prontamente por la Magia de los nietos, el fro fue destruido por los engendrados. No murieron; vivan al alba; Xibalb deseaba sin embargo que muriesen, pero esto no sucedi y buenos estaban sus rostros cuando lleg el alba. Salieron cuando sus vigilantes fueron a llamarlos. Como! No han muerto!, dijo el gobierno de Xibalb, maravillndose de las acciones de los engendrados Maestro Mago, Brujito. Entraron despus en la Mansin de los Jaguares. Muchos jaguares en la casa: No nos mordis, somos de los vuestros, dijeron a los jaguares. Arrojaron en seguida huesos ante los animales, quienes inmediatamente pulverizaron los huesos. Al fin, ya estn pues acabados, sus corazones son comidos, al fin se han entregado; he aqu que son molidos sus huesos, decan los veladores, regocijndose todos en sus corazones. Pero ellos no haban muerto; de nuevo buenos estaban sus rostros. Salieron de la Mansin de los Jaguares. De qu naturaleza son? De dnde vienen?, dijeron todos los Xibalb. Entraron despus en el fuego, en una Mansin de Fuego. Solamente fuego en el interior. No fueron quemados por l, aunque asase, aunque ardiese. Tambin [estaban] buenos sus rostros cuando vino el alba. Sin embargo, mucho se deseaba que muriesen all por donde pasaban todava; esto no sucedi, y por eso desfalleci el corazn de Xibalb. Entraron despus en la Mansin de los Murcilagos. Solamente murcilagos en la mansin, una Mansin de los Murcilagos de la Muerte, grandes animales que tenan el mismo aparato mortal que Punta Victoriosa, acabando al instante a aquellos [que llegaban] ante sus fauces. Estuvieron all adentro, pero durmieron en sus cerbatanas; no fueron mordidos por los dientes que estaban en la Mansin. Se entregaron en seguida, pero a un Murcilago de la Muerte que vino del cielo a manifestarles lo qu deban hacer. Los murcilagos se interrogaron, celebraron consejo una noche, aleteando. Brujo Abatido, Brujo Abatido, decan lo dijeron una noche: cesaron sin embargo un poco. Los murcilagos no se balancearon ya ms, permanecieron en una punta de las cerbatanas. Brujito dijo entonces a Maestro Mago: El alba blanquea. Mira, Quizs blanquea. Voy a mirar, respondi. Cuando quiso mirar desde la boca de la cerbatana, cuando quiso, ver salir el alba, al instante su cabeza fue cortada por Murcilago de la Muerte , y la grandeza de Maestro Mago permaneci dbil. Brujito pregunt de nuevo: No alborea?, pero Maestro Mago no se volvi. Habr partido Maestro Mago? Cmo hiciste eso?. Pero [Maestro Mago] no se volva, estaba solamente extendido all. Entonces Brujito tuvo vergenza. Ay! vencidos estamos, dijo. En seguida colocse la cabeza del Maestro Mago en el juego de pelota, cumpliendo la palabra do Supremo Muerto, Principal Muerto. Todo Xibalb se regocij a causa de la cabeza de Maestro Mago. 21 Despus Brujito llam a todos los animales, puerco-espines, cerdos, todos los animales pequeos, los animales grandes, durante la noche, y la misma noche les pregunt lo que coman. Cul es vuestro alimento de cada uno? He aqu que os he llamado para que vayis a tomar vuestro alimento, les dijo Brujito. Muy bien, respondieron. Entonces fueron a tomar el suyo, entonces todos fueron a elegir. Hubo quienes fueron a tomar lo podrido, hubo quienes fueron a tomar la hierba, hubo quienes fueron a tomar la piedra, hubo quienes fueron a tomar la tierra. Diverso? los alimentos de los [pequeo?] animales, de los grandes animales. Detrs de los oros quedaba la Tortuga acorazada: fue a tomar [su parte] zigzagueando, lleg al extremo [del cuerpo], [y] se puso en el lugar de la cabeza de Maestro Mago; al instante se esculpieron los huesos de la faz . Numerosos sabios vinieron del cielo. Los Espritus del Cielo, los mismos Maestros Gigantes, vinieron a cernerse, vinieron encima de la Mansin de los Murcilagos. Aunque la cabeza de Maestro Mago no se termin en seguida, estuvo bien hecha, apareci con una bella cabellera y tambin habl. Y ahora he aqu que quiso hacerse de da que enrojeci, se colore el mundo, que se abri [el da]. El Opossum va a existir?. Si, respondi el Abuelo. Entonces abri [sus piernas]; despus hubo de nuevo obscuridad; cuatro veces el Abuelo abri [sus piernas]. He aqu que se abre el Opossum. dicen ahora los hombres. Cuando l ilumin, entonces comenz la existencia. La cabeza de Maestro Mago est bien as?, se dijo. Bien, fue respondido. As se hizo el molde de la cabeza, y aquello fue verdaderamente semejante a una cabeza. En seguida tomaron sus decisiones, se recomendaron no jugar a la pelota. No arriesgues ms que t. Obrar solo, respondi Brujito. Orden en seguida a un Conejo. Ve a ponerte encima del juego de pelota, y estte sobre el reborde, fue dicho al conejo por Brujito. Cuando la pelota llegue a ti, vete; yo obrar en seguida, dijo al conejo mandndole de noche. Ya vena el alba y buenos estaban los rostros de los dos [engendrados]. Se descendi entonces a pelotear all adonde estaba suspendida la cabeza de Maestro Mago, encima del juego de pelota. Somos vencedores. A vosotros es dada mucha vergenza; vosotros os habis entregado; fue dicho. Entonces se grit a Maestro Mago: Arranca tu cabeza de la pelota, as se le dijo, pero l no sufra con sus injurias. Y he aqu que los jefes de Xibalb lanzaron la pelota; Brujito fue en contra; la pelota se detuvo erguida ante el anillo y sali al instante. La pelota pas rpidamente por encima del juego de pelota, y de un bote, se detuvo en el reborde. Entonces sali el Conejo quien se fue brincando, pero al instante fue perseguido por los Xibalb quienes corrieron tumultuosamente, quienes chillaron detrs del conejo; bien pronto todo Xibalb acab por ir [tras el conejo]. AI instante Brujito cogi la cabeza de Maestro Mago y la puso en lugar de la tortuga: despus fue a poner a la tortuga encima del juego de pelota. En verdad, aquella cabeza era la cabeza de Maestro Mago, lo que les regocij a los dos. He aqu que los Xibalb buscaban la pelota; habiendo cogido despus la pelota en el reborde, gritaron: Venid. He aqu la pelota; la hemos atrapado: [as] dijeron trayndola. Entonces vinieron los Xibalb. Qu vimos?, dijeron al recomenzar a pelotear, Y se pelote con igualdad, hacindose [puntos] de los dos [lados]. La tortuga fue en seguida golpeada por Brujito; la tortuga cay en el juego de pelota, se desparram, habiendo estallado como una vasija de barro ante sus rostros. Quin de vosotros ir a cogerla? Dnde est el que la coger?, dijeron los Xibalb. As, pues, fueron vencidos los jefes de Xibalb por Maestro Mago, Brujito. Grandes fueron los sufrimientos [de stos] pero no murieron de todo lo que se les hizo. 22 He aqu ahora el recuerdo de la muerte de Maestro Mago, Brujito; he aqu que contaremos el recuerdo de su muerte. Haban sido advertidos de los tormentos que se les hicieron, de los sufrimientos que se les hicieron, sin morir en las pruebas de Xibalb, sin ser vencidos por todos los animales mordedores que haba en Xibalb. Llamaron en seguida a dos augures, semejantes a videntes, llamados Adivino. Descubridor, unos sabios. Si fuereis interrogados por los jefes de Xibalb acerca de nuestra muerte que ellos meditan y que ellos preparan, [acerca de] por qu todava no estamos muertos, por qu no fuimos vencidos, no fuimos perdidos, en sus pruebas, [decidles que es] solamente [porque] los animales no entraron [en acuerdo] con ellos. En nuestro espritu sabemos que una piedra quemante ser el instrumento de nuestra muerte. Todos los Xibalb se renen [para esto]. Pero en realidad no moriremos. He aqu que os decimos vuestros consejos. Si para ellos se os interrogara acerca de nuestra muerte, cuando seamos cortados, qu diris vosotros, oh Adivino, oh Descubridor? Si se os dice: Si esparcisemos sus huesos en el barranco, estara bien? Vosotros diris: As revivirn sus rostros. Si se os dice: Colgarlos de los rboles, estara bien? Vosotros diris: No [estara] bien, pues volverais a ver sus rostros. Si por tercera vez, se os dice: Estara bien que esparcisemos sus huesos en el ro?, si eso os es dicho por ellos, As es como morirn. Despus ser bueno moler en la piedra sus huesos como es molida en harina la mazorca seca de maz; que cada uno sea molido; los esparciris en seguida en el ro all en donde cae la fuente, a fin de que se vayan a las montaas pequeas, a las montaas grandes, les responderis, repitiendo las rdenes que os damos, dijeron Joven Maestro Mago. Brujito. Ellos ordenaban, sabiendo que moriran. He aqu que se hizo una gran piedra quemante semejante a un asador; Xibalb la hizo y puso en ellas muchas ramas grandes. Los mensajeros llegaron en seguida para acompaarlos, los mensajeros de Supremo Muerto, Principal Muerto. Que se venga. Vamos con los engendrados. Que se venga a ver que vamos a asarlos, dice el jefe, oh engendrados, fue dicho. Muy bien, respondieron. Caminaron apresuradamente. Llegaron junto al horno semisubterrneo. Qusose que soportasen burlas. Tomemos pues aqu nuestras bebidas fermentadas, y que cuatro veces cada uno de nosotros extienda los brazos, oh engendrados, fue dicho por Supremo Muerto. No os burlis as de nosotros. No sabemos que moriremos, oh jefes?, respondieron ellos. Abrazndose rostro con rostro, alargaron sus brazos [y] fueron a extenderse boca abajo los dos, sobre el horno semisubterrneo, [y] despus murieron los dos. En seguida todos los Xibalb se regocijaron, por sus silbidos, por sus ruidos. Al fin verdaderamente somos vencedores; no es prontamente como ellos se han dado, dijeron. Finalmente, llamaron a Adivino, Descubridor, a quienes [los engendrados] haban dejado sus rdenes. As, se les pregunt adonde deban ir los huesos, y, cuando hubieron adivinado, los Xibalb molieron los huesos, fueron a esparcirlos en el ro; pero [los huesos] no fueron lejos y descendieron a] instante al fondo del agua, en donde se volvieron unos bellos adolescentes, de los cuales en verdad se manifestaron de nuevo los rostros. 23 Al quinto da se mostraron, pues, de nuevo, y fueron vistos en el agua por los hombres. Semejantes a dos Hombres-Peces aparecieron. Entonces sus rostros fueron vistos por los Xibalb, y fueron buscados en las aguas. Al da siguiente se mostraron dos pobres, de lastimosos rostros, de lastimoso aspecto; unos lamentables vestidos [eran] sus trajes; sin adorno sus rostros. Entonces fueron vistos por los Xibalb. Hicieron poco, pero danzaron el Bho, danzaron la Comadreja, el Armadillo, danzaron el Ciempis y los Zancos. Hacan muchas maravillas. Quemaban las casas como si realmente hubieran ardido, [y] despus al instante renacan. Numerosos Xibalb asistieron [a ese espectculo]. En seguida se sacrificaban, uno [de ellos] matando al otro, [y] despus el primer matado se tenda muerto, pero inmediatamente su rostro reviva. Los Xibalb asistan [al espectculo] de todo lo que ellos hacan. Hacan el comienzo de su triunfo sobre Xibalb. En seguida el relato de sus danzas lleg a las orejas de los jefes Supremo Muerto, Principal Muerto, los cuales dijeron al escucharlo: Esos dos pobres son verdaderamente tan divertidos? Verdaderamente bello es lo que danzan y todo lo que hacen, respondi el que haba contado a los jefes lo que se ha dicho. Tentados por lo divertido de lo que escuchaban, stos enviaron a los [bailarines] sus mensajeros. Que vengan para que asistamos a lo que hacen, que nos maravillemos, que asistamos [al espectculo], [les] fue dicho a los mensajeros. Decidles eso, [les] dijeron a los mensajeros. stos, al llegar junto a los bailarines, les dijeron las palabras de los jefes. No, no queremos, pues verdaderamente tendramos vergenza. No tendramos vergenza de subir a la mansin de los jefes, a causa de nuestras feas caras, de nuestros grandsimos ojos de pobres? No se ha visto que solamente danzamos? Qu diran nuestros compaeros de miseria que estn all deseando tambin participar en nuestras danzas y en ellas vivificar sus rostros? No obraremos as con los jefes. No queremos, pues, oh mensajeros, dijeron Maestro Mago. Brujito. Excusndose, doliente el rostro, fueron, enfadados, atormentados, sin querer ir de prisa, y numerosas veces los mensajeros los trataron con violencia, los golpearon, para llevarlos ante los jefes. Llegaron as ante los jefes, se humillaron, bajaron sus rostros al entrar, se humillaron, se inclinaron, presentando un aspecto lastimoso al entrar, unos verdaderos rostros de pobres. Entonces se les interrog sobre sus comarcas, sus tribus; se les interrog sobre sus madres, sus padres. De quines vens?, se [les] dijo. No sabemos, oh jefes. No conocimos los rostros de nuestras madres, nuestros padres; ramos pequeos cuando murieron, respondieron, sin hablar ms. Muy bien. Hacednos admiraros; lo que queris; os daremos vuestro pago, se les dijo. No queremos nada. En verdad tenemos miedo, respondieron a los jefes. No tengis miedo ni vergenza. Danzad ahora. Ejecutad primero la danza en la que os sacrificis. Quemad mi casa. Haced todo lo que sabis. Que veamos todo lo que hacis, es lo que nuestros corazones desean. Partiris en seguida, oh pobres, y os daremos vuestro pago, se les dijo. Cuando ellos comenzaron sus cantos, sus danzas, todos los Xibalb vinieron a extenderse para asistir a todo. Al instante danzaron. Danzaron la Comadreja, danzaron el Bho, danzaron el Armadillo. El jefe les dijo: Sacrificad a este perro mo, y despus que por vosotros reviva su faz. As [les] dijo. Sea, respondieron. Sacrificaron al perro, [y despus] revivificaron su faz; en verdad el perro se regocij cuando revivi su faz, hizo danzar su cola cuando revivi su faz. En seguida el jefe les dijo: Ahora quemad mi casa; as [les] dijo. Entonces quemaron la casa del jefe; todos los jefes estaban tendidos en la mansin sin arder. Inmediatamente despus volvieron buena [la casa] ; un instante solamente haba sido destruida la casa de Supremo Muerto. Todos los jefes estaban maravillados, se regocijaban mucho de la danza. Entonces [les] fue dicho por el jefe: Ahora matad a un hombre, sacrificadle, sin que muera; as [les] fue dicho. Muy bien, respondieron. Entonces asieron a un hombre, o sacrificaron, arrancaron el corazn de aquel hombre y, elevndolo, lo pusieron ante los jefes. Supremo Muerto. Principal Muerto, se asombraron, pero inmediatamente despus revivi por [los bailarines] el rostro de aquel hombre: su corazn se regocij grandemente cuando revivi su rostro. Los jefes se maravillaron: Ahora sacrificaos vosotros mismos; nuestro corazn desea realmente ver eso, esa danza vuestra, [les] dijeron los jefes. Muy bien, oh jefes, [les] fue respondido. Se sacrificaron en seguida el uno al otro. He aqu que Joven Maestro Mago fue sacrificado por Brujito; sucesivamente fueron desprendidas sus piernas, sus brazos; su cabeza [fue] separada y llevada lejos; su corazn, arrancado, fue colocado ante todos los jefes de Xibalb. quienes giraban embriagados. Asistan a esto: Brujito, danzando. Levntate, dijo l en seguida, y revivific el rostro [de su hermano]. Se regocijaron grandemente. Lo mismo se regocijaron los jefes, pues lo que se hacia regocijaba los corazones de Supremo Muerto, principal Muerto, quienes lo sentan como si hubiesen danzado ellos mismos. En fin, en el ardiente deseo, la curiosidad, de los corazones de los jefes por la danza de Maestro Mago, Brujito estas palabras fueron dichas por Supremo Muerto. Principal Muerto: Haced [lo mismo] con nosotros, sacrificadnos; [as] dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto, a Joven Maestro Mago, Brujito. Muy bien. Vuestros corazones revivirn. La muerte existe para vosotros? Debemos regocijarnos, oh jefes, de vuestros hijos, de vuestros engendrados, fue respondido a los jefes. He aqu que sacrificaron primero al jefe supremo llamado Supremo Muerto, jefe de Xibalb. Habiendo muerto Supremo Muerto, se apoderaron de Principal Muerto [y lo inmolaron] sin hacer revivir su rostro. Entonces viendo a sus jefes muertos, abiertos, los Xibalb huyeron. En un instante estaban abiertos, de dos en dos en castigo a sus rostros. En un instante [suceda] la muerte de un jefe, pero no se revivificaba su rostro. He aqu que un jefe se humill, se present ante los bailarines, sin haber sido encontrado, sin haber sido alcanzado. Tened piedad de mi rostro, dijo cuando se le reconoci. Todos sus hijos, su prole, fueron a un gran barranco, llenando de un solo bloque el gran abismo. All estaban amontonados cuando innumerables hormigas se mostraron, vinieron a expulsarlos del barranco . Conducidos entonces por el camino, al llegar se humillaron, se entregaron todos; se humillaron al presentarse. As fue vencido el gobierno de Xibalb; slo los prodigios de los engendrados, slo sus metamorfosis, hicieron esto. 24 En seguida dijeron sus nombres, se exaltaron a la faz de todo Xibalb. Escuchad nuestros nombres. Os diremos tambin los nombres de nuestros padres. Henos aqu nosotros: Joven Maestro Mago. Brujito, [son] nuestros nombres. He aqu a nuestros padres, que vosotros matasteis: Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, [son] sus nombres. Henos aqu los vengadores de los tormentos, de los dolores, de nuestros padres. Nosotros sufrimos tambin todos los males que les infligisteis. Por tanto os acabaremos. Nosotros, nosotros os mataremos sin que os salvis, fue dicho. En seguida todo Xibalb se prostern, gimiendo. Tened piedad de nuestros rostros, oh Maestro Mago, Brujito. En verdad, pecamos contra vuestros padres a los que nombris y que estn enterrados en el Juego de Pelota de los Sacrificios, dijo [Xibalb]. Muy bien. He aqu nuestra Palabra que decimos sobre vosotros. Escuchad todos, oh Xibalb. Puesto que ya no es grande vuestra gloria, [puesto] que vuestra potencia ya no existe, y aunque sin gran derecho a la piedad, vuestra sangre dominar todava un poco, pero no vuestra sangre de Drago en el juego de pelota . No [tendris] ms que tejas, marmitas, cacharros, el desgranamiento del maz. Vuestro juego de pelota no ser ms que el hijo de las hierbas, el hijo del desierto. Todos los hijos del alba, la prole del alba, no sern de vosotros; slo los grandes habladores se abandonarn a vosotros. Los del Mal, Los de la Guerra, Los de la Tristeza, Los de la Miseria, vosotros que hicisteis el mal, lloradle. Ya no se agarrar a todos los hombres sbitamente como vosotros lo hacais. Tened cuidado con la pelota del Drago; as fue dicho a todos los Xibalb. ste fue en seguida el comienzo de su prdida, de su destruccin, as como de su invocacin. En otro tiempo su gloria no era grande, pero ellos deseaban la guerra a los hombres. [Fueron] realmente dioses antao; pero sus espantosos rostros eran malvados. Los de la Enemistad. Los de los Bhos, no excitaban ms que al mal, ms que a a guerra. As, eran disimulados de corazn, negros - blancos envidiosos, opresores, se deca. Tambin se pintaban los rostros, se frotaban con colores. Su grandeza, su potencia, fueron perdidas: su dominacin ya no fue grande. Esto fue hecho por Joven Maestro Mago, Brujito. Sin embargo, la abuela de stos gema, lloraba ante las caas que ellos haban plantado. Aquellas caas haban echado yemas, [y] despus se haban secado; las caas haban echado yernas de nuevo despus de que [los engendrados] haban sido quemados en el borne semisubterrneo. Entonces, en memoria de ellos, la abuela encendi, quem copal ante las caas. El corazn de la abuela se regocij cuando las caas echaron yemas por segunda vez. Entonces stas fueron divinizadas por la abuela quien las llam Centro de la Mansin, Centro: [tal] [fue] su nombre: Caas Vivas en Tierra Allanada se volvi su nombre. He aqu que se les llam Centro de la Mansin. Centro, porque aquellas caas haban sido plantadas en el centro de lo casa. Ella llam Tierra Allanada, Caas Vivas [en] Tierra Allanada, a las caas que [los engendrados] haban plantado. He aqu que fueron llamadas Caas Vivas aquellas caas, porque haban echado yemas; ese nombre le fue dado por Antigua Ocultadora a lo que Maestro Mago. Brujo, haban dejado plantado a su abuela en recuerdo de ellas. He aqu primeramente a sus padres que haban muerto en otro tiempo: Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. [Los engendrados] vieron tambin all en Xibalb los rostros de sus padres; los padres hablaron a sus Sustitutos, quienes haban vencido a Xibalb. He aqu, pues, los funerales de sus padres [hechos] por ellos. Se hicieron los funerales de Principal Maestro Mago, se fue a hacer los funerales al Juego de Pelota de los Sacrificios. Para ello se quiso hacer su rostro ; se busc, pues, all su nombre , todo, su boca, su nariz, sus huesos, su rostro. Se consigui primero su nombre, sin apenas ms; l no quiso decir ms que eso, sin pronunciar el nombre de los Maestros Magos; su boca no quiso decir ms que eso. He aqu adems que ensalzaron el espritu de sus padres a los que dejaban en el Juego de Pelota de los Sacrificios. Sed invocados en adelante, les dijeron los engendrados a fin de reposar sus corazones. Los primeros iris, los primeros tambin seris glorificados por los hijos del alba, la prole del alba. Vuestro nombre no se perder. Que as sea, dijeron a sus padres, a fin de reposar sus espritus. Somos los vengadores de vuestra muerte, de los tormentos que se os hizo [sufrir]. As se ordenaron a los que ellos haban vencido, a todo Xibalb. Se elevaron en seguida por aqu, en medio de la luz; subieron de repente a los cielos. Y el uno fue el sol, el otro la luna, e iluminaron la bveda del cielo, la faz de la tierra. Habitan en los cielos. Entonces tambin subieron [a los cielos] los cuatrocientos jvenes matados por Sabio Pez-Tierra. He aqu que stos los acompaaron a los cielos y en ellos se volvieron estrellas. 25 He aqu el comienzo de cundo se celebr consejo acerca del hombre, [de] cundo se busc lo que entrara en la carne del hombre . Los llamados Procreadores, Engendradores, Constructores, Formadores. Dominadores poderosos del Cielo, hablaron as: Ya el alba se esparce, la construccin se acaba. He aqu que se vuelve visible el sostn, el nutridor el hijo del alba, el engendrado del alba. He aqu que se ve al hombre, a la humanidad, en la superficie de la tierra, [as] dijeron. Se congregaron, llegaron, vinieron a celebrar consejo en las tinieblas, en la noche. Entonces aqu buscaron, discutieron, meditaron, deliberaron. As vinieron, a celebrar Consejo sobre la aparicin del alba: consiguieron, encontraron, lo que [deba] entrar en la carne del hombre. Ahora bien, poco [faltaba] para que se manifestasen el sol, la luna, las estrellas; encima, los Constructores, los Formadores. En Casas sobre Pirmides, en Mansin de los Peces, as llamadas, nacan las mazorcas amarillas, las mazorcas blancas. He aqu los nombres de los animales que trajeron el alimento: Zorro. Coyote, Cotorra. Cuervo, los cuatro animales anunciadores de la noticia de las mazorcas amarillas, de las mazorcas blancas nacidas en Casas sobre Pirmides, y del camino de Casas sobre Pirmides. He aqu que se consegua al fin la sustancia que deba entrar en la carne del hombre construido, del hombre formado: esto fue su sangre: esto se volvi la sangre del hombre: esta mazorca entr en fin [en el hombre] por los Procreadores, los Engendradores. Se regocijaron, pues, de haber llegado al pas excelente, lleno de cosas sabrosas; muchas mazorcas amarillas, mazorcas blancas; mucho cacao [moneda], cacao [fino]; innumerables los zapotillos rojos, las anonas, las frutas, los frijoles Paternoster, los zapotes matasanos, la miel [silvestre] ; plenitud de exquisitos alimentos [haba] en aquella ciudad llamada Casas sobre Pirmides [cerca de la] Mansin de los Peces. Subsistencias de todas clases, pequeas subsistencias, grandes subsistencias, pequeas sementeras, grandes sementeras, [de todo esto] fue enseado el camino por los animales. Entonces fueron molidos el maz amarillo, el maz blanco, y Antigua Ocultadora hizo nueve bebidas. El alimento se introdujo [en la carne], hizo nacer la gordura, la grasa, se volvi la esencia de los brazos, [del los msculos del hombre. As hicieron los Procreadores, los Engendradores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo, como se dice. Inmediatamente fue [pronunciada] la Palabra de Construccin, de Formacin de nuestras primeras madres, [primeros] padres; solamente mazorcas amarillas, mazorcas blancas, [entr en] su carne: nica alimentacin de las piernas, de los brazos del hombre. Tales fueron nuestros primeros padres, [tales] fueron los cuatro hombres construidos: ese nico alimento [entr] en su carne. 26 He aqu los nombres de los primeros hombres que fueron construidos, que fueron formados. He aqu el primer hombre: Brujo del Envoltorio; el segundo: Brujo Nocturno; despus, el tercero: Guarda-Botn; y el cuarto: Brujo Lunar. Tales eran los nombres de nuestras primeras madres, [primeros] padres. Solamente construidos, solamente formados; no tuvieron madres, no tuvieron padres; nosotros les llamamos simplemente Varones. Sin [la mujer] fueron procreados, sin [la] mujer fueron engendrados, por Los de lo Construido, Los de lo Formado, los Procreadores, los Engendradores. Solamente por Poder [Mgico], solamente por Ciencia [Mgica], [fue] su construccin, su formacin, por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Entonces tuvieron apariencia humana, y hombres fueron; hablaron, dijeron, vieron, oyeron, anduvieron, asieron: hombres buenos, hermosos; su apariencia; rostros de Varones. La memoria fue, existi. Vieron; al instante su mirada se elev. Todo lo vieron, conocieron todo el mundo entero; cuando miraban, en el mismo instante su vista miraba alrededor, lo vea todo, en la bveda del cielo, en la superficie de la tierra. Vean todo lo escondido sin antes moverse. Cuando miraban el mundo vean, igualmente, todo lo que existe en l. Numerosos eran sus conocimientos. Su pensamiento iba ms all de a madera, la piedra, los lagos, los mares, los montes, los valles. En verdad, hombres a los que [se les deba] amar: Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar. Fueron entonces interrogados por Los de la Construccin, Los de la Formacin. Qu pensis de vuestro ser? No veis? No os? Vuestro lenguaje, vuestro andar, no son buenos? Mirad pues y ved el inundo, si no aparecen los montes, los valles: ved para instruiros, se les dijo. Vieron en seguida el mundo entero, y despus dieron gracias a los Constructores, a Los Formadores. Verdaderamente dos veces gracias, tres veces gracias. Nacimos, tuvimos una boca, tuvimos una cara, hablamos, omos, meditamos, nos movemos: bien sabemos, conocemos lejos, cerca. Vemos lo grande, lo pequeo, en el cielo, en la tierra. Gracias [damos] a vosotros! Nacimos, oh Los de lo Construido, Los de lo Formado: existimos, oh abuela nuestra, oh abuelo nuestro, dijeron, dando gracias de su construccin, de su formacin. Acabaron de conocerlo todo, de mirar a las cuatro esquinas, a los cuatro ngulos, en el cielo, en la tierra. Los de lo Construido. Los de lo Formado, no escucharon esto con placer. No est bien lo que dicen nuestros construidos, nuestros formados. Lo conocen todo, lo grande, lo pequeo, dijeron. Por lo tanto, celebraron consejo Los Procreadores, los Engendrados. Cmo obraremos ahora para con ellos? Que sus miradas no lleguen sino a poca distancia! Que no vean ms que un poco la faz de la tierra! No est bien lo que dicen. No se llaman solamente Construidos, Formados? Sern como dioses, si no engendran, [si] no se propagan, cuando se haga la germinacin, cuando exista el alba; solos, no se multiplican. Que eso sea. Solamente deshagamos un poco lo que quisimos que fuesen: no est bien lo que decimos, Se igualaran a aquellos que los han hecho, a aquellos cuya ciencia se extiende a lo lejos, a aquellos que todo lo ven?, fue dicho por los Espritus del Cielo, Maestro Gigante [Relmpago], Huella del Relmpago, Esplendor del Relmpago, Dominadores. Poderosos del Cielo. Procreadores. Engendradores. Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Constructora, Formadores. As hablaron cuando rehicieron el ser de su construccin, de su formacin. Entonces fueron petrificados ojos [de los cuatro] por los Espritus del cielo, lo que los vel como el aliento sobre la faz de un espejo; los ojos se turbaron; no vieron ms que lo prximo, esto slo fue claro. As fue perdida la Sabidura y toda la Ciencia de los cuatro hombres, su principio, su comienzo. As primeramente fueron construidos, fueron formados, nuestros abuelos, nuestros padres, por los Espritus del Cielo, los Espritus de la Tierra. Entonces existieron tambin sus esposas, vivieron sus mujeres. Los dioses celebraron consejo. As, durante su sueo, [los cuatro] recibieron mujeres verdaderamente bellas, quienes existieron con Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botn, Brujo Lunar. Cuando se despertaron, sus mujeres existieron: sus corazones se regocijaron al instante a causa de sus esposas. 27 He aqu los nombres de sus mujeres: [La de] la Blanca Mansin del Mar, nombre de la mujer de Brujo del Envoltorio; [La de] la Mansin de los Bogavantes, nombre de la mujer de Brujo Nocturno; [La de] la Mansin de los Colibres, nombre de la mujer de Guarda-Botn: [La de] la Mansin de los Guacamayos, nombre de la mujer de Brujo Lunar. Tales son los nombres de sus mujeres: stas fueron jefes. Ellos engendraron a los hombres, a las tribus pequeas, a las tribus grandes. Ellos fueron; nuestro tronco, de nosotros los hombres quichs. Numerosos fueron tambin Los de las Espinas, Los del Sacrificio, quienes no fueron ms que cuatro pero esos cuatro solos [fueron] nuestros padres, de nosotros los quichs. Diversos son] los nombres de cada uno de los que ellos engendraron all lejos, en el Este. De sus nombres vinieron [los] de los hombres de Tepeu , Oloman, Cohah , Quenech, Ahau, como se llamaban estos hombres all lejos, en Oriente, donde ellos engendraron. Se sabe tambin el comienzo de los de Tam , de los de Iloc. Juntos vinieron de all, lejos, del Este. Brujo del Envoltorio, abuelo, padre de las nueve Grandes Mansiones, de los Cavek. Brujo Nocturno, abuelo, padre de las nueve Grandes Mansiones de los Niha. Guarda-Botn, abuelo, padre de las cuatro Grandes Mansiones de los Ahau-Quich. Tres fracciones de pueblos fueron. No [estn] perdidos los nombres de sus abuelos, sus padres, quienes engendraron, se desarrollaron all lejos, en Oriente. Vinieron tambin los Tam, los Iloc, con las trece ramas de tribus, las trece Aglomeraciones, con los Rabinal, los Cackchiquel, los de Tziquinaha; despus los Zacaha; en seguida los Lamak, Cumatz, Tuhalha, Unabaha, Los de Chumilaha, con Los de Quiba-ha, Los de Batenaba-ha, los Hombres de Acul, Balami-ha, los Canchahel, los Balam-Col. Solamente son las grandes tribus, las ramas de tribus, las que decimos: no contamos ms que a las grandes. Muchas otras completaban [la poblacin] en cada fraccin de la ciudad; no hemos escrito sus nombres, sino solamente [los de] las engendradas all lejos, en Oriente. Muchos hombres fueron; en la obscuridad se multiplicaron; cuando se multiplicaron, el da, el alba, no haban sido dados a luz; todos juntos existan; importantes eran sus seres, sus renombres, all lejos, en Oriente. No eran sostenes, nutridores, pero hacia el cielo erguan sus rostros. No saban lo que haban venido a hacer tan lejos. All existan numerosos hombres de las tinieblas, hombres del alba. Numerosos [eran] los rostros de los hombres, numerosos los lenguajes de los hombres; dos [solamente] sus orejas . Hay linajes en el mundo, hay regiones, en las que no se ve el rostro de los hombres; [estos] no tienen casas, sino que recorren, como locos, las montaas pequeas, las montaas grandes, decase entonces, ultrajando a los hombres de aquellos pases. As dijeron ellos all lejos, cuando vieron levantarse el sol. Todos no tenan [entonces] ms que una lengua; no invocaban a la madera, a la piedra; en ellos subsista el recuerdo de la Palabra de Construccin, de Formacin, de Los Espritus del Cielo, de los Espritus de la Tierra. Hablaban meditando sobre lo que ocultaba el alba; preguntaban cmo ejecutar la Palabra de amor, aquellos amantes, aquellos obedientes, aquellos respetuosos; erguan despus sus rostros hacia el cielo, pidindole sus hijas, sus hijos. Salve, oh Constructores, oh Formadores! Vosotros vis, vosotros escuchis. Vosotros. No nos abandonis, no nos dejis, oh dioses, en el cielo, en la tierra, Espritus del Cielo, Espritus de la Tierra. Dadnos nuestra descendencia, nuestra posteridad, mientras haya das, mientras haya albas. Que la germinacin se haga, que el alba se haga. Que numerosos sean los verdes caminos, las verdes sendas que nos dais. Que tranquilas, muy tranquilas, estn las tribus. Que perfectas, muy perfectas, sean las tribus. Que perfecta sea la vida, la existencia que nos dais, oh Maestro Gigante [Relmpago], Huella del Relmpago, Esplendor del Relmpago. Huella del Muy Sabio, Esplendor del Muy Sabio , Gaviln, Maestros Magos, Dominadores, Poderosos del Cielo, Procreadores, Engendradores, Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Abuela del Da, Abuela del Alba. Que la germinacin se haga, que el alba se haga. As hablaban cuando miraban, cuando invocaban la vuelta del alba, all en donde el sol se levanta, contemplando a Luna-Sol gran estrella que antes de la salida del sol ilumina en el cielo, sobre la tierra, el camino de los hombres construidos, de los hombres formados. 28 Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botn, Brujo Lunar, dijeron: Esperemos que [nazca] el alba. As dijeron aquellos grandes Sabios. Los de las Espinas, aquellos obedientes, como se les llama. No haba ni madera ni piedra para guardar a nuestras primeras madres, [nuestros primeros] padres. Sin embargo, sus corazones se cansaban de esperar el da. Numerosas eran ya todas las tribus, con los hombres Yaqui . Los de las Espinas. Los del Sacrificio. Vamos a buscar, vamos a ver, adonde guardar nuestros signos: si tenemos esto podremos encender [fuego] ante [ellos]. Desde [hace] largo tiempo que estamos aqu no hay guardianes para nosotros. As dijeron Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, Guarda-Botn. Brujo Lunar. Oyeron hablar de una ciudad, [y] partieron. He aqu los nombres de los lugares adonde fueron Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar, con los Tam, los Iloc. Lugar de la Abundancia-Barranco-Siete Grutas-Siete Barrancos, [es el] nombre de la ciudad adonde fueron a tomar dioses. Todos llegaron all lejos, a Lugar de la Abundancia; innumerables [eran] los hombres que llegaron: numerosos los que entraron en orden. Se les entregaron sus dioses. Los primeros, [fueron] los de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar, quienes se regocijaron. He aqu que hemos encontrado al fin lo que se buscaba dijeron. He aqu el primero que sali: Pluvioso, nombre del dios. Se suspendi su cesta que se amarr Brujo del Envoltorio. En seguida sali Sembrador, nombre del dios que descendi Brujo Nocturno. En seguida Volcn nombre del dios que recibi Guarda-Botn. Centro de la Llanura, nombre del dios que recibi Brujo Lunar. En compaa de los hombres Quech, los de Tam recibieron: igualmente. Pluvioso de los Tam es el nombre del dios que recibi el abuelo, el padre, de los jefes de los Tam que conocemos ahora. En fin de Iloc el tercero: Pluvioso [fue] tambin el nombre del dios que recibieron los abuelos, los padres de los jefes que conocemos ahora. Tales son los nombres de los tres Quichs; no se separaron, pues nico era el nombre del dios: Pluvioso entre los Quichs. Pluvioso entre los Tam. Pluvioso entre los Iloc: nico [era] el nombre del dios, y estos tres Quichs no se separaron. Verdaderamente grande era la naturaleza de aquellos tres: Pluvioso. Sembrador. Volcn. Entonces entraron todas las tribus, los Rabinal, los Cakchequel, los de Tziquinaha, con los hombres llamados ahora Yaqu. All se cambi el lenguaje de las tribus, se diversific la lengua. Ya no se entendieron claramente las unas a las otras cuando vinieron de Lugar de la Abundancia: all se separaron: hubo algunas que fueron al Este: muchas vinieron aqu. Solamente unas pieles [eran] sus vestidos: no tenan telas perfectas para [hacer] vestidos, sino que las pieles de las bestias [eran] su atavo. Aquellos pobres no tenan suyo ms que su naturaleza de hombres Sabios. Cuando llegaron a Lugar de la Abundancia-Barranco-Siete Grutas-Siete-Barrancos, dcese en el relato de antao, haban andado mucho para llegar a Lugar de la Abundancia. 29 No haba fuego. Solos estaban all los de Pluvioso. ste [era] el dios de las tribus. El primero, l hizo nacer el fuego; este nacimiento no se muestra, pues el fuego llameaba ya cuando lo vieron Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Ay! ya no hay nuestro fuego que haba sido hecho; nos morimos de fro, dijeron en seguida. Entonces Pluvioso respondi: No os aflijis. Vuestro es el fuego perdido del cual hablis; [as] les respondi Pluvioso. Verdaderamente, oh dios, oh sostn nuestro, oh nutridor nuestro, oh dios nuestro, dijeron, dndole gracias. Pluvioso habl. Muy bien. En verdad, yo, vuestro dios; que as sea. Yo vuestro jefe; que as sea, fue dicho por Pluvioso a Los de las Espinas. Los del Sacrificio. He aqu que las tribus se calentaban, se regocijaban a causa del fuego. Entonces comenz un gran aguacero, all adonde brillaba el fuego de las tribus; mucho granizo menudo cay sobre la cabeza de todas las tribus; entonces el fuego fue apagado por el granizo; no hubo ya fuego hecho. Entonces Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, pidieron otra vez su fuego. Oh Pluvioso, en verdad morimos de fro, dijeron a Pluvioso. Bien! No os aflijis, dijo Pluvioso. En seguida produjo fuego sacando fuego [por friccin] de sus sandalias. Entonces Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn, Brujo Lunar, se regocijaron y despus se calentaron. He aqu que, tambin se haba apagado el fuego de las tribus; stas se moran de fro; entonces fueron a pedir fuego a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda Botn. Brujo Lunar. Intolerables [eran] sus sufrimientos por el fro, la helada; solamente se caan de fro, se entumecan; ninguna vida en ellas; se debilitaban; sus piernas, sus brazos, se torcan; no podan asir [nada] cuando llegaron. No nos avergoncis si os pedimos que nos deis un poco de vuestro fuego, dijeron al llegar. No se fue a [su] encuentro; entonces en sus corazones gimieron las tribus. Diferente [del suyo] era el lenguaje de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar. Ay! Oh! Abandonamos nuestra lengua. Cmo hicimos? Nos hemos perdido. En dnde nos engaamos? nico era nuestro lenguaje cuando vinimos de Lugar de la Abundancia; nica nuestra manera de sostener [el culto], nuestra manera de vivir. No est bien lo que hicimos, repitieron todas las tribus, bajo los rboles, bajo los bejucos. Entonces un hombre se mostr a la faz de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botn, Brujo Lunar. Aquel mensajero de Xibalb les dijo: En verdad, he aqu a vuestro dios, he aqu a vuestro sostn, he aqu al sustituto, al recuerdo, de vuestros Constructores, de vuestros Formadores. No deis su fuego a las tribus hasta que stas den a Pluvioso, vuestro jefe, lo que ellas deben daros, Preguntad pues a Pluvioso lo que ellas deben darle para coger fuego; [as] dijo aquel Xibalb. Su ser era como el ser de un murcilago. Yo soy el mensajero de vuestros Constructores, de vuestros Formadores, aadi el Xibalb. Entonces ellos se regocijaron; en su espritu crecieron Pluvioso, Sembrador. Volcn, cuando habl aquel Xibalb. De sbito ste se borr de delante de sus rostros, sin irse. Entonces llegaron las tribus que perecan de fro: mucho granizo, obscuridad, lluvia, helada; incalculable el fro. Ahora, pues, todas las tribus se encontraron tembl rosas, tartamudeantes de fro, al llegar all adonde estaban Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn. Brujo Lunar. Grande [era] la afliccin de sus corazones: tristes [estaban] sus bocas, tristes sus rostros. En seguida [las tribus] llegaron en secreto ante los rostros de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda Botn, Brujo Lunar. No tendris piedad de nuestros rostros, de nosotros que no os pedimos ms que un poco de vuestro fuego? No se ha encontrado una sola casa para nosotros, un solo pas para nosotros , cuando fuisteis construidos, cuando fuisteis formados? Tened piedad de nuestros rostros, dijeron. Qu nos daris para que tengamos piedad de vuestros rostros?, fue dicho. Pues bien, os daremos metales preciosos, respondieron las tribus. No queremos metales preciosos, dijeron Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Qu queris? Pronto os lo pediremos. Bien, respondieron las tribus. Vamos a preguntrselo a Pluvioso, y despus os lo diremos, se les respondi. Oh Pluvioso qu darn las tribus que vienen a pedir tu fuego?, dijeron entonces Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn, Brujo Lunar. Pues bien, querrn ellas estar unidas [a m] bajo su horcajadura bajo su axila? Quieren sus corazones que yo las abrace, yo. Pluvioso? Si ellas no lo quieren, no les dar fuego dijo Pluvioso. Decdselo poco a poco. Yo no quiero desde ahora su unin bajo su horcajadura, bajo su axila, dijo l, diris. As fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botn. Brujo Lunar. Entonces ellos dijeron la Palabra de Pluvioso. Muy bien. Bien [est], igualmente, que lo abracemos, respondieron [las tribus] cuando oyeron, recibieron, la Palabra de Pluvioso. No tardaron. Muy aprisa, dijeron: entonces recibieron el fuego, y despus se calentaron. 30 Sin embargo, una fraccin [de las tribus] sac [por friccin] el fuego de la madera. Serpiente de la Fertilidad de la Mansin de los Murcilagos, [era el] nombre del dios de los Cackchequel: su imagen: solamente un murcilago. Cuando obtuvieron la madera [friccionable] la frotaron [todos] juntos hasta que el fuego hubo prendido. Los Cakchequel no pidieron luego, no se dieron por sometidos. Todas las dems tribus se sometieron cuando dieron la parte inferior de su horcajadura, la parte inferior de su axila, para ser abierta; sa era la abertura de la cual haba hablado Pluvioso; entonces se sacrific a todas las tribus ante su rostro, entonces se arranc el corazn por la horcajadura, por la axila. No se haba enseado an esta: operacin antes de que lo fuese por un orculo de Pluvioso. Murieron por la fuerza, [por] la dominacin de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn. Brujo Lunar. De Lugar de la Abundancia-Barranco haba venido la costumbre de no comer . Guardaban ayuno perpetuo; pero observaban el alba, espiaban la salida del sol, se alternaban para ver la gran estrella llamada Luna-Sol, la primera antes del sol cuando nace el da. La magnfica Luna-Sol estaba siempre encima de sus rostros al salir el sol, cuando estaban en el llamado Lugar de la Abundancia-Barranco, de don le vinieron los dioses. No fue, pues, aqu en donde recibieron su fuerza, su poder; sino all [fue en donde] se dobleg, se humill a las tribus grandes, a las tribus pequeas, cuando se las sacrific ante Pluvioso, cuando se le dio a ste la sangre, la savia, la horcajadura, la axila, de todos aquellos hombres. Por eso en Lugar de la Abundancia [les] llegaron la fuerza, la gran ciencia, que hubo en ellos, en la obscuridad, en la noche, y [que hubo tambin] en lo que ellos hicieron. Vinieron pues, se desprendieron de all adonde dejaron el sol levante. No [es] aqu nuestra casa. Vamos a ver adonde la plantaremos, dijo entonces Pluvioso. En verdad, habl a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn. Brujo Lunar. Ante todo dad gracias. En seguida sangrad vuestras orejas, picad vuestros codos, sacrificaos; tal ser vuestra accin de gracias a la faz de los dioses. Muy bien, respondieron, sangrndose las orejas. En seguida comenzaron su canto de su venida de Lugar de la Abundancia; sus corazones lloraron cuando vinieron, cuando se desterraron de Lugar de la Abundancia, abandonndolo. Ah! No veremos aqu el alba, el nacimiento del da, cuando se alumbre la superficie de la tierra, dijeron. Partieron, pero dejaron [gente] en el camino; hubo hombres dejados all dormidos. Cada tribu se levantaba siempre para ver la estrella seal del da. Esta seal del alba estaba en sus corazones cuando vinieron del Oriente, y con rostro igual fueron a una gran distancia de all, se nos dice ahora. 31 Entonces llegaron a la cima de una montaa. All se reunieron todos los hombres Queche con las tribus. All se reunieron, se consultaron, y el nombre de la montaa es ahora De la Consulta; tal es el nombre de la montaa. Se congregaron en ella para gloriarse. Yo, yo hombre Queche. T, t, Tam es tu nombre, djose a los Tam. Se dijo despus a los Iloc: T Iloc es tu nombre. Estas tres [fracciones] Queche no se perdern, y nuestras Palabras sern iguales, dijeron al aplicarse sus nombres. Entonces se les puso nombre tambin a los Cackchequel: Fuego salido de la madera es su nombre. Los Rabinal tuvieron tambin su nombre, no perdido ahora. Tambin estaban Los de Tziquina-ha, nombre actual. Tales son los nombres con los cuales se llamaron unos a otros. All se congregaron, esperando el alba, acechando la salida de la estrella, la primera antes de que nazca el da. De all lejos vinimos, pero nos separamos, se decan entre s. He aqu que sus corazones estaban afligidos; grandes eran sus sufrimientos all por donde pasaban; no haba comestibles, no haba subsistencias; olan solamente el tronco de sus bastones para imaginarse que coman, pues al venir no comieron. Su pasaje por mar no aparece; pasaron como si no hubiera habido mar, solamente sobre piedras pasaron, y aquellas piedras sobresalan en la arena. Entonces llamaron Piedras Arregladas-Arenas Arrancadas, nombre [dado] por ellos, al sitio por donde pasaron en el mar, habindose separado el agua all por donde pasaron. He aqu que estando afligidos sus corazones, se consultaron entre s, pues no haba para alimento ms que un bocado, un poco de maz. Estaban amontonados all en la montaa llamada De la Consulta. Llevaban tambin a Pluvioso. Sembrador. Volcn. Brujo del Envoltorio y su esposa llamada [La de] la Blanca Mansin del Mar hicieron un gran ayuno. Lo mismo hicieron Brujo Nocturno y su esposa [La de] la Mansin de los Bogavantes. Y Guarda-Botn y su esposa, [La de] la Mansin de los Colibres, hicieron un gran ayuno. Lo mismo [hicieron] Brujo Lunar y su esposa [La de] la Mansin de los Guacamayos. Fueron ayunos en la obscuridad, en la noche. Grande [era] su tristeza cuando estaban en la montaa ahora llamada De la Consulta, en donde los dioses les hablaron otra vez. 32 Entonces fue dicho por Pluvioso. Sembrador. Volcn, a Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn. Brujo Lunar: Vamonos, levantmonos, no nos quedemos aqu: llevadnos a un escondrijo. Ya se esparce el alba. No estaran tristes vuestros rostros si fusemos cogidos por los guerreros en sus muros a causa de vosotros, oh Los de las Espinas. Los de] Sacrificio? Llevadnos a cada uno separadamente: [as] les dijeron cuando les hablaron. Muy bien. Solamente nos desprendemos [de aqu], solamente buscamos las selvas, fue respondido por todos. En seguida cada uno de ellos carg con su dios. Entonces se coloc a Sembrador en el barranco llamado Barranco del Escondrijo. [as] llamado por ellos, en el gran barranco de la selva llamada ahora Con Sembrador, en donde lo dejaron: fue dejado en el barranco por Brujo Nocturno. Orden del abandono: el primero dejado fue Volcn, sobre una gran Mansin Roja llamada ahora Volcn: all existi tambin su ciudad en donde estaba el dios llamado Volcn. Guarda-Botn quedse con su dios, el segundo dios que fue ocultado por ellos; Volcn no fue escondido en la selva sino en la montaa deshierbada Volcn. Entonces fue despus Brujo del Envoltorio; lleg a una gran selva: Brujo del Envoltorio fue a esconder a Pluvioso: se llama ahora con el nombre de Con Pluvioso la montaa; entonces celebrse el escondrijo del barranco, el abrigo secreto de Pluvioso: muchas serpientes y muchos jaguares, vboras, [serpientes] cantes, haba all en donde fue escondido por Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Juntos estaban Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar. Juntos esperaban el alba en el monte llamado Volcn. No muy lejos estaban los dioses de Tam y de Iloc. Burgo de Tam, nombre del [lugar] en donde estaba el dios de los Tam; all fue su alba. Burgo de Uquincat, nombre del sitio en donde fue el alba de los Iloc; no muy lejos del monte estaba el dios de los Iloc. All, todos los Rabinal, los Cakchequel, Los de Tziquina-ha, todas las tribus pequeas, las tribus grandes, se haban detenido juntas; juntas tuvieron su alba; juntas esperaron la salida de la gran estrella llamada Luna-Sol que sale la primera antes del da al alba, se deca. Juntos estaban all Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar; no tenan ni sueo ni reposo. Grandes [eran] los gemidos de sus corazones, de sus vientres, por el alba, la claridad. All tambin sus rostros tuvieron vergenza; vino una gran afliccin, una gran angustia; fueron abatidos por el dolor. All haban llegado. Sin alegra vinimos, ay! Queramos ver nacer el da. Cmo hicimos? nico [era] nuestro rostro en nuestro pas de donde nos hemos arrancado, decan cuando hablaban entre s en la tristeza, en la angustia, en el sollozar de la voz. Sin aliviar sus corazones hablaban hasta el alba. He aqu a los dioses sentados en los barrancos, en las selvas, sentados en los Ek, en los Atziak, en donde estn sin que se les hayan dado cajas, decan. Ante todo, Pluvioso, Sembrador, Volcn. Grande [es] su gloria, grandes [son] tambin su potencia, su pensamiento, sobre todos los dioses de las tribus. Importante [es] su Sabidura, importantes [son] sus peregrinaciones, sus victorias en el fro, en el espanto de su ser, en el espritu de las tribus. Su pensamiento reposaba a causa de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botn, Brujo Lunar. [No haba] ningn cansancio en sus corazones por los dioses de los cuales se encargaron al venir de Lugar de la Abundancia-Barranco, all lejos, en Oriente. Estaban pues all, en la selva. He aqu el alba En Lluvioso, En Sembrador, En Volcn, se dice ahora. He aqu que fueron hechos jefes, que tuvieron el alba, nuestros abuelos, nuestros padres. Contaremos el alba, la aparicin del sol, de la luna, de las estrellas. 33 He aqu, pues, el alba, la aparicin del sol de la luna, de las estrellas. Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar, se regocijaron mucho cuando vieron a Luna-Sol; primero sali ella; [con] la faz iluminada, sali primero ella, antes que el sol. Desenrollaron en seguida sus copales, venidos de all lejos, del Oriente, pues servirse de ellos en seguida estaba en su espritu. Los tres desenrollaron lo que ofrecan sus corazones. Copal de Mixtn, nombre del copal que llevaba Brujo del Envoltorio. Copal de Caviztn, nombre del copal que llevaba Brujo Nocturno. Divino Copal se llamaba el que llevaba Guarda-Botn. Estos tres eran sus copales; esto es lo que quemaron cuando llegaron danzando, all en Oriente. Agradables [fueron] sus gritos cuando danzaron quemando copales preciosos. En seguida gimieron de no ver, de no contemplar, el nacimiento del da. Despus, cuando sali el sol, los animales pequeos, los animales grandes, se regocijaron; acabaron de levantarse en los caminos de las aguas, en los barrancos; se pusieron en las puntas de los montes, juntos sus rostros hacia donde sale el da. All rugieron el puma, el jaguar. El pjaro llamado Queletz cant el primero. En verdad todos los animales se regocijaron. El guila, el zopilote blanco, los pjaros pequeos, los pjaros grandes, aletearon. Ahora bien, Los de las Espinas, Los del Sacrificio, se haban arrodillado, se regocijaban grandemente con Los de las Espinas, Los del Sacrificio, de los Tam, de los Iloc, y de los Rabinal, de los Cakchequel, de Los de Tziquinaha, y de [los de] Tuhalha, Uchabah, Quibah, Los de Batenha, y de los Yaqu Dominadores; tantas tribus como ahora. Innumerables [eran] los hombres. El alba efectuse sobre todas las tribus juntas. La faz de la tierra fue en seguida secada por el sol. Semejante a un hombre [era] el sol cuando se mostr. Su faz ardiente sec la faz de la tierra. Antes de que saliera el sol, cenagosa, hmeda, [era] la superficie de la tierra, antes de que saliera el sol. Enteramente parecido a un hombre sali el sol; sin fuerza [era] su calor; solamente se mostr cuando naci; no permaneci sino como un espejo. No es realmente el sol que se nos aparece ahora, dicen en sus historias. Inmediatamente despus de esto se petrificaron Pluvioso. Sembrador, Volcn, y las divinidades Puma, Jaguar, Vbora, [Serpiente] Canti, Blanco Entrechocador; sus brazos se engancharon en las ramas de los rboles cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; por doquiera todos se petrificaron. Quiz no estaramos ahora desembarazados de la mordedura de los pumas, jaguares, vboras, [serpientes] cantes, blancos entrechocadores, quiz ahora [estaramos] sin nuestra gloria, si los primeros animales no hubieran sido petrificados por el sol. Cuando sucedi esto, gran alegra hubo en el corazn de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botn, Brujo Lunar; estuvieron muy alegres cuando se efectu el alba. Los hombres no [se haban] multiplicado entonces: no eran sino unos pocos cuando estaban en el monte Volcn, en donde se realiz el alba, y en donde quemaron [los copales]. All danzaron, [vueltos] hacia el Este de donde haban venido; all [estaban] sus montaas, sus valles, adonde haban venido los llamados Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn, Brujo Lunar. Pero en la montaa se multiplicaron, ella se volvi su ciudad. Estaban aqu cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; el alba, la iluminacin, existi en la faz de la tierra, del mundo entero. All tambin comenz su canto llamado Nosotros Vemos, que cantaron, que gimieron sus corazones, sus vientres. En su canto decan: Ay! Perdidos fuimos en Lugar de la Abundancia, nos separamos. Nuestros hermanos mayores, nuestros hermanos menores, quedronse. S, hemos visto el sol, pero en dnde estn ellos, cuando he aqu el alba?; as decan a Los de las Espinas, Los del Sacrificio, los hombres Yaqu. De igual modo, Pluvioso era el nombre del dios de los hombres Yaqu, llamado Yolcuat-Quetzalcuat, cuando nos separamos all lejos, en Lugar de la Abundancia-Barranco. He aqu de donde salimos, he aqu nuestra parentela, cuando vinimos, se decan unos a otros. Entonces se acordaban de sus hermanos mayores, de sus hermanos menores, de los hombres Yaqu cuya alba se hizo en el [lugar] llamado ahora Mxico. Una parte de aquellos hombres se quedaron tambin all lejos, en Oriente; Tepeu, Oliman, [son los] nombres del sitio en donde se quedaron, se cuenta. Grande [fue] la afliccin de sus corazones, all, en Volcn. Lo mismo hicieron Los de los Tam, [Los] de los Iloc; parecidamente estaban en la selva, en el poblado llamado Dan; el alba existi sobre Los de las Espinas, Los del Sacrificio, de los Tam, con su dios, tambin Pluvioso. nico [era] el nombre del dios de las tres fracciones de los hombres Queche. Lo mismo [era] el nombre del dios de los Rabinal; poco diferente [es] este nombre: Suprema Lluvia, as se dice el nombre del dios de los Rabinal: se cuenta tambin que haba unidad con la lengua Queche; pero haba diferencia con la lengua de los Cakchequel, pues diferente [era] el nombre de su dios cuando salieron del lugar de la Abundancia-Barranco. Serpiente que se vuelve Invisible de la Mansin de los Murcilagos, [era el] nombre del dios; la lengua tambin [es] diferente ahora. Hay tambin los dioses de los cuales los clanes de Ahpo-Zotzil, Ahpo-Xa, as llamados, tomaron sus nombres. Lo mismo que los dioses, la lengua difera cuando se les entregaron los dioses all lejos, en Lugar de la Abundancia. Cerca de la Piedra vari la lengua cuando vinieron de Lugar de la Abundancia en la obscuridad. Juntas se establecieron y tuvieron su alba todas las tribus; los nombres de los dioses [se dieron] segn el rango de cada fraccin. He aqu que ahora contaremos su residencia, su morada, en la montaa en donde estuvieron juntos los cuatro llamados Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar; sus corazones geman ante Pluvioso, Sembrador. Volcn, quienes por [obra de] ellos estaban en los Ek, en los Atziak. 34 He aqu, pues, su decisin, el origen de la colocacin de Pluvioso cuando fueron ante Pluvioso. Sembrador. Fueron a verlos, fueron a adorarlos, dieron gracias a sus rostros por el alba. [Los dioses] resplandecan entre los peascos, en las selvas, pero su Sabidura habl cuando Los de las Espinas, Los del Sacrificio, llegaron ante Pluvioso. No [fue] gran [cosa] lo que llevaron, lo que quemaron en seguida: solamente resina, solamente resina superfina, con ans silvestre, quemaron ante los dioses. Entonces Pluvioso habl; slo su Sabidura existi cuando dio consejo a Los de las Espinas. Los del Sacrificio: l habl, dijo: Aqu verdaderamente estn nuestras montaas, nuestras llanuras. Nosotros [somos] todava vuestros. Nuestra gloria, nuestro esplendor, sern grandes para todos los hombres. De vosotros [sern] todas las tribus. Nosotros [somos] tambin vuestros compaeros. Tened cuidado de [vuestra] ciudad, nosotros os aconsejaremos. No os manifestis a la faz de las tribus cuando estemos irritados por las palabras de sus bocas, [por] su existencia. No nos dejis cazar en la red, sino dadnos los hijos de la hierba de los caminos, los hijos de los matorrales con las hembras de los venados, las hembras de los pjaros. Dadnos un poco de su sangre, tened piedad de nuestros rostros, dejadnos los pelos de los venados, velad porque se descubra a los que se hayan quedado cados. He aqu unos smbolos, y por consiguiente nuestros substitutos, que manifestaris ante las tribus. Cuando ellas os digan: En dnde est Pluvioso?, vosotros manifestaris ante sus rostros nuestros smbolos; no os manifestis vosotros mismos, tendris otra cosa que hacer. Grande ser vuestro ser. Someteris a todas las tribus: humillaris su sangre, su savia, ante nuestros rostros; los que vengan a abrazarnos sern tambin nuestros. As dijeron Pluvioso. Sembrador. Volcn. Bajo rostros de engendrados se disimulaban cuando base a verlos y a sacrificar ante sus rostros. Entonces comenz la caza a los hijos de los pjaros, a los hijos de los venados, caza que reciban Los de las Espinas. Los del Sacrificio. Cuando se haban encontrado pjaros, hijos de venados, iban en seguida a derramar la sangre de los venados, de los pjaros, al borde de la piedra de Pluvioso, Sembrador. Habiendo sido bebida la sangre por los dioses, al instante la piedra hablaba cuando llegaban Los de las Espinas, Los del Sacrificio, cuando iban a sacrificar. As hacan ante los smbolos, quemando resina, quemando ans silvestre, espinas de maguey. Sus smbolos estaban cada uno sobre la montaa en donde haban sido colocados. De da no permanecan en sus casas sino se iban a los montes. He aqu, pues, que no se nutran ms que [de hijos de abejas, de hijos de avispas, de hijos de abejorros, para sostenerse; [no tenan] ni buena alimentacin ni buena bebida. Entonces no aparecan los caminos de sus casas, no apareca [el lugar] en donde se haban quedado sus esposas. 35 Numerosas eran las tribus que se haban fundado, cada una reunindose, cada una de las fracciones de tribus que iban en tropeles por los caminos, [por] los caminos [que] se manifestaban. En cuanto a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar, no se mostraban all en donde estaban. Cuando vean pasar tribus por los caminos, gritaban en la punta de los montes; no gritaban sino el grito del coyote, sino el grito del zorro; no hacan sino el grito del puma, del jaguar. Cuando las tribus al caminar vieron aquellos: Solamente el grito del coyote, solamente el grito del zorro, solamente el grito del puma, solamente el grito del jaguar, dijeron las tribus, como si en el espritu de: todas las tribus no fueran hombres. Lo que hacan [los cuatro] no era ms que para engaar a las tribus. Sus corazones desean [algo]. En verdad lo que hacen nos asusta. Hay deseo en el grito del puma, [en] el grito del jaguar, quienes gritan cuando ven a hombres que no caminan sino uno o dos . Desean destruirnos. Cuando iban cada da a sus casas con sus esposas, no llevaban ms que hijos de abejas, hijos de avispas, hijos de abejorros, que daban a sus esposas. Cada da iban ante Pluvioso, Sembrador, Volcn, [y] decan en sus corazones: He aqu a Pluvioso, Sembrador, Volcn. No les damos sino la sangre de los venados, de los pjaros; no pinchamos sino nuestras orejas, nuestros codos. Pedimos nuestra bravura, nuestra valenta a Pluvioso, Sembrador. Volcn. Quin habla de los muertos de las tribus cuando los matamos uno a uno? [As] se decan entre s cuando iban ante Pluvioso, Sembrador, Volcn. Cuando se pinchaban las orejas, los codos, ante los dioses, enjugaban la sangre y llenaban con ella la escudilla al borde de la piedra. En realidad no era entonces al borde de la piedra adonde vena cada uno de los engendrados. Los de las Espinas, Los del Sacrificio, se regocijaban de aquella sangre [sacada] de ellos cuando llegaba aquel signo de sus acciones. Seguid sus huellas; tal es la salvacin para vosotros. De all lejos, de Lugar de la Abundancia, vino, cuando nos trajisteis, la piel llamada Bandas Envolventes, dada con la sangre que nos introdujisteis. Que se froten con sangre ante Pluvioso, Sembrador, Volcn; [as] se dijo. 36 He aqu que comenz el rapto de los hombres de las tribus por Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn. Brujo Lunar. En seguida [comenz] la matanza de las tribus. No cogan ms que a un caminante, que a dos caminantes, sin mostrarse cuando los cogan; en seguida iban a sacrificarlos ante Pluvioso, Sembrador. Despus, cuando derramaban la sangre en el camino, arrojaban la cabeza en el camino. Las tribus decan entonces: el jaguar se los ha comido; no decan eso sino a causa de las apariencias [de huellas]de patas de jaguar, [de huellas] de patas que ellos hacan sin mostrarse. Robaron muchos hombres en las tribus; las tribus no comprendieron sino tardamente. Son Pluvioso, Sembrador, quienes entran entre nosotros? Slo ellos sostienen a Los de las Espinas, Los del Sacrificio. En dnde estn sus casas? Sisamos esas patas, dijeron entonces todas las tribus. Celebraron consejo unas con otras, y despus comenzaron a seguir las [huellas del patas de Los de las Espinas. Los del Sacrificio: no eran claras. No vieron ms que [huellas de] patas de venado, de patas de jaguares, no [huellas] claras: aquellas [huellas de] patas [no eran] claras porque eran como huellas de patas invertidas, para extraviarlos. Por esta [estratagema] la [verdadera] pista no apareca. No naca ms que una nube, no naca ms que una lluvia tenebrosa, no naca ms que un lodo, no naca ms que una bruma que las tribus vean ante ellas. Los corazones [de los cuatro] soportaron la fatiga cuando cazaron en los caminos, pues grande [era] el ser de Pluvioso, Sembrador, Volcn; se alejaron por la montaa, al lado de las tribus a las que mataban. Asi naci all el rapto por los brujos cuando cogieron en los caminos a la [gente de las] tribus para sacrificarla ante Pluvioso. Sembrador, Volcn, quienes salvaron a sus engendrados all en la montaa. He aqu que Pluvioso. Sembrador, Volcn, parecan tres mancebos caminando, pues su piedra era mgica. Haba all un ro. Se baaban al borde del ro, solamente para mostrarse; [el ro] se llam pues El Bao de Pluvioso; ste fue el nombre del ro. A menudo las tribus los vieron; se borraban tan pronto como eran vistos por las tribus. Entonces fue contado que Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar, estaban all. He aqu que las tribus celebraron consejo acerca de su muerte. Ante todo las tribus quisieron celebrar consejo para la derrota de Pluvioso. Sembrador. Volcn. Todos Los de las Espinas, Los del Sacrificio dijeron a la faz de las tribus: Que todos se renen, se llamen; que no sea dejada una fraccin, dos fracciones. Todas se congregaron, se llamaron, celebraron consejo entonces. Cuando se interrogaron, dijeron: Cmo vencer el proceder de los hombres Cavek Queche, pues acaban con nuestros hijos nuestra prole? No est clara la destruccin de los hombres por ellos. Si debemos acabar a causa de esos raptos, entonces sea. Pero si la potencia de Pluvioso. Sembrador, Volcn, es tan grande, entonces que ese Pluvioso sea nuestro dios: cautivadle. No han terminado ellos su victoria sobre nosotros. No [somos] muchos hombres en nuestra existencia? Ahora bien, esos Cavek no son tantos en su existencia; as dijeron cuando se congregaron todos. Una parte de las tribus respondi, diciendo: Quin, pues, los ha visto baarse cada da en el ro? Si son Pluvioso. Sembrador, Volcn, entonces los venceremos primero entonces comenzar la derrota de Los de las Espinas. Los del Sacrificio; [as] respondi aquella parte de las tribus cuando habl. Cmo los venceremos?, djose. Pues bien, he aqu nuestra victoria sobre ellos. Puesto que parecen mancebos cuando se les ve en el ro que dos doncellas vayan all; que sean adolescentes verdaderamente bellas, muy amables, para que venga su deseo, se respondi: Excelente! Vamos a buscar a dos adolescentes perfectas, dijeron [yndose] a buscar a sus hijas. Fueron verdaderamente blancas doncellas. Se les recomend entonces a aquellas adolescentes: Oh hijas nuestras, id al ro a lavar los vestidos. Si en seguida veis a aquellos tres mancebos, desnudaos ante ellos. Si sus corazones os desean, llamadles. Si os dicen: Iremos con vosotras?, responderis: S. Si os preguntan: De dnde vens?, De cules amos sois hijas?, que entonces les sea dicho: Somos hijas de jefes, y despus: Venga una prenda de vosotros. Cuando os la hayan dado, si ellos desean vuestros rostros, en verdad, daos a ellos; si entonces no os dais, os mataremos. En seguida nuestro corazn estar bien. Cuando la prenda exista, traedla; ser para nuestro espritu el testimonio de que ellos han ido con vosotras. As hablaron los jefes cuando dieron sus rdenes a las dos adolescentes. stas eran: Deseable, nombre de una doncella; Agradable, nombre de la otra. Estas dos llamadas Deseable. Agradable, fueron afuera, al ro, al Bao de Pluvioso, Sembrador, Volcn. Tal [fue] la decisin de todas las tribus. En seguida las adolescentes fueron, se adornaron, bellas, brillantes. Al ir adonde se baaba Pluvioso, se adornaron. En seguida lavaron. Cuando fueron, los jefes se regocijaron, a causa de sus hijas que iban. Al llegar al ro comenzaron a lavar, se desnudaron, las dos, hicieron ruido, patullando ante las piedras. Entonces aparecieron Pluvioso. Sembrador. Volcn. Llegaron all, al borde del ro, un poco sorprendidos solamente a la vista de las dos adolescentes que lavaban. He aqu que las jvenes tuvieron vergenza inmediatamente que lleg Pluvioso. Pero a Pluvioso no le vino deseo de las dos adolescentes. Entonces stas fueron interrogadas: De dnde vens?, fue dicho a las dos jvenes; fue dicho: Qu queris, al venir al borde de nuestro ro? Ellas replicaron: Fuimos enviadas por los jefes cuando vinimos. Id a ver los rostros de esos Pluviosos; hablad con ellos, nos dijeron los jefes. Que venga en seguida una prenda, si verdaderamente visteis sus rostros, nos fue dicho. As dijeron las dos adolescentes, entregando su mensaje. Ahora bien, las tribus queran que las jvenes fornicasen con los magos Pluvioso. Pluvioso, Sembrador, Volcn, dijeron, respondiendo a las dos adolescentes llamadas Deseable, Agradable: Bien! La prenda de nuestra conversacin con vosotras vendr. Esperad. Iris a llevarla a los jefes: [as] fue dicho. Celebraron en seguida consejo con Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar: Pintad tres vestidos, pintad los signos de nuestro ser ; que stos lleguen a [manos de] las tribus, que vayan con esas dos adolescentes que lavaban. Id a drselos. [As] fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn. En seguida estos tres pintaron. Primero Brujo del Envoltorio pint de los jaguares la imagen, la pintura, en la faz del vestido. En seguida Brujo Nocturno [pint] de las guilas, la imagen, la pintura, en la faz del vestido. Guarda-Botn pint entonces por todas partes abejas, por todas partes avispas; la imagen, la pintura, en la faz del vestido. Los tres terminaron la pintura de las tres piezas de tela que pintaban. Cuando llevaron despus a las llamadas Deseable, Agradable, los diversos vestidos, Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, les dijeron: He aqu la prenda de nuestra conversacin. Id pues ante las jefes. Pluvioso nos ha hablado realmente, diris. He aqu la prenda que traemos, les diris. Que se cubran con los vestidos que les daris. As hablaron ellos a las adolescentes ordenndoles que se fueran. Ahora bien, los vestidos pintados, llamados Xcucaah, llegaron cuando ellas llegaron. Los jefes se regocijaron cuando vieron las manos de las adolescentes suspendiendo las imgenes. Interrogaron a las jvenes. Visteis el rostro de Pluvioso?, fue dicho. Ciertamente, lo vimos, respondieron Deseable, Agradable. Muy bien. Si es verdad, qu prenda trais?, dijeron los jefes. En realidad los jefes pensaban que era la seal de su pecado. Entonces los vestidos pintados fueron desenrollados por las adolescentes: por todas partes jaguares, por todas partes guilas, y por todas partes abejas, avispas, [era] la pintura en los vestidos de faz brillante: apreciaron entonces la faz, se los pusieron. Nada fue hecho por los jaguares colocados primero sobre el jefe. Entonces el jefe se puso el segundo vestido pintado, la pintura de las guilas: el jefe pens solamente para s mismo que estaba bien, e iba y vena a la faz [de los suyos]. Desnud sus partes secretas a la faz de todos. Entonces el tercer vestido pintado fue colocado sobre el jefe: as las abejas, las avispas de la superficie, fueron puestas sobre l. Inmediatamente su carne fue mordida por las abejas, las avispas. No pudo soportar, no pudo sufrir, la mordedura de [aquellos] animales: entonces la boca del jefe grit a causa de los animales de los cuales slo la imagen estaba pintada en el vestido: la pintura de Guarda-Botn, la tercera pintura. Entonces [los jefes] fueron vencidos. En seguida las adolescentes Deseable, Agradable, fueron insultadas por los jefes. Qu son esos vestidos que habis trado? Adonde fuisteis a cogerlos, oh engaadoras?, fue dicho a las jvenes, injurindolas a causa de la derrota de todas las tribus por Pluvioso. Ahora bien, esas [tribus] hubieran querido que Pluvioso fuese a tener placer con aquellas Deseable, Agradable, que ellas fornicasen, y en el espritu de las tribus, que esto fuese para tentarlo. Pero su derrota no pudo acaecer a causa de aquellos hombres Sabios. Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn. 37 Entonces todas las tribus celebraron de nuevo consejo. Cmo los venceremos? Verdaderamente, tal como es su ser es grande, repitieron cuando se reunieron en Consejo. Pues bien, los atacaremos, los mataremos; nos adornaremos con flechas, con escudos. No somos numerosos? Que ni uno ni dos de nosotros se queden, dijeron tambin cuando celebraron consejo. Todas las tribus se adornaron. Numerosos [eran] los matadores cuando para la matanza estuvieron reunidas todas las tribus. Ahora bien. Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn estaban en la cima del monte; Volcn, [era] el nombre del monte; estaban all para sus engendrados , all en la montaa. Sus hombres no eran numerosos, no [eran] una multitud como la multitud de las tribus: un pequeo [nmero] solamente: la cima de la montaa les rodeaba . Sin embargo, entonces fue decidida su destruccin por las tribus cuando todas se reunieron, se congregaron, cuando todas se llamaron. He aqu, pues, que todas las tribus se juntaron, todas adornadas con sus flechas, con sus escudos: innumerables eran los metales preciosos de sus ornamentos: embellecido [estaba] el aspecto de todos los jefes, los Varones; todos en verdad cumplieron su palabra. En verdad, todos sern hechos realmente miserables. Ese Pluvioso, ese dios, es al que adoraremos si, solamente, lo hacemos prisionero, se dijeron unas a otras [las tribus]. Pero Pluvioso saba, y Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, saban; conocan lo que estaba decidido, pues no tenan ni sueo ni reposo desde que se haban preparado los arqueros, los guerreros. En seguida todos aquellos guerreros se levantaron; queriendo en sus corazones atacar nocturnamente, fueron. Pero no llegaron, sino que en camino aquellos guerreros se durmieron, y despus fueron vencidos por Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn. Juntos [se] durmieron en [el] camino; sin saberlo, todos acabaron por dormirse, en seguida comenz la depilacin de sus cejas, de sus barbas, por [los tres]; entonces se desprendieron los metales preciosos de sus gargantillas, de sus coronas, de sus collares; no fue sino el asta de sus lanzas a la que se le quitaron los metales preciosos . Para la humillacin de sus rostros fue hecha su depilacin, seal de la grandeza de los hombres Queche. Habindose despertado despus, inmediatamente tomaron sus coronas y las astas de sus lanzas: no haba ya metales preciosos en las astas y en las coronas. Quin nos lo quit? Quin nos depil as? De dnde vinieron a robarnos nuestros metales preciosos?, dijeron todos los guerreros. Seran quizs esos engaadores que roban hombres? No cesarn pronto de espantarnos? Ataquemos su ciudad; as volveremos a ver nuestros metales preciosos; esto es lo que les haremos, dijeron todas las tribus; todas obraron segn sus palabras. Ahora bien, en reposo [estaban] los corazones de Los de las Espinas, Los del Sacrificio, que estaban en la montaa. As, Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, habiendo celebrado un gran Consejo, hicieron fortificaciones al borde de su ciudad, no rodendola ms que de tablas, ms que de espinos, su ciudad. Hicieron en seguida maniques semejantes a hombres; esto fue [hecho] por ellos; despus los alinearon all, en las fortificaciones; de igual modo estaban all sus escudos, estaban all sus flechas, ron los cuales se les adorn; en sus cabezas se les pusieron coronas de metales preciosos; se les pusieron a aquellos simples maniques, a aquellos simples [muecos] construidos con madera; se les pusieron los metales preciosos que se haban ido a coger a las tribus en el camino y con los cuales los maniques fueron adornados por [los tres]. stos cavaron entonces alrededor de la ciudad. Pidieron en seguida consejo a Pluvioso. Moriremos? Seremos vencidos?. Sus corazones recibieron la respuesta ante Pluvioso. No os aflijis. He aqu lo que pondris contra ellos. No os espantis, fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn. 38 Entonces vnose a [darles] avispas, abejas que fueron a coger para erizar [la muralla]: llegadas, fueron puestas en cuatro grandes calabazas que fueron [colocadas] alrededor de la ciudad: se encerraron las abejas, las avispas, en las calabazas, para combatir con ellas a las tribus. La ciudad fue espiada, [rodeada] de emboscadas, juzgada por los enviados de las tribus. No son numerosos, dijeron, pero no haban llegado a ver ms que los maniques, los [muecos] construidos con madera, que dulcemente se balanceaban, sosteniendo sus flechas, sus escudos, y parecan verdaderamente hombres, parecan verdaderamente matadores. Cuando las tribus los vieron, todas las tribus se regocijaron de cun [pocos] venan. Numerosas [eran] las tribus existentes. Innumerables [eran] los hombres, los guerreros, los matadores, para matar a los de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn que estaban all en el monte Volcn, nombre, [del monte] en donde estaban. He aqu que contaremos su llegada. He aqu que all estaban Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn. Juntos estaban en la montaa con sus esposas, sus hijos, cuando llegaron todos los guerreros, los matadores; no solamente diez y seis mil. [ni] veinticuatro mil , de entre las tribus. Rodearon a la ciudad; vociferaban, adornados con flechas, con escudos; golpeaban sus escudos, silbaban, aullaban. Vociferaron exclamaciones, silbidos, cuando llegaron al pie de la ciudad. No haba en esto nada que pudiera espantar a Los de las Espinas. Los del Sacrificio: fueron simplemente a mirar desde el reborde de las fortificaciones; fueron en orden con sus esposas, sus engendrados. Sus espritus [fueron] solamente al encuentro de los actos, de la msica, de las palabras de las tribus cuando stas subieron a la faz del monte: poco faltaba para que acabasen [de llegar] hasta la entrada de la ciudad cuando se levantaron las cubiertas de las cuatro calabazas que estaban al borde de la ciudad; entonces salieron las abejas, las avispas, saliendo como humo del interior de cada una de las calabazas. As los guerreron fueron acabados por los animales que se pegaban a sus ojos, que se pegaban a sus narices, a sus bocas, a sus piernas, a sus brazos. Adonde han ido a coger, adonde han ido a reunir, todo lo que hay [aqu] de abejas, de avispas? Pegadas as, mordan los ojos; las bestezuelas se abatan furiosas sobre cada uno de los hombres. Embriagados por las abejas, las avispas, sin poder sostener sus flechas, sus escudos, [los hombres] caan sobre la haz de la tierra. Se tendan al caer ante la montaa. No sintieron que se les traspasaba con flechas, que se les tajaba con el hacha. Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, no se sirvieron ms que de madera podrida ; sus esposas se pusieron a matar. Solamente una parte [del enemigo] regres: las tribus [se] fueron a la carrera. Aquellos a quienes primero se alcanz fueron acabados, fueron matados: no pocos hombres perecieron: [los nuestros] no mataron tanto como sus corazones perseguan, porque los animales estuvieron [tambin] en contra de ellos No emplearon toda su valenta: sin flechas, sin escudos, mataron. Entonces fueron humilladas todas las tribus. Las tribus se humillaron, pues, ante la faz del Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botn. Tened piedad de nuestros rostros. No nos matis, dijeron. Muy bien. Pero debais morir. Os volveris, pues, tributarias, mientras haya das, mientras haya albas, fue respondido. Tal fue la derrota de todas las tribus por nuestras primeras madres, [nuestros primeros] padres; sucedi all en el monte ahora llamado Volcn. Aquellos primeros [antepasados] se fijaron, se multiplicaron, hicieron hijas, hicieron hijos, en la cima del Volcn. Se regocijaron cuando vencieron a todas las tribus, derrotadas all en el monte. As hicieron: humillaron a las tribus, a todas las tribus. En seguida sus corazones reposaron. Dijeron a sus engendrados que su muerte haba estado cercana cuando se haba querido matarlos. He aqu que contaremos la muerte de los llamados Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar. 39 Como ellos saban [que estaba] [prxima] su prdida, su muerte, dieron rdenes acerca de ella a sus engendrados. Ningn signo de enfermedad. No gimieron, no tuvieron angustia, cuando dejaron su Palabra a sus engendrados. He aqu los nombres de sus engendrados. Brujo del Envoltorio engendr dos [hijos]: Qo Caib nombre del primer hijo, Qo Cavib nombre del segundo hijo, hijos de Brujo del Envoltorio, abuelos, padres, de los Cavik. He aqu tambin los dos que engendr Brujo Nocturno, he aqu sus nombres: Qo Acul nombre del primer hijo. Qo Acutec se llam el segundo hijo, de Brujo Nocturno, [abuelos, padres] de los de Niha. Guarda-Botn no engendr ms que uno, llamado Qo Ahau. Estos tres engendraron. Brujo Lunar no tuvo hijos. En verdad, tales son los nombres de los engendrados de Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Entonces stos les dejaron sus rdenes. Juntos estaban los cuatro. Cantaron en la afliccin de sus corazones; sus corazones gimieron mientras cantaron: Nosotros Vemos, [es el] nombre del canto que cantaron cuando hicieron sus recomendaciones a sus engendrados. Oh hijos nuestros, vamos, nos regresamos; palabras del alba, preceptos del alba, os damos. Oh esposas nuestras, vosotras vinisteis tambin de nuestra lejana comarca, dijeron a sus esposas, haciendo recomendaciones a cada una. Ya est preparado, est manifiesto en el cielo el Smbolo de los Jefes. Nosotros no hacemos ms que regresar: hemos cumplido nuestra tarea; nuestros das estn acabados. Pensad en nosotros, no nos borris de vuestra memorial, no nos olvidis Vosotros veris vuestra casa, vuestro pas. Prosperad. Que as sea. Seguid vuestro camino. Ved de dnde vinimos. As dijo su Palabra, cuando ellos ordenaron. Y entonces Brujo del Envoltorio dej el signo de su existencia. He aqu el recuerdo mo que o? dejo. He aqu vuestra Fuerza. He ordenado, decidido, dijo. Dej entonces el signo de su existencia, la Fuerza Envuelta, as llamada: su faz no se manifestaba, sino que estaba envuelta; no se la desenrollaba: a costura no apareca porque se la envolva sin [que fuese] visible. As ordenaron ellos cuando se desvanecieron en la cima de la montaa. No fueron inhumados por sus esposas, sus hijos. Invisible [fue] su desaparicin, su desaparecimiento: visibles slo sus preceptos. El Envoltorio volvise preciso para los suyos, para quienes fue el recuerdo de sus padres; inmediatamente quemaron [copal] ante aquel, para ellos, recuerdo de sus padres. Entonces nacieron hombres de los jefes cuando stos sucedieron a Brujo del Envoltorio que haba comenzado, abuelo, padre, de los Cavik: pero sus hijos llamados Qo Caib, Qo Cavib, no desaparecieron. As murieron los cuatro, nuestros primeros abuelos, padres, cuando desaparecieron, cuando dejaron a sus engendrados, all en el monte Volcn, all en donde se quedaron sus hijos. Habiendo sido humillados, habiendo sido postrada su gloria, todas las tribus ya no tenan fuerza: no existan todas ms que para servir cada da. [Los quichs] se acordaban de sus padres: grande [era] para ellos la gloria del Envoltorio; no la desenrollaron, sino que estaba all en la Envoltura, con ellos. Fue llamada por ellos Fuerza Envuelta, cuando designaron, cuando dieron nombre a su Secreto dejado por sus padres, lo que hicieron en seal de su ser. Tal fue la desaparicin, la prdida, de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botn, Brujo Lunar, los primeros hombres que vinieron del otro lado del mar, del Este. Haca mucho tiempo que haban venido cuando murieron, ancianos, los llamados Los de las Espinas, Los del Sacrificio. 40 [Los tres hijos primognitos] pensaron despus en ir al Oriente, pensaron en las rdenes de sus padres, no las olvidaron. Sus padres haban muerto haca largo tiempo [cuando] se les dieron esposas de la tribu, suegros, cuando aquellos tres tornaron mujer. Cuando partieron, dijeron: Vamos all adonde el sol se levanta, de donde vinieron nuestros padres, lo dijeron al ponerse en camino. Aquellos tres, los procreados: Qo Caib, nombre de uno de los engendrados de Brujo del Envoltorio. El de todos los Cavik, Qo Acutec, nombre de uno de los engendrados de Brujo Nocturno. El de los Niha. Qo Ahau, nombre del nico engendrado de Guarda-Botn, el de los Ahau-Quich. Tales son los nombres de aquellos que fueron all lejos, del otro lado del mar; entonces aquellos tres se fueron. Segura era su Sabidura, era su Ciencia; su ser [no era] de hombres ordinarios. Dejaron rdenes a sus [hermanos] mayores, a sus [hermanos] menores, alegrndose de partir. No moriremos, regresaremos, dijeron los tres al partir. Ciertamente pasaron por el mar al llegar all lejos a Oriente, al ir a recibir sus poderes. He aqu el nombre del [ttulo del] jefe a cuyo pas llegaron: el Gobierno de los Orientales. Entonces llegaron ante el jefe Nacxit nombre del gran jefe, supremo Decididor de Palabra, de mucho poder. He aqu que l les dio las insignias del poder, todos sus atributos. Entonces vinieron las insignias de Consejero. Consejero Lugarteniente; entonces vinieron las insignias de la fuerza del poder de Consejero, Consejero Lugarteniente. Nacxit termin de darles los atributos del poder. He aqu los nombres: dosel, sitial con respaldo, flauta, [tambor] cham-cham, piedras negras y amarillas, garras, zarpas de puma, crneo de jaguar, Bho [de orejas de asno], [matanza de] venado, brazaletes. [Conchitas] tat, cascabeles, cuna, paales, caxcon, chiyom, aztapulul, todo lo que trajeron despus de haber ido del otro lado del mar a recibir la escritura de Lugar de la Abundancia, los escritos, dcese, de lo que ellos insertaron en su historia. Cuando hubieron llegado, despus, a la cima de la ciudad llamada Volcn, todos los Tam, los Iloc se reunieron, todas las tribus se congregaron, se alegraron de la llegada de Qo Caib, Qo Acutec, Qo Ahau, quienes volvieron a tomar all el poder tribal. Los Rabinal, los Cakchequel, los de Tziquina-ha, se alegraron. As aparecieron ante sus rostros las insignias de la grandeza del poder. Grande era tambin la existencia de las tribus antes de que ellas hubiesen acabado de manifestar su poder. [Los tres jefes] estaban all, en Volcn. Con ellos estaban todos aquellos que haban ido al lejano Oriente y que se extendieron por la montaa; todos [eran] numerosos. All murieron las esposas de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botn. Cuando, despus de haber dejado, [de haber] abandonado su pas, vinieron, buscaron otros lugares de donde fijarse, innumerables [fueron] los lugares en donde se establecieron, designndolos, dndoles nombres. All se amontonaron, se reforzaron nuestras primeras madres, nuestros primeros padres, decan antao los hombres cuando contaban que haban abandonado, dejado su primera ciudad llamada Volcn y [que] de all haban llegado a otra ciudad llamada Chi Quix. Se extendieron en cada cuartel de la ciudad, hicieron hijas, hicieron hijos. All en donde estuvieron, cuatro colinas llevaban juntas el nombre de la ciudad. Casaron a sus hijas, a sus hijos, pero por sus regalos, solamente para concluir, solamente para acabar, pusieron precio a sus hijas, lo recibieron; as, buena [era] la existencia que les proporcionaban. Entonces pasaron por cada fraccin de la ciudad; he aqu los nombres: Chi Quix, Chi Chac, Humetaha, Culba-Cavinal, nombres de las colinas donde habitaron. He aqu que escogieron las colinas de su ciudad, las colinas inhabitadas, que buscaron, porque todos eran numerosos. Aquellos que haban recibido el poder en Oriente haban muerto; eran viejos cuando llegaron all, a cada ciudad; cada una [de stas] por donde pasaron no posey [mucho tiempo] sus rostros; tuvieron dolores, tormentos, cuando llegaron a las lejanas ciudades, aquellos abuelos, aquellos padres. He aqu el nombre de la ciudad adonde llegaron. 41 Chi Izmachi [es el] nombre de la colina en donde estuvo despus su ciudad, en donde para siempre estuvieron. All creci su fuerza; pulverizaron su cal, su tierra blanca, bajo la cuarta generacin de jefes. Decidieron Conacho, Belche Queh, y tambin el Eminente Jefe. Despus gobernaron los jefes Cotuha e Iztayul, nombre del Consejero [y] del Consejero Lugarteniente; gobernaron all en Chi Izmachi, que se convirti en una ciudad perfecta que ellos hicieron. Tres Grandes Mansiones solamente se formaron en Iznachi, las veinticuatro Grandes Mansiones no se formaron todava. Sus tres Grandes Mansiones se formaron: una, la Gran Mansin de los Cavek; otra, la Gran Mansin ante el rostro de los Niha; otra tambin, la de los Ahau-Quich. Solamente [como] dos serpientes [eran] las dos fracciones del pueblo. Ahora bien, en Izmachi su corazn era nico; no haba alertas, no haba dificultades; el gobierno estaba en reposo; no haba guerras, revueltas; solamente la calma, solamente la paz, en sus corazones. No haba envidia, no haba odio; en sus acciones, pequea era su fuerza; no haba nada importante, no haba engrandecimiento. Entonces trataron de [hacer] sobrepujar el escudo, all en Izmachi, como marca de su potencia; entonces lo hicieron el signo de su fuerza, el signo tambin de su grandeza. Cuando esto fue visto por los Iloc entonces la guerra naci, [hecha] por los Iloc, que queran venir a matar al jefe Cotuha, no queriendo [tener] sino un jefe suyo. En cuanto al jefe Iztayul, queran castigarlo, queran que fuera castigado por los Iloc, que fuera condenado a muerte. Pero su envidia no prevaleci contra el jefe Cotuha, quien march contra ellos antes de que [l], [el] jefe, fuera matado por los Iloc, Tal fue el origen de la revuelta y del tumulto de la guerra. Primeramente [los Iloc] atacaron a la ciudad, fueron a matar. Queran la prdida del rostro Queche: que ellos solos gobernasen [era] su pensamiento. Pero no llegaron ms que para morir. Fueron [hechos] prisioneros, fueron [hechos] cautivos, sin que se salvasen muchos. Entonces se comenz a sacrificarlos. Los Iloc fueron sacrificados ante los dioses: este pago de sus faltas fue hecho por el jefe Cotuha. Muchos se convirtieron en servidores, vasallos, tributarios, habiendo ido a entregarse a la derrota por la guerra contra los jefes, contra los barrancos, la ciudad . Sus corazones haban deseado la prdida, el oprobio, de la faz de la jefatura Quich: esto no pudo hacerse. Asi nacieron los sacrificios humanos ante los dioses: entonces se hizo el escudo de guerra, el origen, el comienzo, de la defensa de la ciudad Chi Izmachi. Ah tambin [estuvo] el comienzo, el origen, de su fuerza, porque verdaderamente grande fue la potencia del jefe Quich. Por todas partes jefes Sabios, sin que nadie los humillase, sin que nadie los decentase. Kilos hicieron grande el poder que comenz all en Izmachi. All aumentaron las escarificaciones [ante] los dioses, y el terror: todas las tribus, tribus pequeas, tribus grandes, se aterrorizaron viendo la entrada de los hombres prisioneros que sacrificaron, que mataron, para [acrecentar] su fuerza, su dominacin, el jefe Cotuha el jefe Iztayul, con los Niha, los Ahau-Quich. Slo estas tres fracciones del pueblo estaban en la ciudad llamada Izmachi. All comenz tambin la comida, el festn para sus hijas, cuando stas se casaban. Por esto se regocijaron los llamados las tres Grandes Mansiones; all bebieron sus bebidas: all comieron sus alimentos, precio de sus hermanas, de sus hijas; se regocijaron en sus corazones. Hicieron sus alimentos, sus calabazas cinceladas, en sus Grandes Mansiones. Solamente nuestras acciones de gracias, solamente nuestras ofrendas, como signo de nuestro discurso, como signo de nuestra palabra sobre las esposas, los esposos, decan. All designaron a sus clanes, sus siete tribus, sus barrios. Unmonos, nosotros los Cavik, nosotros los Niha, y nosotros los Ahau-Quich, dijeron los tres clanes, las tres Grandes Mansiones. Largo tiempo haban estado all en Izmachi cuando encontraron, cuando vieron otra ciudad, cuando abandonaron la de Izmachi. 42 Cuando se levantaron despus para partir, fueron a la ciudad Gumarcaah, cuyo nombre fue dicho por los quichs cuando llegaron los jefes Cotuha, Gucumatz, todos los jefes; comenz, [entonces] la quinta generacin de hombres desde el origen del alba, el origen de las tribus, el origen de la vida, de la existencia. Hicieron all numerosas casas; all tambin hicieron la Casa de los Dioses; en el centro, en la cima de la ciudad, la pusieron cuando llegaron, cuando se fijaron. En seguida su potencia creci todava. Numerosas, considerables, [eran] sus Grandes Mansiones, cuando stas celebraron Consejo; se reunieron, se subdividieron, porque haban nacido sus querellas; se envidiaban por el precio de sus hermanas, el precio de sus hijas, ya no ofrecan sus bebidas ante sus rostros. He aqu el origen de sus subdivisiones cuando se efectu el lanzamiento de los huesos, de los crneos de los muertos, que ellos se arrojaron. Entonces se separaron en nueve clanes; habiendo acabado la querella de las hermanas, de las hijas, se ejecut la decisin de que gobernaran veinticuatro Grandes Mansiones, y esto sucedi. Haca mucho tiempo que todos [los hombres] haban llegado all a su ciudad cuando ajustaron las veinticuatro Mansiones all en la ciudad de Gumarcaah. Bendecida por el Santo Obispo, esta ciudad est vaca, abandonada . All llegaron a ser poderosas, reunieron brillantemente sus bancos, sus sitiales con respaldo; todas las faces de su fuerza haban sido distribuidas a cada uno de los jefes: nueve clanes fueron asignados a los nueve jefes de los Cavik, nueve a los jefes de los Niha, cuatro a los jefes de los Ahau-Quich; dos a los jefes de los Zakik; llegaron a ser numerosos; numerosos tambin [los subalternos] detrs de los jefes; stos [eran] solamente los primeros a la cabeza de sus hijos, de su prole; muchos [sub] clanes [fueron asignados] a cada uno de los jefes. Diremos los nombres [de los ttulos] de esos jefes, cada uno para cada una de las Grandes Mansiones. He aqu los nombres [de los ttulos] de los jefes ante la faz de los Cavik. He aqu los nombres de los primeros jefes: Consejero, Consejero Lugarteniente, El de Pluvioso, El de los Poderosos del Cielo, Gran Elegido de los Cavik, Hombre del Consejo de Chituy, Colector de Impuestos de Quehnay, Hombre del Consejo del Juego de Pelota de Tzalatz, Orador Lugarteniente. Tales son los jefes ante la faz de los Cavik, los nueve jefes asignados [cada uno] a cada una de las Grandes Mansiones de las cuales sern vistas [ms adelante] las faces. He aqu los jefes ante la faz de los Niha. He aqu los primeros jefes: Jefe-Eminente, Jefe Hablador de los Hombres, Eminente Lugarteniente, Gran Lugarteniente, Orador Lugarteniente, Gran Elegido de los Niha, El de Sembrador, Jefe Reunidor, de los Festines de Zaklatol, Gran Colector de Impuestos de Yeoltux; los nueve jefes ante la faz de los Niha. He aqu en seguida a los Ahau-Quich. He aqu los nombres de sus jefes: Hablador de los Hombres, Jefe Colector de Impuestos, Jefe Gran Elegido de los Ahau-Quich, Jefe [de Los] de Volcn; cuatro jefes ante la faz de los Ahau-Quich, asignados a [cuatro] Grandes Mansiones. Dos clanes de los Zakik tuvieron tambin jefes: [El de] la Gran Mansin Florida, Eminente de los Zakik; estos dos jefes [tenan] cada uno una Gran Mansin. 43 As se completaron los veinticuatro jefes, y las veinticuatro grandes Mansiones existieron. Entonces crecieron la fuerza, la dominacin, en Quich; entonces se ilustr, entonces domin la grandeza de la raza Quich. Entonces fue pulverizada la cal, fue pulverizada la tierra blanca, para el barranco, la ciudad. Las tribus pequeas, las tribus grandes, vinieron adonde estaba el nombre del jefe que [haca la] grandeza del Quich; entonces nacieran la fuerza, la dominacin. Entonces nacieron la Casa de los Dioses y las casas de los jefes. [stos] no las edificaron, no trabajaron en ellas, no hicieron [ellos mismos] las casas; no hicieron ni siquiera la Casa de los Dioses; [todo esto no fue hecho] ms que por sus hijos, su prole, [quienes se haban] multiplicado . stos no fueron tomados por violencia, por astucia, por rapto; en verdad sobre cada uno de ellos [gobernaban] sus jefes [propios] . Numerosos eran los hermanos mayores, los hermanos menores. Reunieron sus existencias. Acrecieron el renombre de cada uno de los jefes. Verdaderamente preciosa, verdaderamente grande, [era] la potencia de los jefes; el respeto hacia los jefes creci, y su gloria naci por los hijos, la prole, cuando se multiplicaron tambin los del barranco, los de la ciudad. Ciertamente, no todas las tribus vinieron a darse as, como cuando durante la guerra se haban humillado los barrancos, las ciudades, sino que por los jefes Sabios se ilustraron el jefe Gucumatz, el jefe Cotuha. En verdad, aquel Gucumatz lleg a ser un jefe Sabio. Una hebdmada para subir al cielo; una hebdmada caminaba para descender a Xibalb. Una hebdmada l era serpiente, se volva realmente serpiente: una hebdmada se haca guila, una hebdmada tambin jaguar, se volva verdaderamente la imagen del guila, del jaguar; una hebdmada an, sangre coagulada, volvindose solamente sangre coagulada. Verdaderamente, la existencia de aquel jefe Sabio espantaba ante su rostro a todos los jefes. El rumor se divulg; todos los jefes conocieron la existencia de aquel jefe Sabio. Tal fue el origen de la grandeza del Quich cuando el jefe Gucumatz hizo aquellos signos de su grandeza. Su faz no se perdi en los corazones de los nietos, de los nios. l no hizo aquello para que hubiese un jefe Sabio sino para, por su existencia, hacer someterse a todas las tribus, para, por sus actos, estar solo a la cabeza de las tribus . Aquellos jefes Sabios llamados Gucumatz [y Cotuha]fueron la cuarta generacin de jefes y verdaderos Consejero. Consejero Lugarteniente. Qued su posteridad, su descendencia, que tuvo la fuerza la dominacin cuando engendraron hijos que hicieron mucho. As fueron engendrados Tepepul, Ztayul, cuyo gobierno fue la quinta generacin: fueron jefes: cada generacin de jefes engendr. 44 He aqu ahora los nombres de la sexta generacin de jefes, los dos muy grandes jefes: E-gag-Quicab, nombre de un jefe; Cavizimah, nombre del otro. Quicab, Cavizimah, hicieron mucho; engrandecieron el Quich por su existencia verdaderamente sabia. He aqu la humillacin, la destruccin, de los barrancos, de las ciudades, de las tribus pequeas, de las tribus grandes, muy cercanas, entre las cuales estaban antao la ciudad, la colina, de los Cakchequel, la Chuvila actual, y la colina de los Rabinal, la Pamaca , la colina de los Caok, la Zaka-baha , as como la ciudad de Zakuleu , Chuvi-Migina , Xelahu , Chuva-Tzak , y Tzolohche . Quicab los detestaba; hizo la guerra; en verdad, l humill, destruy, los barrancos, las ciudades, de los Rabinal, de los Cakchequel, de los Zakuleu. Lleg, venci, a todas las tribus. Quicab llev lejos sus armas. Cuando una fraccin, dos fracciones, no traan el tributo de todos sus bienes, l humillaba a sus ciudades. Las tribus trajeron el tributo ante Quicab, Cavizimah. Entraron en servidumbre; fueron desangradas, fueron asaetadas en los rboles; no tuvieron ya gloria, no tuvieron ya renombre. Tal fue la destruccin de las ciudades, al instante destruidas sobre la tierra. Como hiere el relmpago y destruye a la piedra, [Quicab] aterrorizaba de sbito, someta a las tribus. Delante de Colch, un montculo de piedras es hoy la seal de una ciudad; poco falta para que no est tallada como si l la hubiera cortado con el hacha; all, en el valle llamado Petatayub, est visible ahora; todos los hombres vieron al pasar ese testimonio de la bravura de Quicab. No se le pudo matar, no se le pudo vencer. Verdaderamente era un Varn; tom los tributos de todas las tribus. Cuando, habiendo celebrado consejo, todos los jefes fueron a fortificar los contornos de los barrancos, los contornos de las ciudades, l humill a las ciudades de todas las tribus. Despus salieron los guerreros exploradores, fueron creados los clanes que deban habitar en las colinas [abandonadas]. Si la tribu volviera a habitar la ciudad, decan todos los jefes, uniendo sus Sabiduras. [Los guerreros] iban entonces a los lugares designados. Como nuestra muralla, como nuestro clan, como nuestras empalizadas, nuestras fortalezas, ser esto. Que sta sea nuestra valenta, nuestra bravura, decan todos los jefes en los lugares indicados, cada uno para su clan, para combatir a los guerreros [enemigos]. Cuando esto fue ordenado, fueron a los lugares designados a habitar el pas de las tribus; fueron para esto a aquellas regiones. No os asustis si hay guerreros que marchan contra vosotros para mataros; venid aprisa a decir [me] lo; yo ir y los matar, les dijo Quicab cuando dio sus rdenes a todos y al Eminente, al Hablador de los Hombres. Entonces fueron los arqueros, los honderos, as llamados; no fueron ms que los antepasados, los padres, de todos los hombres Queche; estaban en cada colina, solamente para guardar las colinas, solamente para velar sobre las flechas, las hondas, para guardar [las] [contra] la guerra, cuando fueron. Sin alba diferente, sin dioses diferentes, solamente para fortificar sus ciudades . Entonces todos aquellos [ocupantes] salieron: Los de Uvila, Los de Chutimal, Zakiya, Xahbaquieh, Chi-Temah, Vahxalahuh, con los de Cabrakn, Chabicak-Chi-Hunahpu, con Los de Mak, Los de Xoyabah, Los de Zakcabaha, Los de Zihaya, Los de Migina, Los de Zelahub, de las llanuras, de los montes; salieron a velar sobre la guerra, a guardar la tierra adonde iban por [orden de] Quicab, Cavizimah, Consejero, Consejero Lugarteniente, y del Eminente, el Hablador de los Hombres, los cuatro jefes. Fueron enviados para velar sobre los guerreros [enemigos] de Quicab. Cavizimah, nombres de los dos jefes ante los Cavik; de Quem, nombre del jefe ante los Niha; de Achak-lboy, nombre del jefe ante los Ahau-Quich. Tales son los nombres de los jefes que enviaron, que expidieron, cuando sus hijos, su prole, fueron a las colinas, a cada colina. Primero fueron. [En seguida] llegaron prisioneros, llegaron cautivos, ante Quicab. Cavizimah el Eminente, el Hablador de los Hombres. Los arqueros, los honderos, hicieron la guerra, hirieron prisioneros, hicieron cautivos. Aquellos guardianes llegaron a ser Varones; su renombre, su memoria, se acrecentaron por los jefes cuando regresaron a darles lodos sus prisioneros, sus cautivos. En seguida se unieron los consejos de los jefes: Consejero. Consejero Lugarteniente. Eminente, Hablador de los Hombres. De all sali la Decisin de que aconteciere lo que aconteciere, ellos seran los primeros, sus cargos representaran a los clanes. Yo Consejero, yo Consejero Lugarteniente: Consejero es mi dignidad, como t Jefe Eminente: la potencia de los Eminentes existir, dijeron todos los jefes cuando tomaron su Decisin. Lo mismo hicieron los Tam, los Iloc. De rostros iguales [fueron] las tres fracciones del Quich, cuando tomaron posesin, cuando fueron escogidos, los primeros de sus hijos, de su prole. Tal fue la Decisin tomada, pero no fue tomada all, en el Queche. Los nombres subsisten de las colinas en donde tomaron posesin los primeros de los hijos, de la prole, estando entonces cada uno en su colina y habindose reunido juntos. Xebalax, Xecamac, [son los ] nombres de las colinas en donde tomaron posesin en donde llegaron al poder. Esto se hizo en Chulimal. Tales fueron su eleccin, su loma de posesin, y la designacin de veinte Eminentes, de veinte Consejeros, por el Consejero, el Consejero Lugarteniente. El Eminente, el Hablador de los Hombres. Tomaron posesin de su cargo todos los Eminentes, Consejeros, once Grandes Elegidos. Eminente Jefe, Eminente de los Zakik, Eminente de los Varones, Consejeros de los Varones, Carpinteros de los Varones, Cima de los Varones; tales son los nombres [de las dignidades] de Varones que ellos crearon, que ellos escogieron, que ellos nombraron, en sus bancos, sus sitiales con respaldo, los primeros de los hijos, de la prole, de los hombres Quich, los exploradores, los oidores, los arqueros, los honderos; murallas, puertas, empalizadas, fortalezas, [hubo] alrededor del Quich. Lo mismo hicieron los Tam, los Iloc; los primeros de los hijos, de la prole, que estaban en cada colina, tomaron posesin, fueron escogidos. Tal fue el origen de los Eminentes-Consejeros, de las dignidades de cada clan hoy; as fue su aparicin cuando stas aparecieron por [orden de los] Consejero, Consejero Lugarteniente, y del Eminente, del Hablador de los Hombres, cuando stas surgieron. 45 He aqu que diremos los nombres de las Casas de los Dioses. En verdad, la casa se llamaba con el nombre del dios. Grandsimo Edificio de Pluvioso, [era el] nombre del edificio, de la casa de Pluvioso, de los Cavik. Sembrador, nombre del edificio, de la casa de Sembrador, de los Niha. Volcn, nombre del edificio, de la casa del dios de los Ahau-Quich. Mansin Florida que se ve en Cahbaha, nombre de otro grandsimo edificio en donde estaba una piedra adorada por los jefes Quichs, adorada por toda la tribu. La tribu comenzaba el sacrificio ante Pluvioso; en seguida el Consejero, el Consejero Lugarteniente, adoraba tambin; finalmente base a dar las plumas, los tributos, ante los jefes. He aqu los jefes que ellos sostenan, que ellos alimentaban; el Consejero, el Consejero Lugarteniente. Ellos haban fundado la ciudad, aquellos grandes jefes, aquellos hombres Sabios, aquellos jefes Sabios, Gucumatz, Cotuha, as como los Sabios jefes Quicab, Cavizimah. Saban si la guerra se hara. Todo se les manifestaba; vean si habra muerte o hambre o revuelta. Igualmente saban adonde estaba la manifestacin, adonde estaba el Libro llamado por ellos Libro del Consejo. No solamente as era grande la existencia de los jefes, [sino que] grandes tambin [eran] sus ayunos, pago de los edificios, pago del poder por ellos. Largo tiempo ayunaban, sacrificaban ante sus dioses. He aqu su modo de ayunar. Nueve hombres ayunaban; otros nueve sacrificaban, incensaban; trece hombres ms ayunaban, y trece sacrificaban, incensaban, ante Pluvioso, ante su dios; no coman ms que zapotillos rojos, zapotes matasanos, frutas; no [tenan] tortillas para comer; o diecisiete hombres sacrificaban o diez [y siete] ayunaban; no coman verdaderamente mientras cumplan los grandes preceptos, ese signo del ser de los jefes . No tenan esposas con las cuales dormir; permanecan solos, se guardaban de ellas, ayunaban; solamente estaban a diario en la Casa de los Dioses, no haciendo ms que adorar, incensar, sacrificar. All estaban por la tarde, al alba. Solamente geman sus corazones, solamente geman sus vientres, pidiendo la felicidad, la vida, para sus hijos, su prole, y tambin su potencia, levantando sus rostros al cielo. He aqu su ruego a los dioses cuando pedan, he aqu el gemido de sus corazones: Salve, Bellezas del Da, Maestros Gigantes, Espritus del Cielo, de la Tierra, Dadores del Amarillo, del Verde, Dadores de Hijas, de Hijos! Volveos [hacia nosotros], esparcid el verde, el amarillo , dad la vida, la existencia, a mis hijos, [a] mi prole. Que sean engendrados, que nazcan vuestros sostenes, vuestros nutridores, que os invoquen en el camino, [en] la senda, al borde de los ros, en los barrancos, bajo los rboles, bajo los bejucos. Dadles hijas, hijos. Que no haya desgracia, ni infortunio. Que la mentira no entre detrs de ellos, delante de ellos. Que no caigan, que no se hieran, que no se desgarren, que no se quemen. Que no caigan ni hacia arriba del camino, ni hacia abajo del camino. Que no haya obstculo, peligro, detrs de ellos, delante de ellos. Dadles verdes caminos verdes sendas. Que no hagan ni su desgracia ni su infortunio vuestra potencia, vuestra hechicera. Que sea buena la vida de vuestros sostenes, de vuestros nutridores, ante vuestras bocas, ante vuestros rostros, oh Espritus del Cielo, oh Espritus de la Tierra, oh Fuerza Envuelta, oh Pluvioso, Sembrador, Volcn, en el cielo, en la tierra, en los cuatro ngulos, en las cuatro extremidades. En tanto que exista el alba, en tanto que exista la tribu, que estn ellos ante vuestras bocas, [ante] vuestros rostros, oh dioses. As [rogaban] los jefes cuando adentro [de la Casa de los Dioses] ayunaban los nueve hombres, los trece hombres, los diecisiete hombres. Ayunaban durante el da. Sus corazones geman sobre sus hijos, su prole, y sobre todas las esposas, los engendrados, cuando cada uno de los jefes haca su oficio. Ese era el precio de su blanca vida, el precio de su poder, de aquel poder de Consejero, Consejero Lugarteniente, Eminente, Hablador de los Hombres . De dos en dos entraban [en funciones], se reemplazaban, encargados de la tribu y de todos los hombres Queche. nica [era] la fuente de su historia, la fuente de su sostn, [de su] alimento. Semejante [era] la fuente de su historia, semejantes tambin las acciones de los Tam, de los Iloc, y de los Rabinal, de los Cakche-quel, [de] Los de Tziquinaha, Tuhalaha, Uchabaha; entonces nica palabra y odo [haba] entre los Queche cuando hacan todo aquello. No solamente gobernaban as, sino que [adems] no ponan aparte los dones de sus sostenes, de sus nutridores, sino que [con ellos] hacan alimentos, bebidas . No les pagaban. Haban ganado, haban arrebatado su poder, su fuerza, su dominacin . No solamente se humillaron as los barrancos, las ciudades, [sino que] las tribus pequeas, las tribus grandes, dieron de buen grado , llegaron jadetas, llegaron metales preciosos y llegaron mbar, gigantescos puados, gigantes con esmeraldas, con piedras preciosas, llegaron verdes guirnaldas; estos tributos de todas las tribus llegaron ante los jefes Sabios Gucumatz, Cotuha, y ante Quicab, Cavizimah, Consejero, Consejero Lugarteniente, [y ante] el Eminente, el Hablador de los Hombres. Ciertamente, aquello no era poca [cosa], y no eran pocas las tribus que [aquellos jefes] haban vencido; de numerosas fracciones de tribus vena el tributo al Queche: y ellas sintieron, sufrieron pesadumbre. [No fue] aprisa, sin embargo, como naci la Fuerza [de aquellos jefes] Gucumatz fue el origen de la grandeza del poder, el comienzo del engrandecimiento, y el engrandecimiento del Quich. He aqu que pondremos en orden las generaciones de los jefes con sus nombres; nombraremos a todos los jefes. 46 He aqu las generaciones, el orden, de todos los gobiernos que tuvieron su alba en Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botn, Brujo Lunar, nuestros primeros abuelos, nuestros primeros padres, cuando se mostr el sol, cuando se mostraron la luna, las estrellas. He aqu que vamos a comenzar las generaciones, el orden de los gobiernos, desde el origen de [su] tronco hasta la entrada [en funciones] de los jefes, y cuando entraba [en posesin del cargo], cuando mora, cada generacin de jefes, de abuelos, con la jefatura de toda la ciudad, cada uno de los jefes. He aqu que se manifestar el rostro de cada uno de los jefes, he aqu que se manifestar cada rostro, de cada uno de los jefes quichs. GRANDES MANSIONES DE LOS CAVIK Brujo del Envoltorio, origen de los Cavik. Qo Caib, segunda generacin, despus de Brujo del Envoltorio. Balam Conach comenz [las funciones de] Consejero; tercera generacin. Cotuha, Ztayul , cuarta generacin. Gucumatz, Cotuha, origen de los jefes Sabios, fueron la quinta generacin. Tepepul, Ztayul, sexto orden. Quicab Cavizimah , el sptimo cambio del poder; igualmente Sabios. Tepepul e Iztayub, octava generacin. Tecum , Tepepul, novena generacin de jefes. Vahxaki-Caam , Quicab, dcima generacin de jefes. Vukub-Noh , Cavatepech undcimo grado de jefes. Oxib-Quieh , Beleheb-Tzi , duodcima generacin de jefes; gobernaban cuando vino Donadi; fueron ahorcados por el jefe Caxtilan. Tecum, Tepepul, fueron tributarios ante los hombres Caxtilan; dejaron hijos; decimotercia generacin de jefes. Don Juan de Rojas, don Juan Corts, decimocuarta generacin, fueron engendrados por Tecum, Tepepul. He ah las generaciones, el orden, del gobierno de los jefes Consejero, Consejero Lugarteniente, ante la faz de los Cavik-Quich. He aqu que diremos otra vez los clanes. He aqu las Grandes Mansiones de cada uno de los jefes despus del Consejero, del Consejero Lugarteniente; he aqu los nombres de las nueve Grandes Mansiones y los nombres de las jefaturas de cada Gran Mansin. Jefe Consejero, [jefe supremo de Gran Mansin: Cu Ha, nombre de la Gran Mansin. Jefe Consejero Lugarteniente: Tziquin, nombre de la Gran Mansin [de la cual era jefe supremo]. Gran Elegido de los Cavek. [jefe] supremo de Gran Mansin. Jefe El de Pluvioso, [jefe] supremo de Gran Mansin. Jefe El de los Poderes del Cielo, [jefe] supremo de Gran Mansin. Hombre del Consejo de Chituy [jefe; supremo de Gran Mansin. Colector de Impuestos de Quehnay, [jefe] supremo de Gran Mansin. Hombre del Consejo en la Sala [del juego] de Pelota de Tzalatz-Xcuhxeha, [jefe supremo de Gran Mansin. Dominador de los Extranjeros, [jefe] supremo de Gran Mansin. Tales son los nombres de los clanes de los Cavik. Numerosos los hijos, los engendrados, detrs de esas nueve Grandes Mansiones. GRANDES MANSIONES DE LOS NIHA He aqu las nueve Grandes Mansiones de los Niha. Diremos primero las generaciones de su gobierno. nico fue el tronco, el origen, antes del nacimiento del da, del nacimiento del alba, para los hombres. Brujo Nocturno, primer abuelo, padre. Qo-Acul, Qo-Acutec, segunda generacin. Qo-Chahuh, Qo-Tzibaha , tercera generacin. Beleheb Gih , cuarta generacin. Cotuha, quinta generacin de jefe. Batza, sexta generacin. Ztayul, en seguida, sptima generacin. Cotuha, octavo orden de gobierno. Beleheb Gih, noveno grado. Quema, as llamado, dcima generacin. Ahau-Cotuha , undcima generacin. Don Christval, as llamado, gobern ante la faz de los hombres Caxtilan. Don Pedro de Robles , Jefe Eminente, ahora. stos son todos los jefes habidos sucesivamente [como] Jefes Eminentes. He aqu que diremos en seguida la jefatura de cada Gran Mansin. Jefe Eminente, el primer jefe ante los Niha, [jefe] supremo de Gran Mansin. Jefe Hablador de los Hombres [jefe] supremo de Gran Mansin. Jefe Eminente Lugarteniente, [jefe] supremo de Gran Mansin. Gran Lugarteniente [jefe] supremo de Gran Mansin. Orador Lugarteniente, [jefe] supremo de Gran Mansin. Gran Elegido de los Niha, [jefe] supremo de Gran Mansin. Jefe [El de] Sembrador, [jefe] supremo de Gran Mansin. Jefe de los Festines, [jefe] supremo de Gran Mansin. Gran Colector de Impuestos de Yeoltux, [jefe] supremo de Gran Mansin. Tales son las Grandes Mansiones de la faz de los Niha, tales son los nombres que designan a los clanes de los Niha. Numerosos [son] tambin los hombres de los clanes de cada uno de los jefes de quienes dijimos primero los nombres. GRANDES MANSIONES DE LOS AHAU-QUICH He aqu tambin a los de los Ahau-Quich. He aqu al abuelo, al padre: Guarda-Botn, primer hombre. Qo-Ahau, nombre del jefe de la segunda generacin. Caklacn . Qo-Cozom. Comahcun. Vukub-Ah . Qo-Camel. Coyabacoh. Vinak-Bam. Tales son los jefes ante la faz de los Ahau-Quich, y tales [son] las generaciones, los grados. He aqu los nombres [de los ttulos] de los jefes en las Grandes Mansiones; cuatro Grandes Mansiones solamente: Hablador de los Hombres, nombre del primer jefe, [jefe] supremo de Gran Mansin. Colector de Impuestos de los Ahau [Quich], segundo jefe, [jefe] supremo de Gran Mansin. Gran Elegido, de los Ahau [Quich], tercer jefe, [jefe] supremo de Gran Mansin. [El de] Volcn, cuarto jefe, [jefe] supremo de Gran Mansin. As cuatro Grandes Mansiones de la faz de los Ahau-Quich. Haba pues tres Grandes Elegidos como padres escogidos por todos los jefes quichs. Juntos se reunan los tres Elegidos, aquellos engendradores, aquellas madres, de la palabra, aquellos padres de la palabra. Bastante grande [era] el ser de los tres Elegidos . [El primero], Gran Elegido ante la faz de los Niha; el segundo. Gran Elegido de los Ahau [Quich], ante la faz de los Ahau-Quich; el tercero, Gran Elegido [de los Cavek]; tres Elegidos, cada uno ante la faz de su clan. Tal fue la existencia del Quich, porque ya no hay est perdido, aquello que haca ver lo que fueron antao los primeros jefes. As, pues, es el fin de todo el Quich llamado Santa Cruz. VOCABULARIO DE LOS NOMBRES SAGRADOS QUE SE CITAN EN LA OBRA A fin de evitar la excesiva multiplicidad de las notas, ya muy numerosas dice Georges Raynaud, doy aqu los nombres propios de los dioses, hroes, animales mticos y lugares sagrados o fabulosos; mi traduccin de ellos slo contiene su interpretacin. Cuando supongo que sta es nueva, aado a continuacin una (R). En este vocabulario sigo el orden de la aparicin de dichos nombres en el texto, indicando simplemente los nmeros de los prrafos. 1. Tzakol: Constructores. Bitol: Formadores. Alom: Procreadores. Qaholom: Engendradores. Hun Ahpu Vuch: Maestro Mago del Alba; smbolo fontico. 1Tirador de Cerbatana-Opossum. Hun Ahpu Utiu: Maestro Mago del Da (R); smbolo fontico: 1 Tirador de Cerbatana-Coyote [Brinton ha credo que el Coyote representaba a la noche]; no siendo de fcil escritura la palabra Pu [z], la magia [y ms especialmente el acto mgico por excelencia, el sacrificio humano o divino] ha sido representada fonticamente por Pu [b], la cerbatana; de ah viene que la cerbatana sea el arma de esos dioses. [El Vocabulario N 41 del Fondo Americano de la Biblioteca Nacional de Pars da para Hunahpu el sentido secundario de Flor Fragante; ahora bien: en el calendario cackchiquel, Hunahpu corresponde al da Xchitl, Flor del mes mexicano y a Ahau, Jefe, de los yucatecos. Debe advertirse, adems, que Romn y Zamora acopla Hun Ahpu y no Hun Batz a Hun Chuen.]Zaki Nima Ak: el Gran Cerdo del Alba (R). Zaki Nima Tzyz: el Gran Tapir del Alba (R). [stas son las dos nicas divinidades a las cuales he conservado la, quizs primitiva, forma animal. No creo, sin embargo, que sean esas las interpretaciones que les daban los quichs del siglo XVI y que se deba considerar a esos dos nombres como una supervivencia de los dioses animales y, por consiguiente, como si designaran un celeste Cerdo y un celeste Tapir] [Pisote: Nasua Narica]. [Aqu, como en el resto de la obra, empleo indiferentemente Piste y Tapir, aunque estos dos nombres indiquen dos animales bien diferentes; todos los vocabularios que he podido consultar dan las dos traducciones por Tzyiz, y por tanto me es imposible precisar, por el momento. Har notar, adems, que la palabra Tzyis slo aparece tres veces.] Los Vocabularios permitiran otras dos interpretaciones: 1 Ak: lengua [de la boca] y Tzik: hablar, de donde podra obtenerse: Gran Hablador del Alba y Gran Orador del Alba, para los dos nombres completos; 2 Ak: pimiento [chile] y Tzys: picar, de donde saldra: el Gran Mortificador [por lo picante del pimiento] del Alba y el Gran Escarificador del Alba. Tepeu: Dominadores. Gucumatz: el Kukulkan Poderosos del Cielo (R) de los mayas. Este ltimo nombre era uno de los eptetos, el principal quiz, de los antiguos dioses supremos: los diversos pueblos de la Amrica Media tradujeron en sus lenguas [Quetzalcohuatl de los nahuas] la lectura puramente fontica del peroglifico-smbolo Emplumada Serpiente de este nombre divino que acab por no ser aplicado, al menos entre los mexicanos, ms que a un dios del viento, especialmente del viento del Este, aunque de origen solar. Qux Cho: Espritus de los Lagos. Kux Palo: Espritus del Mar. Ah Rax Lak: Los de la Jadeta Verde [o Rica], los de la Tierra Llana y Verde [o Rica] (R). Ah Rax TzeI: Los de la Verde [o Rica] Copa [de las Aguas]. lyom: Abuela. Mamom: Abuelo. Xpiyacoc: Antiguo Secreto. Antiguo Misterio (R). Xmucane: Antigua Ocultadora. [Cipactonal [o Cipactli] y Oxomoco de los mexicanos]. Matzonel: Guarda-Secreto (R). Chukanel: Ocultadora (R). Camel lyom: Abuela [que forma parte] de la Pareja [Mgica de Abuelos (R). Camel Mamom: Abuelo [que forma parte] de la Pareja [Mgica de Abuelos] (R). La cifra 2 [Ome en nhualt: Ca, Camel en quich: etc.] aadida como prefijo a un nombre sagrado implica casi siempre la idea de pareja, de par. Dios [en espaol en el texto quich]. Entre los actuales indios mayas de Yucatn. El Gran Dios est al frente de un Panten puramente pagano. 2. Qux Cali: Espritus del Cielo. Hurakn: Maestro Gigante. El smbolo fontico: 1 pierna, ha causado el error de Brasseur y de sus traductores, y emparienta quizs, si no a este dios supremo, por lo menos a su smbolo, con uno de los smbolos del muy grande dios mexicano Tezcatlipoca. Cakulha Hurakn: Maestro Gigante Relmpago; frecuentemente Relmpago, se sobrentiende. Chipi Cakulha: Huella [Surco] del Relmpago. Raxa Cakulha: Esplendor del Relmpago. 3. Qux Uleu: Espritus de la Tierra. Camuy Alom: Pareja Procreadora (R). Camul Qaholom: Pareja Engendradora (R). Ah Cuval: Los de las Esmeraldas. Ah Yamanic; Los de las Gemas. Ah Chut: Los del Punzn. Ah Tzalam: Los de las Tablas [Arquitectos]; Brinton traduce: Los de las Tabulas [Archivistas]. Ah Gol: Los de las Resinas [fabricacin u ofrenda]. Ah Toltec: El Edn de la Amrica Media, en general, se llama Tulan o Tul-lan: Lugar de la Abundancia; jeroglfico fontico mexicano: Lugar de las Espadaas. Los habitantes fabulosos de esa imaginaria ciudad, llamados toltecas, pasaban por ser grandes artistas, incomparables artesanos. As, Ah Toltec puede traducirse por Los del Lugar de la Abundancia, o interpretarse por los Artistas. [Los mexicanos tenan otros Edenes, particularmente Aztln. Lugar del Alba (R), cuyo jeroglfico fontico: Lugar de las Garzas Blancas, ha sido tomado por la traduccin. Diego Duran traduce Aztln por Lugar de la Blancura]. Chirakn Xmucan: Antigua Ocultadora con Gigante Abertura [Boca? Vagina?] [Cf. Cdice Troano]. Alay: Procreadores. Quxlay: Animadores. 4. Ah Tzak: Los de la Construccin. Ah Bit: Los de la Formacin. Banal: Hacedores. Vinakirizay: Vivificadores. Xecotcovach: Cavador de Rostros: epteto [juego de palabras] del guila [Qot], sobre todo del guila divina [Cf. Cdice Troano]. Camazotz [y no Ca-malotz]: Murcilago de la Muerte. Cotzbalam: Brujo Pavo (R); El pavo es el ave de Tlaloc-Bacab dios de la lluvia, de la vida. Tucurbalam (R) [y no Tecumbalam}: Brujo Bho (R): el Bho es el ave de la noche, de la muerte. 5. Vukub Cakix: Principal Guacamayo (R); el guacamayo es el ave del fuego solar, del sol. Hunahpu: Maestro Mago. Xbalanqu: Pequeo [Joven Segundn] Brujo, Brujito (R). 6. Zipacn: Sabio Pez-Tierra (R). Es el Cipactli [palabra que no es nhuatl] de los mexicanos, el Pez Primordial metamorfoseado en Tierra [Cf. Libro de Oro y Thesoro indico, etc.]; esto le acerca al antiqusimo Tla-loc Terrestre de Mxico. Cabrakn: Gigante de la Tierra (R). Ciertos americanistas, habiendo ledo Cab dos o cuatro, y Rakan pierna [que es el smbolo fontico], en lugar de Rakan gigante, han llegado a desconcertantes divinidades de 2, 3 y 4 patas. Cabrakn es el nombre teforo de los sismos. Chimalmat: [La] Que se torna Invisible por encantamiento (R) o [La de la] Abertura [Boca? Vagina?] vuelta Invisible (R). Esta ltima traduccin, que la emparienta, como epteto, a Chirakn Xmucan, conviene mejor a esta madre de dioses. Tierra que una asimilacin a la mexicana [?] Chimalman Portadora de Escudo, madre unas veces de Quetzalcohuatl, otras de Huitzilopochtli. 7. Hun Hunahpu: Supremo Maestro Mago (R). Algunas pginas dan al hijo el nombre de su padre. 10. Yacalic: Fundacin. 11. Hun Munahpu: este nombre est aqu en su lugar. Vukub Hunahpu: Principal Maestro Mago (R). Hun Batz: Maestro Mono (R); El Batz es un gran mono aullador. Hun Chuen: Maestro Mono; el Chuen, ms pequeo que el Batz, es definido como: Babuino, en algunas listas de nombres; para simplificar, traduzco: Maestro Simio (R). Batziyalo (R) y no Bakiyalo [la tz ha podido leerse como k en el manuscrito antiguo, sea que dicho sonido haya sido representado por la doble letra espaola, sea sobre todo que lo haya sido por el signo especial, de sonido muy semejante, llamado cuatrillo con coma; este ltimo caso es probable, pues un MS., de Brasseur, segn creo, de la Biblioteca Nacional de Pars escribe Baquiyalo, y la qu es la transcripcin habitual del cuatrillo ordinario, signo que puede reemplazar en el texto al cuatrillo con coma simplemente si la coma se borra]: Paridora [o Dadora; segn algunos Vocabularios fragmentarios: Amamantadora] de Monos (R). Voc, Vac: Gaviln; ave ofifaga, mensajera de los Maestros Gigantes. Xibalb: Lugar de la Desaparicin, del Desvanecimiento, de los Muertos. Para la comodidad de la lectura, conservo en la traduccin del Popol Vuh la palabra quich, muy frecuente. Xibalb es uno [probablemente el primero inventado de los tres lugares de ultratumba; es el subterrneo Mictlan de los mexicanos. Hun Came: Supremo Muerto (R). Vukub Came: Principal Muerto (R). Xiqiripat: no propongo sino muy hipotticamente la traduccin Extiende Tullidos, no osando reproducir la de Fardo de Sangre que hallo en una de mis notas muy viejas, de la cual no puedo encontrar el origen. Cuchumaquiq: Rene Sangre. Ahalpuh: Hacedor de Abscesos. Ahalganal: Hacedor de Ictericia. Chamiabak: Varilla de Huesos. Chamiho-lom: Varilla de Crneos. Ahalmez: Hacedor de Traicin (R). Ahaltogob: Hacedor de Infortunio. El texto dice aqu: Xic Gaviln, pero ms lejos pone: Quiqxic: Gaviln de Sangre. Patn: Opresin, Fardo (R). 12. Tacur: Bho. Los cuatro Bhos de Xibalb son Ahpop-Achi Consejeros de los Varones, y son los mensajeros de los dos grandes Jefes de los Muertos [Cf. los Bhos, enviados de la suprema pareja divina de Mictlan en los sacrificios humanos]. Se les ver tambin hacer de sacrificadores, y despus, de encargados por los dioses celestes de castigar ciertas faltas. Chabi Tucur: Flecha Bho. Hurakn Tacur: Maestro Gigante Bho (R); tambin aqu el jeroglfico habitual Una pierna [Rakan] ha perturbado los sesos de los americanistas, y no se le ha concedido ms que una pata a ese pobre bho. Cakix Tucur: Guacamayo-Bho o Bho de Fuego, puesto que el guacamayo es el ave del fuego solar. Holom Tucur: Cabeza-Bho. Nimxor Carchak: Juego de Pelota Ornado con Gran Frontn (R). No se ve bien qu papel desempearan aqu la Ofrenda y el Cenicero de que hablan Brasseur y otros. Nuzivan-cul: Barranca Cantante Resonante (R). Cuzivan: Barranca Cantante (R). Quiqia: Ro de la Sangre [o de las Razas]. Ri Gekabe: El del Camino Negro. Gekuma Ha: Mansin Tenebrosa. Zaki-Tok: Blanco Pedernal: es el cuchillo de los sacrificios de Xibalb; por eso hay en el texto la chanza sobre el juego punzante. Un autor, obsesionado por el Infierno cristiano, se pregunta si ese pedernal no es la piedra de fuego de ese lugar un poco ardiente. Xuxulim Ha: Mansin de los Calofros (R). Balam Ha: Mansin de los Jaguares. Zotzi-Ha [Escrito Zotzim-Ha en el prrafo 20]: Mansin de los Murcilagos. Jaguares y murcilagos eran muy a menudo animales simblicos [Cf. diversos cdices] del mundo subterrneo, del pas de los Muertos. Chayim-Ha: Mansin de Obsidiana, de las Armas. Pucbal-Chah: Juego de Pelota de los Sacrificios (R). Leo Pucbal en lugar de Pucbal del texto. La omisin de esta cdula ha hecho, hasta ahora, enterrar a los Magos en un cenicero, en donde, dice gravemente un autor, se echaban las cenizas infernales. 13. Xquiq: La de la Sangre. Para simplificar la lectura me limito a llamarla: Sangre. Quiq da lugar a juegos de palabras, a veces embarazosos, del texto, porque significa: sangre, savia, raza, progenie, vida, etc.; pelota para el juego, y la goma elstica con la cual est hecha, etctera. 14. Chahal Echa: Guardin del Alimento. Xtok: La de la Lluvia; probablemente es el doble femenino del dios Tohil, Pluvioso o Hun Tot, Suprema Lluvia, del cual se hablar ms lejos. Xcanil [o Xganil]: La del Amarillo [Maz Maduro], de la Madurez; posible forma femenina de Avilix, Sembrador, otro dios tribal de los quichs. Xcacou: La del Cacao; aun cuando no se haya hablado de cacao en este campo, se comprende la invocacin a esta diosa porque muy a menudo se asociaba el cacao como alimento al maz. Para acercar, como quisiera un autor, a esta diosa al tercer dios tribal, Hacavitz, Volcn, de la trada nacional, sera preciso cambiar Xcacou en Xgag, La del Fuego, pero no veo ni la utilidad ni las bases de ese proceder; en tal va se puede ir demasiado lejos. 16. Xmucur; Paloma Torcaz. Es ste el ave-smbolo, el jeroglfico fontico de Xmucan? [Algunos autores han relacionado en Mxico Xomotl, Pato, con Oxomoco [palabra que no es nhuatl], dios mexicano correspondiente a Xmucan]. Xan: Mosquito; aqu aparece formado de un pelo de Maestro Mago, y es su espa. 17. Uq: Piojo. Xpek: Sapo, en lengua quich; Tamazul: una especie de sapo, en lengua nhuatl [Tamazollin]. Ha sido tomada de los mexicanos la pequea leyenda o hay ms bien aqu una influencia hispano-mexicana? Creo ms bien que el autor ha querido designar un sapo de especie particular, cuyo nombre quich ignoraba. Para simplificar la lectura traduzco Tamazul por Batracio. Zakicaz: Blanca Vbora (R). 18. Molay: Congregados. Traduccin propuesta por Brinton por analoga [Molay-Ik: vientos congregados, Huracn]; quizs: pjaros vivos en grupos numerosos, pero cules? Por lo dems, pueden ser irreales y, en este caso, simbolizar la tempestad. Quiqrixgag: Garras Sangrientas. Quiqr: Dientes Sangrientos. 20. Teuh Ha: Mansin del Fro; lo mismo que Xu-xulim Ha: Mansin de los Calofros. Hachi Gag: Mansin del Fuego. Chaki-Tzam; Punta [Pico?] Seca o Victoriosa [?]; animal desconocido, que quizs sea real. 21. Tiz Coc: Tortuga Acorazada. Umul: Conejo. 22. Xul: Adivino. Pacam: Descubridor (R). Xhunahpu: Joven Maestro Mago, nombre dado durante algunas pginas a Hunahpu; ste era quizs su nombre exacto. 23. Vinak-Car: Hombres-Peces. Brasseur dice: nombre de una especie de pez del pas, el tlacamichin [igual sentido] de los mexicanos, el cual, dice Sahagn, es un gran pescado de mar, ictifago. Puhuy: Bho, de largas orejas, aade Brasseur. Cux: suerte de comadreja. Iboy: Armadillo. Xtzol: Ciempis de Amrica [venenoso]. Chitic: Zancos. [Cf. Landa y Cdice Troano]. Esos bailes mgico-religiosos, acompaados de canto y de msica, se ejecutan todava. 24. Ahmak: Los del Mal. [Ahmac, nombre del 16 da cakchiquel, significa Bho Pescador]. Ahlabal: Los de la Guerra. Ahbiz: Los de la Tristeza, del Enfado. Ahmoquen: Los de la Miseria. Ahtzo: Los de la Enemistad. Ahtucur; Los de los Bhos. Nicah Ha: Centro de la Mansin. Qazam-Ah: Caas Vivas. Cha-tam Uleu: Tierra Allanada. 25. Paxil: Edificios sobre Pirmides [truncadas] [en lenguas quich y huasteca]. Cayala: Mansin [o Agua] de los peces. Yac: Zorro. Utiu: Coyote. Qel; Cotorra. Hoh: Cuervo. 26. Balam Quitz: Brujo del Envoltorio (R). Sacerdote-brujo encargado del envoltorio sin costura visible, tlaquimilli de los mexicanos, conteniendo un objeto sagrado y de gran potencia mgica, la Fuerza Envuelta descrita ms lejos. Balam Agab: Brujo Nocturno. Mahucutah: General de los Guardias del Botn (R). No propongo sino muy hipotticamente esta interpretacin, que slo se apoya en la descomposicin: Mah: [botn, robo, raptar, amontonar] u-cu [guardar] tah [general de un ejrcito] y en que por dos veces la Recordacin Florida le trata de general; podran hacerse otras descomposiciones e interpretaciones diversas. Para simplificar, escribo en el texto Guarda-Botn. Brasseur dice: Nombre Sealado. Podra traducirse: El que conquista [o quien rene] los muros. En cakchi, Cutan significa da. Iqi-Balan: Brujo Lunar. 27. Zaka-Paluna [en lugar de Caha-Paluna: Cf. Ttulo de Totonicapn (R)]: [La de] la Blanca Mansin del Mar (R). Chomiha: [La de] la Mansin de los Bogavantes; esta ltima traduccin la emparienta con Zaka-Paluna, y por esa causa me parece preferible a [La de] la Hermosa Mansin. Tzununi-ha: [La de] la Mansin de los Colibres. Cakis-ha. [La de] la Mansin de los Guacamayos. Ah-qixb: Los de las Espinas [de la Escarificacin de la lengua, de las orejas, etc.]. Ah-qahb: Los del Sacrificio, de la Ofrenda. Chipi Manauac: Huella del Muy Sabio (R). Desde hace mucho tiempo he dicho que la leyenda mexicana de Na-nahuatl fue tomada de la civilizacin maya y que primitivamente ese nombre no era mexicano, sino que vena de la raz maya-quich Na [Nao, Naua], que implica la sabidura mgica, la ciencia; la duplicacin de la primera slaba no es ms que un plural de excelencia. El Nanahuatl de Sahagn, el Nanauac del Libro del Consejo, son pues, simplemente, los Muy Sabios, los Magos por excelencia. [Cf. los Nanahualtin: magos propiamente dichos]. En Mxico este dios pertenece [Cf. Historia de Culhuacn y de Mxico] a un grupo muy antiguo de divinidades que comprende tambin a, Tlaloc, Hueyte-cuhtli, Quetzalcohuatl etc., grupo anterior a los nahuas. La leyenda del Buboso convertido en sol ha nacido en parte del jeroglfico fontico Buboso [Nanahuatl], que representaba al dios manchado de pstulas rojas. Digo en parte, porque aqu el lenguaje se desvi antes que la escritura. En pas quich, de las gentes enfermas de bubas se dice: hacen su Galel, hacen su Tepeu, su Ahau. Ahora bien: Galel es Eminente, una alta dignidad de la tribu; Tepeu es Dominador, uno de los eptetos de los dioses supremos y una funcin social; Ahau es el ttulo de todos los jefes. Ximnez ha querido ver en esto una teora indgena sobre la poligamia como productora de enfermedad; otros ven una irona [enfermedad de ricos]; la cosa es ms simple: es la comprobacin de que el paciente lleva una vida inactiva, sentado o acostado, como un jefe [Cf. la palabra Aristoffe [de aristcrata], sfilis, en argot francs]. Esa relacin muy indirecta entre dicha enfermedad y los jefes fue probablemente causa de la confusin en el lenguaje y despus en la escritura, hecha primero por los mayas y en seguida por los mexicanos, entre los bubones y el mago supremo, de donde sali, como a menudo sucede, un mito etiolgico posterior y falso. Es Nanauac el Sol, como lo es Nanahuatl en su leyenda probablemente no azteca? La expresin Huella de Nanauac y al instante despus la de Esplendor de Nanauac, hacen creerlo. Raxa-Nanauc: Esplendor del Muy Sabio (R). Tulan: Lugar de la Abundancia [vase ms atrs] y Zuyva: Barranca, pertenecen quizs a otra leyenda que Vukub Pek: Siete Grutas y Vukub Civan: Siete Barrancas. En ciertos autores. Zuyva parece ser el nombre del cielo supremo; en tal caso, Tulan Zuyva sera el Lugar de la Abundancia del Cielo, quizs el Lugar de la Abundancia en donde estn los dioses de los Anales de los Cakchiqueles. 28. Tohil. Pluvioso (R). Avilix: Sembrador, Cultivador (R). Hacavitz [en cakchiquel, Gagavitz, con empleo de una letra especial, el tresillo, para las dos G; es el compaero de Zactecauh: Blanco Montn, Ventisquero (R).]: Monte Rojo, Monte de Fuego, Volcn (R). Nicah Tagah: Centro de la Llanura. 30. Zotzila Chamalcan, escrito ms adelante Zotzilha Chimalcan, Zotzila, Zolzilha: [Gran] Mansin de los Murcilagos. El texto y las representaciones [cermica, Cdices, etc.] del dios Murcilago indican bien que su imagen, su smbolo, es este quirptero habitante del mundo subterrneo, del mundo de la noche; gran nmero de sus glifos contienen el signo Akbal Noche, Casa, Casa de la Noche; aquellos en los cuales Akbal est reemplazado por Kin Sol, Da, se relacionarn con este Murcilago de la Muerte enviado por los celestes Maestros Gigantes? Puesto que el primer nombre significa [El de] la [Gran] Mansin de los Murcilagos, parece que el segundo debera concordar con l. Una hiptesis casi inadmisible, que no se apoya sino sobre el paralelismo, consistira en suponer que se trata aqu de dos dioses distintos. Si la ortografa de la segunda palabra es Chamalcan, la rectificacin Chaomal-ca, Hermosa Serpiente, Serpiente de la Fertilidad, de Brinton, parece muy preferible a la traduccin Flecha de Obsidiana Untada de Amarillo que ha sido relacionada con la Chay Abah, Piedra de Obsidiana, de los cakquicheles, porque algunos se obstinan en tomar por una divinidad, errneamente, a esta piedra luciente en cuyos juegos de luz la tribu lea los orculos, los mensajes de los dioses. Descomponiendo las palabras por slabas se puede errar muy fcilmente; por tanto, no propongo de ninguna manera Zopilote [Malkan] de Obsidiana o Zopilote Hablador. Si la ortografa es Chimalcan, creo que es preciso traducir: Serpiente que se torna invisible [por encantamiento] y quizs [aunque es dudoso] hasta: Que se torna invisible para el Cielo; esta invisibilidad conviene a un representante del mundo subterrneo, del mundo de la noche; por lo dems se ver a un enviado de Xibalb, un murcilago, volverse sbitamente invisible. 31. Pixab: Consulta, Consejo. Cagchequel: Fuego Salido [por friccin] de la madera; alusin a la leyenda del prrafo 30. Hay otras etimologas. Cholochic Abah, Bokotahin Zanaieb: Piedras Arregladas, Arenas Arrancadas [Levantadas]: Vado natural o artificial? 32. Euabal Civan: Barranca del Escondrijo. PAvilix: En [casa de] Sembrador. Pa Tohil: En [casa de] Pluvioso. 33. Aqu aparecen dioses animales [totems?]: Coh: Puma; Balam: Jaguar; Zochol: Vbora, y las venenosas serpientes Qanti. Zaki Qoxol; Blanco Entrechocador [Koxol: entrechocar violentamente] (R), el Hacedor de Fuego. Segn los Anales de los Xahil, era un juego natural, terrible, destructor. El P. Coto lo asimila al temido fantasma llamado Hombre de los Bosques por los mayas y los cakchiqueles, y Salonge por los espaoles. Hun Toh: Suprema Lluvia. 35. Pazilizib: Bandas Envolventes (R), conteniendo el amuleto, reliquia, smbolo, paladin, etc., de la tribu. 36. Chi RAtinibal Tohil: En el Bao de Pluvioso. Aguas calientes segn el Ttulo de Totonicapn; nombre actual de una fuente a seis leguas al S. O. de Cubulco. Xlah: Deseable (R). Xpuch: Agradable (R). 39. Ahauab-Queh: Smbolo de los Jefes (R), y no Rey Nacxit. Podran multiplicarse los ejemplos: En su Historia de las Cosas de la Nueva Espaa [L. 1. c. 19], Sahagn, hablando de la fiesta ofrecida por los mercaderes-espas de Mxico al dios Yacatecuhtli Jefe de los Viajeros, no hace ms que nombrar a Nacxitl y le atribuye cuatro hermanos y una hermana; algunos de estos nombres me parece que tienen sentidos tan poco admisibles que no puedo ver en ellos, como en el de Nacxitl, ms que una deformacin mexicana de palabras pertenecientes a otras lenguas, apelativos de divinidades tomadas a otros pueblos por los viajeros. Debo hacer notar que la Amrica Media no parece haber conocido mucho los nombres teforos de hombres, ni, en realidad, de funciones. Otra sugestin: Tendr Nacxit estrechas relaciones con Nanauac-Nanahuatl? Debe advertirse que Sahagn designa, en el fondo, al mismo lugar de origen bajo el nombre de Tulan y bajo el de Xocotitlan, Lugar abundante en frutas. Creo, pues, poder terminar diciendo que los mayas crean en un Edn original llamado Tulan, Lugar de la Abundancia, el cual tena por dios principal un kukulcan, un Poderoso del Cielo, el sol, uno de cuyos nombres era Nacxit, Pedreras-Gemas. Los mexicanos adoptaron esta creencia; conservaron a la vez los sonidos Tulan [que representaron por el smbolo fontico Lugar de las Espadaas] y Nacxit, y el sentido Lugar de la Abundancia que expresaron aproximadamente por Xocotitlan; en cuanto a Kukulcan, leyeron Quetzalcohuatl en su lengua, el antiguo smbolo fontico maya Emplumada Serpiente. FIN NOTAS     El Popol Vuh  PAGE 4 PAGE   Popol-Vuh: Consejo [de los Jefes]. Libro.  Zac: blanco, blancura, luz, alba del da, alba [comienzo] de una cosa y ms especialmente de la civilizacin sedentaria, bello, bien, bueno, belleza, felicidad, etc.; marca de superlativo [los otros nombres de color tambin]. Por la multiplicidad de sus sentidos esta palabra es una incomodidad para la traduccin.  Sombra: opuesta aqu a alba, indica los tiempos precedentes a la civilizacin sedentaria, y particularmente la poca de las emigraciones.  El universo, compuesto de tres cuadrilteros [cielo, tierra, inundo subterrneo], [Con el hombre central se tienen, pues, 13 puntos, De ah, 4 ngulos, 4 puntos cardinales para la tierra.  Dicho: ordenado, mandado. Dioses de un pueblo constructor hacen medir.  Hijo, prole: subordinados, administrados, vasallos.  Antes de los mundos solares actuales, hay mundos en la noche, noche a medias alumbrada por una luz difusa, emanada de los dioses: en esos mundos, una humanidad, a veces inferior, a veces semidivina [Cf. Per, California, etc.]; pero, antes de esta humanidad, antes de la creacin [que no es ex nihilo], la materia preexistente est revuelta en el agua.  Sus jeroglficos, y tambin el nombre de los smbolos envueltos [ver ms lejos: Bandas Envolventes. Fuerza Envuelta] que transportan las tribus en su emigracin; puede tratarse aqu de una forma serpentina y de un envoltorio emplumado.  Sabidura. Ciencia, Pensamiento, siempre mgicos.  La palabra, la palabra de mando, de construccin, de formacin, la palabra que instantneamente da la forma a la materia; la pronunciacin del nombre exacto, del nombre justo de voz, obra sobre la materia, forma, crea; habiendo dicho los dioses la palabra justa para tierra, sta nace al instante. [Cf. el ispa peruano.]  El Do ut des obra siempre. Si el hombre invoca a los dioses para que ellos le sostengan, le nutran, stos le crean para que espiritual y materialmente, l les sostenga, les nutra.  Descontentos de su propio error, los dioses cambian sus promesas, castigan a las vctimas de su torpeza.  Palabra: Decisin.  Construidos, formados: criaturas [pero no ex nihilo].  No hay aqu, ciertamente, una alusin, ni siquiera irnica [Cf. otros pasajes del Libro y de otros textos], a la creacin cristiana, sino ms bien la experiencia de pueblos modeladores, escultores.  El Tzit [Erythrina corallodendron. rbol de Coral, vulgarmente llamado Pito, en Guatemala] y el maz servan y sirven para la disposicin que presenten despus de ser arrojados, para predecir el porvenir. [Cf. Cdices.]  Disponeos para el augurio.  Qtz significa picar y avergonzar. Aqu se ruega a los Espritus del Cielo que piquen los granos, que los dispongan bien; sera inadmisible que se les invitara a avergonzar. Los grandes dioses, pues, pueden mandar a la suerte o, por lo menos, influir sobre ella.  Ni avergoncis, expresin muy frecuente.  Zibak: sasafrs. [Un vocabulario da: el corazn de la hierba con que se hacen las esteras petates],  Manifestar su rostro: mostrarse.  Nuestros dientes.  Qoy, mono muy pequeo que vive, sobre todo, en las alturas de la Vera-Paz.  Esta lisonjera apreciacin de una humanidad frustrada no tiene nada de sorprendente en boca de un personaje que el autor presenta como un falso dios y al cual, en consecuencia, hace desempear un papel ms bien ridculo. Es justamente esta idea de depreciacin de Guacamayo y de sus hijos lo que ha arrastrado al escritor a colocar su historia en este lugar, a fin de unirlos a eso? hombres frustrados que no pueden vivir sino antes del alba de la civilizacin y antes de la aparicin de los astros. Lgicamente, en efecto, este episodio, quizs de origen extranjero, hubiera debido estar colocado entre las luchas de la primera y de la segunda, generacin de dioses engendrados contra los dioses de las tinieblas, y despus del nacimiento y de los primeros actos de los Maestros Magos de la segunda generacin, es decir, entre los prrafos 15 y 16.  Puede hacerse una aproximacin entre Principal Guacamayo- dios no quich, a la vez Sol y Luna, y el mexicano y bimorfo Texcatlipoca Brillante Espejo; Astro? Cierto es que Tlatlauhaut Tezcatlipoca es el Rojo Astro, el Sol, pero Yayauqui Tezcatlipoca Negro [Obscuro, Plido] Astro es el Sol de la Obscuridad, del Mundo Subterrneo, que va del Oeste al Este durante la noche. No parece haber desempeado el papel de Luna; si lo ha desempeado ha debido ser un efecto del sincretismo de los ltimos tiempos aztecas. Algunas variantes del Yamato Rumi hacen nacer de un espejo a la diosa japonesa del Sol.  Esta designacin como falso dios lo demonio] se aplica apropiadamente a las divinidades de las religiones enemigas, sobre todo vecinas. Siendo el Guacamayo smbolo del fuego solar, era dios-sol entre los mayas, los zotziles, etc.  Su esplendor no va ms all de su sitial.  El mundo semitenebroso sealado en una nota precedente.  Al parecer, se precisa que son dioses por oposicin a Guacamayo. Numerosos pueblos han practicado un doble evemerismo presentando como histricos hechos y seres mticos, y transformando en mitos a hechos y a seres histricos. [Cf. por ejemplo, en el Kalevala: la lucha de Kaleva y de Pohja, de los finlandeses y de los lapones.] Aqu la leyenda mtica de la lucha de los dioses celestes contra dioses terrestres contiene una parte histrica.  Casi todos los pueblos describen a sus propios pases en sus leyendas de creacin. As, las montaas aqu designadas existen en Guatemala o estn prximas a Guatemala. Sin embargo, no a todas se las ha identificado con seguridad. Yaxicanul parece ser el Gag-zanul de los Cakchiqueles; Gagxanul puede traducirse por desnudado, despojado por el fuego, lo que responde a la leyenda de los Anales de los Xahil; si se leyera Yaxcanul en lugar de Yax-canul, canul significara desnudado. Es el Volcn de Santa Mara cerca de Quetzaltenango. Hunahpu, Maestro Mago, parece ser el Volcn de Agua, y no el de Fuego, cerca de Antigua. Propongo las traducciones siguientes: Mocamob Espanto? [terrores], Pecul, Cavernoso, Chrak Mora de Fuego.  Tapal, el nanche de Mxico, rbol de pequeas frutas amarillas, agradables y perfumadas.  Qaxtok: engaador, embustero y, por tanto, astuto, taimado; epteto honorable, sobre todo para dioses; los espaoles lo dieron al Maligno, al Diablo.  Precisin de carcter antiguo de la Pareja Mgica de Abuelos.  Uno de los ms antiguos principios de la magia en todos los pases es que el conocimiento exacto del nombre [sagrado] de un individuo, de un pueblo, de una ciudad, de un dios, vuelve dueo de lo nombrado: esto es, una consecuencia lgica de la potencia [creadora, destructora, etc.] atribuida a la palabra; por tanto, los hroes del Libro ocultan con cuidado sus nombres verdaderos y aun sus parentescos, sus pases; cuando se conocen sus nombres, se arreglan para que los adversario? los apliquen mal como en la lucha de las dos generaciones de Maestros Magos engendrados contra los dioses de la muerte.  Tened piedad de m  Perdi su importancia.  400, en numeracin vigesimal, es la unidad de tercer orden. En literatura de la Amrica Media, significa grandsima cantidad, muchedumbre [Cf. 10. 000 en China]. La mayora de los americanistas asimila esos 400 jvenes- a los dioses mexicanos de las bebidas fermentadas. Esta interpretacin carece de base, pues la embriaguez final, y, menos an, el nmero 400, no son pruebas. Yo los acercara ms bien [no afirmo nada] a los cuatrocientos Huitznahua Brujos Meridionales de la leyenda de Huitzilopochtli. el Diestro [Guerrero] que mira al Sur.  Motz: Brasseur y Ximnez ven en ella a las plyades; los mexicanos llamaban Montn o Mercado a esta constelacin.  Ek Aunque en maya sea ese el palo Campeche, la asociacin, con el Alziak [Fillandisis usneoides] en el prrafo 32 me hace aceptar la definicin del Ek dada por Brasseur: planta silvestre de grandes hojas, que los indio actuales emplean para adornar sus arcos de triunfo.  Pahac: significado desconocido. [Paac: anona.]  Es decir, el carapacho vaco, semejante as a la concha de una tortuga.  Meavn. De nuevo, un emprstito a la geografa real; montaa muy alta, baada al Sur y al Oeste por el Chixoy. Podra traducirse su nombre por Sembrados [Garillas, Campos] Rotos [doblados, encorvados], pues la leyenda dice que el monte se dobl, se encorv, se rompi.  El domicilio predilecto, y por tanto el lugar de mayor potencia, de los dioses luminosos, es el Este.  Gigante de la Tierra, est aqu en el papel especial de dios de los temblores de tierra. [En Guatemala hay 30 volcanes].  Siempre.  Marchad delante, guiadnos.  Disparan con cerbatana mgicamente; por lo dems, enviados de los Maestros Gigantes, deben poder lanzar el rayo.  Exactamente: Horadaron fuego, id est obtuvieron fuego por friccin de madera.  Zak cabs, blanca tierra, el tizalt creta de los mexicanos; es el polvo con el cual se pintaba a la vctima; estar untado con ella o comer lo que estaba untado con ella, equivala a sacrificarse.  Despus de los dioses primordiales, sin padres ni madres, vienen, como en otros muchos pases, los dioses engendrados; aqu hay dos generaciones de ellos. Maestros Magos como sus padres. Estas dos generaciones son engendradas en la noche, antes de la aparicin de los astros.  Nicbachin: augur: aqu sera preferible quiz, en vista de sus conocimientos variados, traducir por asimiladores.  Muchos pueblos de la Tierra tienen en gran favor el juego de pelota; simbolismo mltiple: religioso [en la Amrica Media: templos en las extremidades del juego, ceremonias, sacrificios], mgico, astronmico, social, guerrero, vital. [Cf. numerosas imgenes esquemticas del juego de pelota en los Cdice].  Xibalb, Lugar del Desvanecimiento, de la Desaparicin, de los Muertos. Excepcionalmente conservo esta palabra, corta y que indica a veces el lugar, a veces sus habitantes.  Como en una multitud de otros pueblos, el orificio [barranco, caverna] del mundo subterrneo de ultratumba est en el pas real.  Los jefes supremos, los que deciden en ltima instancia.  No siendo la varilla [de justicia, de polica], la vara [de ujier], el bastn [de mariscal], el cetro [de rey], etc., sino los derivados, vueltos ms o menos simblicos, del antiguo bastn [para golpear] de los jefes, han sido inventados independientemente en cada pas.  Sus bocas [sus rostros]: Ellos.  Esos anillos mviles que atravesaba la pelota no han debido ser reemplazados sino tarda y localmente por anillos de piedra fijados perpendicularmente en los muros laterales del recinto. Esto explica por qu en la Amrica Central dichos anillos de piedra son raros y modernos; de su falta se ha deducido equivocadamente la de los recintos destinados al juego.  Como el Guacamayo.  Sin hacerse dao, sin pincharse, sin enrojecer, sin ser vencidos; por esto es preciso preferir, para Zimah, la traduccin rboles espinosos a la de calabaceras; hay aqu una suerte de juego de palabras; esos ros son en realidad trampas, pruebas, que, como va a decirse, los Maestros Magos logran pasar sin ser vencidos.  La Sangre es la Raza. Beber la sangre de este ro sera beber las razas muertas.  Xibalb est bajo tierra, en el nadir; pero el camino por el cual entran el sol, la luna, los osiris divinos y humanos, est al oeste. Es, pues, un camino negro, color conveniente. El Libro de Chilam Balam de Chumayel atribuye el negro al oeste. Los diversos nombres [Hozan, Bacab, Pauah-Tun, Xib-Chac, u-Ua-yeyab] de los Bacab-Tlaloc del oeste tenan el epteto de Ek negro. En la Misa milpera [misa pagana con adiciones cristianas] que celebran los actuales mayas, el Pauah-tun piedra, alzada, menhir del oeste, identificado con Santiago, es llamado el Negro. El camino de salida, que parte tambin de la misma encrucijada, debe naturalmente dirigirse hacia el este y ser amarillo.  Otro pasaje dice: negro, blanco, rojo, verde. Esta variacin del verde al amarillo [Cfr. los Cdices] parece indicar que el autor tena a la vista, por lo menos, un antiguo manuscrito pintado.  El banco de los grandes jefes.  Astilla de pino resinoso [ocote en Mxico] que sirve de antorcha.  Tabaco, cigarro.  Cercenados.  Aqu la Palabra es casi el Logos.  Avisos, instrucciones y consejos [N. de los T.]  Interrgala; sondala, diramos nosotros.  Posesor, propietario del hijo por Padre, revela una concepcin social quich.  Zaki Tok: Blanco Pedernal, el cuchillo de los sacrificios de Xibalb, que en los Cdices orna a menudo al dios-esqueleto de la Muerte.  Los Bhos se vuelven, pues, en nombre de los dioses celestes, los castigadores de la impudicia.  En el doble sentido de noticia dada y de consejo. [N. de los T.]  El texto quich llama aqu madre a la abuela. El texto francs corrige: [grand] mere. [N. de los T.]  Podra pensarse que hay aqu un femenino sobreentendido y un singular colectivo, y podra leerse Guardianas del Alimento, considerando esto como un epteto de las tres diosas designadas en seguida. Ese ttulo de Guardin no puede asombrarnos. En efecto, Romn y Zamora [Repblicas de Indias, 1, 19] habla de un Chahal Ha [se ha impreso Huc]. Guardin de la Mansin, dios de las casas; cuando se haca una nueva construccin se le consagraba sta, y sobre su altar se sacrificaban animales cuya sangre se pona en las paredes. No dara esa aplicacin de sangre en las paredes la sencillsima explicacin de las manos rojas [dibujo completo] muy a menudo encontradas y a propsito de las cuales tanto se ha discutido? Dichas manos seran quizs la marca de la dedicacin del edificio al Guardin; el Kab-Ul de Lizana, sera la Mano Operatoria del arquitecto. No creo que esto se haya dicho antes.  Can-te: Amarilla Madera [Chorophora tinctorialis].  Coa, coya, en Mxico [de coat, cohuatl], as llamado a causa de la forma de serpiente, de cayado, de su mango: jan en Cuba.  Qu pensis de esto?  Darse, por entregarse, someterse.  En mi vientre: en m.  Pek: cacao de calidad inferior; las cargas de estos granos constituan a menudo una especie de moneda de trueque.  Cutumic, el Chilmolli de los mexicanos.  Morimos de sed.  En presencia de los magos superiores [y contra sus actos] los otros pierden total o parcialmente su sabidura.  El xocoyolli de los nahuas, el xarimbacuas de los tarascos: Oxalis [angustifolia y otras]. Segn Brasseur, los indgenas lo emplean contra la catarata.  Procedimiento que se encuentra tambin en los cuentos de todos los pases: los testigos: pual o sable cuya hoja se empaar, espejo que no reflejar, flor que se marchitar, etc., si el hroe muere o si es metamorfoseado.  Se dieron a conocer, sin advertirlo. [N. de los T.]  Parte delantera de la rodilla; rodilla.  Chohim-abah: Piedra quemante, especie de horno semisubterrneo.  El mundo tenebroso de los muertos no puede tener sino una luz negra, un fuego muerto; cuando ms, una luz-ilusin, un fuego-ilusin. Si el pino y el tabaco se consumieran, murieran, deberan pasar sobre la tierra. Estamos, pues, muy lejos del infierno cristiano.  La pgina 80, sin texto, del Cdice Magliabecchiano XIII-3 comprendida entre dos pginas consagradas al dios de la Muerte, representa un juego de pelota con dos jugadores vivos y siete crneos; bien pudiera ser ste el juego de pelota de Mictlan, el Xibalb mexicano. [Es de notarse que Mictlan significa literalmente lugar de los matados, pues para los mexicanos no exista la muerte natural.]  Muchih, flores del gnero Chipilli de los nahuas [Grotularia Guatemalensis].  El juego de los colores parece indicar que esos Carinimuk Grandes Peces son flores negras.  La promesa de darles carne como alimento, hecha ms adelante, indica que se trata realmente de flechas animadas, y no de arqueros.  Chequen-Zanic, gruesas hormigas noctvagas, cortadoras de tallos, llamadas Zampopos por los indgenas.  El actual Parpuak, un pjaro nocturno.  Ligera diferencia de nombre [Fro en lugar de Calofro], con la lista de las Mansiones de prueba dada precedentemente.  Este Murcilago de la Muerte es un enviado de los dioses luminosos; ha advertido a los engendrados. La muerte de stos no es sino aparente; es necesaria para que revivan plenamente fuera del mundo de los muertos; es una trampa para Xibalb.  En el carapacho de la tortuga.  El Opossum: el Alba. Ms exactamente parece que, abriendo sus piernas, el Abuelo deja pasar el da naciente, el alba; su cuerpo mismo ataja el paso a la luz mientras que l no abra.  Todo Xibalb puede comprobar, pues, que la decapitacin y la muerte de Maestro Mago no eran sino apariencia. Debe ciertamente faltar un episodio, pues, aun siendo ilgicos en el fondo [para nosotros], los mitos, los cuentos, deben parecer siempre razonables a sus auditores.  Resucitadlo. [N. de los T.]  Hasta el ltimo momento los animales ayudan a los Magos. Esto confirma la impresin que se, desprende de este largo relato. Es la historia de la lucha [contada tambin por otros pueblos] de los dioses celestes, luminosos, contra los dioses subterrneos, tenebrosos, todos universales, no nacionales, por la conquista de la tierra. Tienen como auxiliares a los habitantes de la tierra. En el Libro del Consejo estos ltimos son los animales porque todava no hay humanidad, al menos en el sentido en que, como tantos otros pueblos, los maya-quichs definen a los hombres: slo ellos y sus antepasados.  La traduccin de este discurso es difcil, a causa del equvoco intencional pobre la palabra Quiq que significa sangre, raza, posteridad, etc. , y tambin pelota del juego de pelota, juego que, adems, simboliza a veces las luchas, las victorias y las derrotas de la vida terrestre, celeste, astronmica, subterrestre. Adase a esto, que el sentido savia de rbol, savia del drago, etc. , que hace alusin a la madre de los dioses victoriosos, acrece las dificultades.  Oficios de vasallos, y por tanto de pueblos que ya no tenan derechos de guerra, de dominio, y deban proporcionar tributos en especie. Oficios de mujeres.  La lengua hendida de los indgenas del Canad.  Se quiso hacer su rostro. La momia egipcia llevaba una mscara-retrato. Los mayas-quichs reconstituan sobre el crneo, moldendolo, el rostro del difunto.  El nombre es el individuo, lo mismo entre los dioses [nuniva noniva] que entre los hombres y los animales. As, pues, conocer el nombre exacto de alguno es conocerlo espiritual y materialmente, y por tanto poder reconstituir su nariz, sus ojos, su boca, etc.  El hombre no es ya una obra de arte, modelada, esculpida; su alimento har su carne; cul alimento?: indudablemente, el maz.  Visible para el espritu.  Nueve, nmero sagrado, ms especialmente de las cosas nocturnas, ocultas, misteriosas.  Fue disminuida considerablemente su visin fsica y psquica.  Son numerosos los de todas las tribus reunidas, pero solamente cuatro los de los quichs. [N. da los T.]  Dominadores Abundantes [?]. La mayora de estos nombres de pueblos, de lugares, a menudo muy antiguos y desfigurados, pertenecientes a veces a otras lenguas, no pueden ser traducidos con seguridad.  Los de los Pumas o de las Mscaras.  O bien Tan Unidos. Quizs de origen huasteca.  Esto est muy claro: mltiples lenguajes, en tanto que el hombre no tiene ms que dos orejas para orlos.  Para este Muy Sabio [Sol?] que no aparece ms que aqu, vase el Pequeo Vocabulario de Nombres Sagrados.  Iqo Gih: Luna-Sol, conviene bien a la estrella de la tarde y de la maana, a Venus.  Aqu, madera, piedra, significa estatuas de los dioses, dolos.  Yaqui: extranjero. Todos los pueblos han despreciado a sus vecinos, los han llamado animales, farfulladores, etc. Por tanto, pueden aceptarse para Yaqu los sentidos levantados, en pie, despiertos [para huir o espiar] o, todava mejor, el de Langostas, Saltamontes. A menudo ese nombre designa particularmente a la gente de Mxico.  Especie de esportilla, o ms bien, de cajita, de arca porttil, de la cual se sirven hoy los indios, mantenindola con una correa frontal, para transportar sobre la espalda las cosas sagradas.  No hemos tenido el mismo origen que vosotros? [N. de los T.]  De ayunar ritualmente.  Conservado todava. [N. de los T.]  Hacer prisioneros a los dioses del enemigo y hacerles sacrificios, es quitarle su proteccin al enemigo. As procedieron Mxico, Roma y otras ciudades conquistadoras.  A la derecha del camino que va de Santa Cruz del Quich a San Andrs Zakabaha.  Nombre dado a las casas construidas sobre pirmides truncadas.  Al Norte de Rabinal.  En la llanura, a dos leguas de Santa Cruz.  Este acecho no es solamente simblico; era real, y uno de los principales deberes de los jefes, por ejemplo, el Jefe Supremo de Mxico. Algunos Cdices mexicanos, el Cdice Dresdensis, y diversas inscripciones, muestran la enorme importancia del planeta Venus.  Fillandsis usneoides, planta parsita cuyas fibras filamentosas se empleaban para ornar los templos. [Pachtli, en nhuatl, de donde viene el nombre de paste, que se le da en Centro Amrica.]  Cuando ven a uno o dos caminantes solos. [N. de los T.]  Es decir, lo que ser el testimonio de nuestra potencia.  Para la proteccin de su pueblo.  Bastaba para contenerlos.  No les quitan la punta de la lanza, sino los adornos del asta solamente, por burla. [N. de los T.]  400 es ya un gran nmero; 16. 000 y 24. 000, es decir, el doble y el triple de 8. 000 [unidad del cuarto orden en la numeracin vigesimal] son, pues, enormes: ahora bien, los enemigos eran todava ms numerosos.  Para golpear.  Parece, sobre todo segn otras obras, que la Fuerza Envuelta haba sido trada de Lugar de la Abundancia por Brujo del Envoltorio; de ella tomaba l su nombre.  Repito aqu que Nacxit, Pedreras-gemas, no tiene nada de nhuatl y es, como lo prueba entre otros documentos el Ttulo de Totonicapn, el Sol, jefe supremo de Lugar de la Abundancia. Cfr. Tezozmoc. Por otra parte, el Oriente es hacia Honduras [Copan?] y no hacia Mxico.  Poner a la ciudad en primera lnea, dominar.  El barranco, la ciudad, es una frmula; es la ciudad con su foso defensivo, natural, o ms o menos artificial.  Breve frase, terriblemente irnica [ignoro si ya ha sido notada]. Este primer obispo de Guatemala era don Francisco Marroqun.  Hacen construir por los vasallos, los tributarios.  Como en Mxico y en el Per, autonoma de los vasallos, de los vencidos. Aqu, por lo dems, l texto indica vasallos voluntarios, no vencidos en una guerra.  No por gloriola, sino como medio de dominacin.  Lugar de las Ortigas. La actual Chichicastenango.  La actual Tzacualpa.  Mansin de Piedra Blanca Bella]; la actual San Andrs.  Blanca lo Bella; Tierra; a una legua de Huehuetenango.  Encima de las aguas calientes. Ruinas cerca de Totoni-capn.  O tambin Xelahu Queh, Al pie de los Diez Venados [o smbolos, o Brujos]. Al pie del volcn Santa Mara.  Ante las construcciones. La actual Momostenango.  Saco  Sin tocar a la civilizacin ni a la religin.  Un dolo. Nada indica que sea esa la piedra translcida que serva de orculo, dada por el Nacxit.  El texto no da aqu ms que diez ayunadores. Yo rectifico poniendo diecisiete, como est indicado algunas lneas ms adelante. Diecisiete, aunque no sea un nmero sagrado como nueve y trece, parece, segn los Cdices, haber tenido cierta importancia. Haba pues, en total, treinta y nueve [o tres veces trece] ayunadores y treinta y nueve sacrificadores.  En todas partes de la Tierra los jefes realizan los grandes actos religiosos en nombre de la tribu.  Las riquezas, simbolizadas por el verde y el amarillo [maz].  En resumen, haba cuatro jefes supremos de la tribu, de dos clases: 1a el Consejero [Jefe] y el Consejero Lugarteniente; 2a el Eminente y el Hablador de los Hombres.  Habr aqu una crtica indirecta de los Jefes espaoles acaparadores de riquezas?  Por derecho de conquista.  Otra vez tributarios por propia voluntad.  Brujo. Que es un modelo [un ejemplo]  O bien Iztayul o Xtayul, Opresor.  E-Gag-Quicab. De numerosas manos de fuego.  Calabazas adornadas, dice Brasseur; Estacas cambiadas [empalizadas rehechas] sera posible.  Amontonador.  8 Bejuco; esto muy bien puede ser el signo del da de su nacimiento, si se admite para los glifos del calendario, como para los otros, la polifona.  7 Temperatura, nombre de da.  Ornado con el anillo, dice Ximnez.  3 Ciervo, nombre de da.  9 Perro, nombre de da.  Cada Gran Mansin tena su jefe supremo con jefes adjuntos; dicho jefe supremo llenaba, por derecho de clan y no por derecho personal, tal funcin en la tribu; lo mismo pasaba con el presidente del Consejo de la tribu, el rey de nuestros benditos autores [podra llamrsele el Presidente de la Repblica], que era simultneamente jefe supremo de la Gran Mansin de Ca-Ha.  Pinturas, escrituras  9 Sol.  Se podra traducir aqu por Jefe-Cotuha o Jefe de los [hombres] Cotuha o jefe de la Mansin de los Baos de Vapor.  Si se tuvieran las fechas exactas del gobierno de este Robles y de la llegada del obispo Marroqun, se podra precisar cundo fue redactada esta obra.  Roja bandera de guerra.  7 caa, nombre de da.  El mortal o el humilde.  Estos Grandes Elegidos, designados por todos los jefes, tenan, pues, una alta situacin, por su elocuencia y por su eleccin mediante sufragio restringido.  Para terminar, una irona ms; la historia quich ha terminado, todo el Quich ha concluido, su ciudad ha desaparecido, ya no es ms que un pueblecillo, pero... se llama Santa Cruz. Instituto Cultural Quetzalcoatl de Antropologa Psicoanaltica, A.C. Gnosis. Pagina Web  HYPERLINK "http://www.samaelgnosis.net" www.samaelgnosis.net Contacto:  HYPERLINK "mailto:icq@samaelgnosis.net" icq@samaelgnosis.net  "#89<=BCNOɹwl^RF7hDh>CJaJmH sH h>CJaJmH sH hCJaJmH sH jh>UmHnHuhDhCJaJhV/5CJ\aJmH sH h5&5CJ\aJmH sH "hDh5CJ\aJmH sH #hh5B*CJ`\aJphhh5B*CJ`\phhDhCJaJmH sH hDhAtCJaJmH sH hAtCJaJmH sH hBB*CJ,aJ,ph9:;<>?@ABCDEFGHIJKL $-DM a$$a$ -DM ddgdBLMNOPQRSTUVWXYa b Z -DM `$d\$`a$gd/P$a$gdX%$-DM `a$gdX% -DM OPY{}. / ` b    Y Z l v = > =B𾳤sssaVsasasahDhCJaJ"hDh6CJ]aJmH sH hDhCJaJmH sH "hDh6CJ]aJmH sH h/Ph5CJ(aJ(mH sH h5&hCJaJmH sH hDhjCJaJhX%CJaJhX%CJaJmH sH hDhX%CJaJmH sH hDhX%CJaJmH sH hjCJaJhCJaJ!BDYcep   z  cd ! !!!߰p(jhqiOhu5CJUaJmH sH hJZhCJaJmH sH hJZCJaJmH sH ht7h5CJ(aJ(mH sH "hDh5CJ\aJmH sH "hDh6CJ]aJmH sH hDhCJaJ"hDh6CJ]aJmH sH hDhCJaJmH sH '  d !'"("+"$%&@)+,+/e0`133 d\$`gdJZ d\$`gd $d\$`a$gdt7-DM `!!!!!!(")"+"####$$$$%%&&''(((((((((?)@)X)Y)++++=,?,,,,, - - -^-`---;ܐܐܐܐ͟͟hGCJaJmH sH hJZhuCJaJmH sH hJZhCJaJmH sH ht7h5CJ(aJ(mH sH h hJZCJaJmH sH 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